jueves, diciembre 27, 2007

Los mexicanos en EE.UU.: ¿Más trabajadores que los de México?

Según un reporte del diario The New York Times, los mexicanos que viven en Estados Unidos son más trabajadores que los que se quedaron en México.

El autor de la columna, Stephen Dubner, no afirma esto, más bien lo analiza, debido a un correo que recibió de un lector.

El lector le citó un artículo donde un granjero de California dice que mudará su planta a México, porque los salarios más bajos le ayudarían a recuperar su inversión, "aunque los trabajadores mexicanos son menos productivos en su propio país".

¿Los mexicanos nos volvemos trabajadores en Estados Unidos? Si nos hubiéramos quedado en México, ¿no lo seríamos?

Entonces, eso implicaría que los trabajadores en México son menos trabajadores (y por consiguiente, más flojos) que los "paisanos" en Estados Unidos?

Dubner (coautor del best-seller "Freakonomics") aventura que quizá sea cierta una teoría que afirma que los trabajadores con mejores salarios producen más (y por consiguiente, trabajan más) que los que reciben menor paga.

Tal vez por esto, los mexicanos que trabajan en Estados Unidos, ganando salarios de 8 ó 9 dólares la hora, producen más que en México, donde ganarían esa misma cantidad pero en un día.

O también, quizá la diferencia se deba a una especie de "selección" laboral: Los trabajadores que se decidieron a hacer el difícil camino de la emigración, ¿ya estaban de hecho más motivados que los que se quedaron en casa? ¿Y por consiguiente, eran más trabajadores?

En ese sentido, ¿los emigrantes emigraron porque son más trabajadores, no porque se volvieron así en Estados Unidos?

¿Mientras que los que se quedaron en México son más flojos?

Lo cierto es que el trabajador en Estados Unidos (en general) es el más productivo del mundo. Más que el europeo, que el asiático y tres veces más que el latinoamericano, según la Organización Internacional del Trabajo.

Antiinmigrantes "ganan" premios a lo peor del periodismo 2007

A lo mejor del periodismo en Estados Unidos se le reconoce con el Premio Pulitzer.

Pero lo peor del periodismo también es premiado, con el P.U. Litzer.

Es un premio ficticio, que la organización FAIR (Fairness and Accuracy in Reporting) otorga a los peores reportajes del año.

Dos de los "ganadores" del 2007 atrajeron mi atención.

No por sorpresa, sino porque ya lo sabía:

—GANADOR DEL PREMIO "ES CIERTO PORQUE NOSOTROS LO DIJIMOS": LOU DOBBS de CNN

Lou Dobbs (el archienemigo de los inmigrantes mexicanos), dijo en 2007 que los inmigrantes están trayendo a Estados Unidos "enfermedades ya erradicadas". Según Dobbs, en un reportaje de CNN, sólo 900 casos de lepra se habían reportado en Estados Unidos en los últimos 40 años...
"pero han sido 7,000 durante los pasados tres años".

Otro reportero, Lesley Stahl, del programa 60 Minutos, se mofó de Dobbs, y citó cifras de un reporte federal que los 7,000 casos de lepra mencionados en CNN ocurrieron en 30 años (no en 3, como dijo Dobbs).

Lo más gracioso (o indignante) es que cuando Stahl enfrentó a Dobbs al aire con estos números oficiales, éste último negó estar equivocado.

"Si nosotros lo reportamos, es un hecho", se justificó.

Según FAIR, el Centro de Control de Enfermedades del gobierno de EE.UU. reportó que los casos de lepra en el país han ido descendiendo en los últimos 20 años.


GANADOR DEL PREMIO "LOU DOBBS / NOSOTROS CONTRA ELLOS": BILL O'REILLY DE FOX NEWS

Otro "favorito" de los antiinmigrantes, Bill O'Reilly dijo (según FAIR) al senador John McCain en mayo:

"Pero, ¿usted entiende lo que el New York Times y la extrema izquierda quieren? Quieren derribar la estructura de poder blanca, cristiana y masculina, de la que usted es parte y yo también. Y quieren traer a millones de extranjeros a básicamente, derribar la estructura que tenemos. En ese sentido, Pat Buchanan está en lo correcto".

miércoles, diciembre 26, 2007

El Imperio Romano nunca tuvo un Hollywood

DESDE LAS ENTRAÑAS DEL MONSTRUO

Por César Fernando Zapata

FORT MYERS, Florida -- Leí el otro día que se aproximaba el "final de Estados Unidos".

No me sorprendí. No es la primera vez que me dicen eso. De hecho, llevo años oyéndolo.

Por ejemplo, a mediados de la década de 1980's.

Entonces, los japoneses estaban arrasando con todos los mercados: Desde electrónicos (con Sony y sus Trinitrones y Walkmans a la cabeza), hasta automóviles.

La Toyota le estaba dando en toda la ídem a Ford, General Motors y Chrysler, los tres grandes de la industria automotriz americana.

Los Honda, Nissan y Toyota hacían ver en comparación a los autos americanos como viejos, pasados de moda, caros y en una palabra, feos.

Las corporaciones japonesas comenzaban a comprar de todo. Sobre todo corporaciones norteamericanas. ¿Recuerdan que la Sony hasta compró el americanísimo estudio de cine Columbia Pictures?

¿Qué pasó después? ¿Se cumplieron los presagios apocalípticos que veían a Estados Unidos convertido en una prefectura más de Tokio?

Para nada. Japón sigue siendo un país rico y poderoso, pero no ha llegado al nivel de Estados Unidos. Y quizá nunca lo logre. Sigue hundido en una recesión y crecimiento cero que ya parecen crónicos.

¿Qué pasó? ¿Porqué fracasó Japón en su intento por desbancar al "Imperio Americano"?

En realidad Japón no fracasó. Lo que ocurrió es que los norteamericanos salieron de su letargo. Se "pusieron las pilas", se levantaron del piso, y se quitaron del cuello la bota (o mejor dicho, la sandalia) samurai que los aplastaba.

¿Fue un milagro? No. Los norteamericanos simplemente hicieron lo que siempre han hecho en su historia: Salir adelante. Adaptarse a las circunstancias. Cambiar. Despabilar ese increíble dinamismo que tienen como pueblo, y que puede ser muy criticado, pero que creó un país rico y poderoso, quizá el más rico y poderoso en la historia de la humanidad.

Hoy en día, veinticinco años después de la "ola japonesa", estoy leyendo de nuevo las mismas predicciones apocalípticas que ví en los ochentas, sobre la supuesta "debacle", "decadencia" e "inminente caída" de Estados Unidos.

Solo que esta vez en lugar de ser Japón, es otro el país asiático que se perfila como el verdugo de los norteamericanos: China. Por supuesto.

Los expertos (y los no tanto) repiten que los síntomas de la "debacle del imperio" norteamericano están a la vista: El dólar está devaluándose, la deuda externa está inflada como nunca, los norteamericanos gastan más de lo que producen, todo se fabrica ahora en China.

Cierto, hay síntomas preocupantes. Estados Unidos, con sus problemas internos y externos, ha perdido mucho del prestigio que tuvo como la nación "indispensable" (como dijo Bill Clinton alguna vez), a la que admiraban los pueblos del mundo. La guerra de Irak y la política de "cowboy" de la administración Bush han hecho el peor daño a la imagen de Estados Unidos en su historia reciente.

Pero esto no es nada nuevo. El país ha pasado por otras crisis antes, y hasta peores: La Guerra Civil, la depresión de los 1930s, el ataque japonés de los 1940s, la amenaza rusa y espacial de los 1950s han presagiado la "inminente debacle" de Estados Unidos como primera potencia mundial.

Pero después del shock inicial, siempre ocurre lo mismo: Los norteamericanos se ponen a trabajar. Cambian, modifican, se adaptan, y salen adelante. Eliminan lo que no funciona y hacen innovaciones que pocos países se atreven a adaptar.

(Irónicamente, los norteamericanos cambian drásticamente, pero al mismo tiempo conservan anticuadas costumbres que nadie se explica, como el sistema de medidas imperial, o un sistema de votación totalmente pasado de moda.)

Este dinamismo siempre ha distinguido a los norteamericanos, no solo de origen anglosajón, sino descendientes de italianos, irlandeses, polacos, alemanes y hasta hispanos.

Quizá la falta de una tradición milenaria y ancestral los hace más ligeros que otros pueblos, como los europeos o incluso latinoamericanos, a quienes nuestro pasado nos causa lastre para el cambio. Los norteamericanos, con un país de apenas 200 años de creado, no tienen desparpajo en deshacerse de lo que no sirva, y tirarlo para construír algo nuevo y mejor, sin tentarse el corazón.

Lo importante para ellos siempre es el futuro. No vetustas tradiciones.

Y esto es evidente hasta en cosas tan simples como construír: No es raro que en las ciudades de Estados Unidos se derriben edificios "viejos" (es decir, de veinte años de construídos) para construír nuevos, más grandes y modernos. Sin compasión, sin "hard feelings", se pulverizan hasta famosas construcciones que en cualquier otro país serían tesoros históricos.

Esta misma mentalidad la promueven mucho entre sus habitantes.

Por ejemplo, por mi trabajo asisto a muchas conferencias y seminarios de capacitación gerencial de medios. Y uno de los consejos que más he escuchado repetir es este: "No podemos evitar 100 por ciento los errores. Si algo sale mal, no corrijas. Elimínalo. Reduce las pérdidas. Y pasa a otra cosa", me enseñan.

En inglés, el lema es "Move on": "Sigue adelante".

Y esta mentalidad cambiante y adaptable la llevan hasta extremos que parecen ridículos.

Aún recuerdo que un locutor hispano de una estación de radio en Texas me comentaba que un día llegó a su programa, como siempre. Minutos después, el gerente de la estación entró a la cabina y le soltó de sopetón: "A las 3 de la tarde salimos del aire. La estación se cierra".

Así, como así. El negocio no había resultado, y a otra cosa. Punto, sin decir agua va.

Cierto, este ritmo tan brutalmente cambiante de la economía norteamericana puede ser devastador para los trabajadores. Sobre todo los hispanos, que —debido a las inestabilidades de nuestros países— preferimos tener un empleo seguro

Pero en Estados Unidos esto es distinto. El dinamismo es un arma de dos filos: Como puede beneficiar a una empresa, también es una ventaja para los trabajadores.

Precisamente gracias a este dinamismo de la economía norteamericana (y su tamaño), no es raro que un empleado encuentre ofertas similares o mejores en otras empresas. Y no se lo piensan dos veces antes de irse a otro lado por mejor sueldo o prestaciones.

"No hard feelings"... "Move on".

¿Se acuerda de la debacle del internet, la burbuja de principios de los 1990's? En aquellos años, todo mundo andaba como loco comprando acciones de empresas de internet. Se fundaban páginas de internet como hongos. El futuro estaba en la red, decían.

Pero fue una "burbuja". Y como tal, se reventó. Hubo multimillonarias pérdidas. Muchísima gente se quedó sin trabajo y quebrada. Y no pocos predijeron la debacle de Estados Unidos como país, y del internet como negocio viable.

Pero los norteamericanos se levantaron. Se adaptaron. Borraron lo que no servía, y refundaron el concepto de internet (la famosa Web 2.0) más fuerte que nunca. Fue la segunda oleada, con sitios como Google, YouTube, MySpace y tantos otros, con conceptos distintos y novedosos, que ahora se ven más fuertes que nunca.

"No hard feelings... Move on".

Precisamente por este dinamismo, es por lo que dudo mucho la "debacle" del imperio americano. A pesar de que muchos comparan los problemas actuales con la caída del Imperio Romano

Los críticos, por ejemplo, dicen que si Roma, aún con todo su poderío, desapareció al final, Estados Unidos no tiene la más mínima posibilidad de permanecer.

Bueno, por principio, Roma tardó un poquito en caer: Nomás unos mil años.

(¿Significa entonces esto que a Estados Unidos le quedan otros 800 años?)

Cierto, Estados Unidos nunca ha tenido el poderío de la Roma antigua... por la simple razón de que el "Imperio Americano" es mucho más poderoso e influyente de lo que jamás soñó Roma (si la influencia de Estados Unidos perdurará miles de años o no, como la romana, está por verse).

Pero Roma nunca logró imponer su idioma o sus costumbres en China o La India (que eran imperios tanto o más poderosos que Roma).

En cambio, hoy en día, tanto en China como en La India sí se ve la influencia norteamericana.

Lo que no ocurre al revés: Fuera del Chinatown, los bufetts de comida china, y los Seven-Eleven, es muy difícil ver influencias asiáticas en la cultura norteamericana moderna.

Y dudo que penetren en el futuro.

(En ese sentido, la cultura mexicana es mucho más poderosa y potente que las milenarias culturas chinas e indias. Los americanos se están "mexicanizando". Y a donde van por el mundo, sus ejecutivos y militares llevan consigo sus tacos, su salsa, su guacamole, sus tortillas. Hasta a la propia Asia. Los mejores promotores de la cultura mexicana mundial --después de los propios mexicanos-- son los gringos. O al menos de la versión agringada, que es la Tex-Mex.)

Por eso, es más fácil que un chino aprenda inglés, a que el resto del mundo aprenda chino.

Y en La India, con todo y el músculo de su industria fílmica aún quedan mucho siglos para que las películas de ese país alcancen la potencia de las producciones de Hollywood.

Al contrario: En el futuro, conforme se vuelvan más ricos, es más probable que los ciudadanos chinos o indios promedio se americanicen aún más.

Porque el poderío norteamericano (como el de Roma en su tiempo) no yace en su fuerza militar, sino en su potencia cultural. Y en ese sentido, Estados Unidos tiene más poderío.

El articulista Charles Krauthammer de la revista Time, desechó en un reciente ensayo la supuesta "caída" de Estados Unidos.

En su artículo, el periodista aseguró que pese a sus evidentes fallas, Estados Unidos sigue lidereando al mundo por un inmenso margen en cualquier logro intelectual y tecnológico.

"Al final, lo que cuenta es la cultura... La economía sigue a la cultura, y la cultura americana sigue siendo adecuada para crecimiento, innovación y avance", escribió Krauthammer.

Y esa capacidad de inventiva, innovación y avance lo vemos en la mentalidad norteamericana todos los días, desde crear una nueva nave espacial, hasta derribar un histórico hotel en Las Vegas por tener 20 años de viejo.

Roma nunca tuvo un Hollywood ni un Microsoft. Quizá por eso acabó cayendo.

Pero ni aún la cultura norteamericana se salva de críticas. Es objeto de burlas de muchos intelectuales europeos y latinoamericanos.

Se acusa a los norteamericanos de incultos, de brutos y de faltos de preparación académica.

Por ejemplo, donde sea escucho críticas al sistema escolar de Estados Unidos, de ser pésimo, comparado con los de otros países.

Quizá sea cierto. Yo no soy experto (y miren que vengo de familia de maestros). Pero se nos olvida un detalle: ¿Dónde están las mejores universidades del mundo?

En Estados Unidos.

Año con año, todas las listas de las "Top Universities" afirman que alrededor de 50 ó 60 de las mejores 100 universidades, son norteamericanas. Casualmente.

Y conste, que algunas de estas listas son preparadas no por norteamericanos, sino por chinos y europeos.

Por ejemplo, la lista 2007 de las 100 Mejores Universidades del Mundo fue preparada por la Universidad Jiao Tong de Shanghai. De ésas 100 universidades, 54 son norteamericanas.

De hecho, las veinte primeras son todas gringas, sin excepción.

Más aún, ningún otro país del mundo tiene tantos ganadores del Premio Nóbel como Estados Unidos, sobre todo en ciencias: Casi 300 premiados.

Y en su mayoría, estos ganadores o estudiaron o egresaron de universidades norteamericanas. O enseñan en ellas.

Viendo esto, es de dudarse que las universidades chinas o indias o brasileñas superen a las norteamericanas dentro de las próximas décadas.

Y es la cultura lo que impulsa a la economía al final, como dice Krauthammer. Por lo menos en lo que respecta a poderío global como superpotencia.

Pero volviendo a los (supuestamente) tontos y poco educados alumnos de las escuelas norteamericanas: Si son tan brutos, como dicen, ¿quiénes son entonces los alumnos de las universidades norteamericanas, las mejores del mundo?

Alumnos de escuelas públicas, claro. El 88.3 por ciento de los universitarios norteamericanos egresaron de esas escuelas públicas, según el Centro Nacional de Estadísticas Educativas.

Las mismas escuelas que europeos y latinoamericanos acusamos de ser "de burros" y de "retrasados".

¿Cómo entonces nos explicamos que las universidades norteamericanas puedan ser las mejores del mundo si sus clases están llenas de (supuestos) malos alumnos?

Una cosa es cierta, sin embargo: El poderío internacional de los países sube y baja a lo largo de su historia.

Otros países dominantes, como la Francia del Siglo XVIII, Gran Bretaña del XIX, y la Alemania de principios del XX, también perdieron poderío. Pero hoy en día siguen siendo países ricos e influyentes.

Si los chinos se vuelven poderosos o no, eso no implica necesariamente que Estados Unidos vaya a pasar a un nivel tercermundista. Como nunca le ocurrió a los "derrotados" Japón y Alemania.

En el futuro, quizá sea cierto que todos los productos sean fabricados en China y La India.

Estados Unidos seguramente dejará de ser un país industrial. Pero pasará a ser un país post-industrial.

Todos esos productos chinos e indios seguirán siendo creados, diseñados y coordinados desde oficinas en California, Texas y Nueva York.

El próximo imperialismo mundial no residirá tanto en las armas físicas o el control territorial, sino en el poderío intelectual y científico.

Y en ese sentido, Estados Unidos (con sus universidades, su dinamismo y su capacidad de cambio) seguirá siendo la única superpotencia. Por lo menos durante los próximos dos siglos.

Después de eso, ya tocará a las generaciones futuras de norteamericanos probar que mantienen ese dinamismo y ética laboral que distinguió a sus padres y abuelos. Y que creó de la nada, en solo dos siglos, al país más poderoso del mundo.

La guerra de Irak pasará. La actual administración Bush se irá. La crisis hipotecaria desaparecerá. Habrá pérdidas, es cierto. Y muchas.

Pero los norteamericanos repetirán, como siempre ha sido, su mantra antes de continuar:

"No hard feelings. Let's move on".


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Aumentan los mexicanos en Florida

FORT MYERS, Florida — Desde que llegué a Florida, hace como año y medio, noté que había muchos mexicanos.

Lo cual no es raro en California, Texas o Nuevo México (y ahora hasta en Nueva York y Chicago). Pero no en Florida.

Porque cuando uno piensa en Florida, lo primero que se le viene a la mente son playas. Miami. Lagartos y pantanos. Disneyworld.

Y claro, cubanos. O puertorriqueños. Gente con guayaberas, puros y una pancarta que diga "Muera Fidel", o "Abajo Fidel" o "Cualquier-Cosa-Contra Fidel".

La última imagen que se nos viene a la mente cuando pensamos en la paradisiaca Florida son mariachis, tacos y la Guadalupana.

Pero eso es lo que me encontraba entre más conocía Florida: Mexicanos.

¿Seré nomás yo?, pensé. Quizá —por culpa de mi mexicanez— estaba siendo poco "objetivo".

Pero no: Es verdad, cada vez hay más mexicanos en Florida.

Por supuesto, hay mucho cubano y puertorriqueño. Y también sudamericanos (sobre todo colombianos y venezolanos, al menos de este lado oeste de la península).

En Miami ha crecido la comunidad centroamericana como nunca, a tal grado que a hasta a algunos cubanos "de la vieja guardia" les sorprende.

Igual o más que cuando a los gringos les sorprendía la oleada cubana de la década de 1960.

Según las cifras del Censo, en el Suroeste de Florida los mexicanos son mayoría. "Oficialmente".

Pero alunos sudamericanos con los que platicaba al respecto les sorprendió esta información. La consideran "equivocada".

Para ellos, en cambio, son precisamente los sudamericanos los que están creciendo y son mayoría. No los mexicanos.

(Quizá sea un esfuerzo de lograr algo de prominencia en Estados Unidos, al menos en un estado, luego de que los mexicanos somos mayoría en casi todo el resto.)

La verdad es que los colombianos, puertorriqueños, venezolanos y cubanos son más visibles que los mexicanos en Florida. No necesariamente más numerosos.

Los mexicanos y centroamericanos (que en otros estados del país son mayoría absoluta y evidente) están muy escondidos en Florida. Por lo menos en la parte donde vivo, el Suroeste.

Generalmente, por lo que he podido ver, los mexicanos y centroamericanos viven en comunidades agrícolas, y siguen con sus tradiciones y costumbres. Provienen de zonas pobres, tienen un nivel escolar menor, y trabajan en labores más de campo y construcción.

Muy distinto a los demás hispanos: Los sudamericanos llegan en avión, son de clase media y tienen profesiones. Su presencia es más visible, y cuando hay actos públicos o cívicos siempre participan, aunque no tanto como cubanos y puertorriqueños.

Al menos participan más que los mexicanos, que no se quieren meter en problemas, y prefieren vivir sus vidas aparte.

Los cubanos y puertorriqueños dominan más los puestos de gobierno y empresas, quizá porque tienen más tiempo en Florida. O quizá porque no tienen problemas en conseguir papeles, como los demás hispanos.

(Los cubanos reciben residencia legal al tocar suelo norteamericano, y los puertorriqueños son ciudadanos americanos de nacimiento.)

Pero según los números, el 60 por ciento de la población hispana en el Suroeste de Florida son de origen mexicano. Aunque no son cifras muy confiables: Pocos se dejan contar. La mayoría son trabajadores temporales, que vienen y van con las cosechas.

El periódico Nuevo Herald de Miami publicó este artículo recientemente, donde estima que la población mexicana de Florida llega a medio millón de personas. Y en Miami, está creciendo como nunca: Calculan que uno de cada diez hispanos es mexicano, según el diario.

Pero a diferencia de otros condados del estado, los mexicanos que llegan a Miami no son agricultores, ni obreros. Generalmente son profesionales que llegan a los medios, las artes y hasta como jefes de corporaciones.

(¿Estrellas exiliadas de Televisa y TV Azteca, supongo?)

Seguramente Miami seguirá siendo cubana por mucho tiempo. Y si el régimen de la isla cambia, no significa que mejorará: Habrá que esperar una oleada de inmigrantes cubanos como nunca. Como ocurre con los mexicanos en Texas y California.

Pero el resto de Florida, con su "boom" de construcción y sus granjas productoras de frutas, verduras y ganado, es campo fértil para la llegada de más mexicanos. Como en otras partes de Estados Unidos.

sábado, diciembre 22, 2007

Asesinatos de inmigrantes en Estados Unidos: Peor que crímenes raciales

De nuevo ocurrió: Cuatro inmigrantes mexicanos en el poblado de Sharonville, Ohio, fueron asesinados a cuchilladas días atrás, y no se sabe de los responsables.

Según la Policía, el móvil pudo haber sido robo (aunque encontraron más de 1,000 dólares en uno de los cadáveres), pero no falta quien afirma que el crimen pudo tener tintes raciales.

No lo sabemos. Pero más que racial, los asesinatos de inmigrantes mexicanos (sobre todo indocumentados) no son nada nuevo, pasan casi todos los días.

En Dallas, donde viví, eran constantes estos crimenes. Aca en la tranquila y paradisiaca Florida, lo mismo (o peor, si se toma en cuenta la menor población).

En Fort Myers, la zona de la Palm Beach Boulevard (al noroeste de Fort Myers) es donde más se dan estos asesinatos de inmigrantes. Es un área empobrecida, donde viven negros e hispanos de bajos recursos.

Estos casos siempre siguen un patrón:

1.- Las víctimas son indocumentados mexicanos o centroamericanos, generalmente hombres que no tiene familia en Estados Unidos.

2.- Los asesinatos ocurren en la noche y en fin de semana. O en día de pago.

3.- Los inmigrantes atacados siempre traen dinero en el bolsillo. En efectivo.

4.- Usualmente los atacantes son afroamericanos (negros), aunque hay de todo.

5.- Son personas que no tienen cuenta de banco.

Entre las bandas y pandillas de afroamericanos e hispanos ya se corrió la voz de que a los "paisanos" no les gusta meter su dinero al banco, y que lo traen en la bolsa. A tal grado, que ya los llaman "Walking ATM's" ("Cajeros Automáticos Ambulantes" ). Los ladrones esperan la oportunidad para atacarlos en un rincón oscuro, o por la madrugada.

Es verdad, los crímenes de odio racial han aumentado en Estados Unidos. Sobre todo contra hispanos, según estadísticas del FBI.

Pero esta clase de robos, más que raciales, son algo peor. Porque los delincuentes se aprovechan de la ignorancia de los inmigrantes para quitarles su dinero. Y de paso su vida.

jueves, diciembre 20, 2007

Para las celebridades, es más "chic" defender a un animal que a un ser humano

En este momento, se estén librando en el mundo varias batallas con bajas de inocentes.

Por un lado, están las industrias que contaminan el ambiente, o las que deben usar animales como materia prima, como cazadores de pieles, balleneros y en general cualquier industria que deba matar animales.

Los defensores del ambiente y de los animales están parados de pestañas contra estas industrias. Por ejemplo, varias organizaciones no pierden oportunidad para "graffitear" con sprays las pieles de animales vivos como focas en el polo norte, para defenderlos de los cazadores de pieles.

En cualquier desfile de moda, no faltan los defensores de animales que se presentan desnudos (o con sus sprays), como protesta por el uso de pieles naturales en los diseños.

Hasta en restaurantes y circos los fanáticos pro-animales hacen sus protestas.

Estos manifestantes tienen poderosos aliados: Sobre todo entre los liberales y famosos. Estrellas de Hollywood y artistas están entre sus más acérrimos defensores. Y le hacen la vida de cuadritos a quien ose comprar pieles o cualquier otro producto animal (¡hasta carne!), porque según ellos "fomentan" las masacres de esos seres indefensos de la naturaleza.

Estas celebridades también son activistas en cualquier otra causa que involucre a la naturaleza, el medio ambiente, la ecología, la salvación de la Tierra y lo que usted quiera y mande.

Todo lo cual es muy loable y comprensible. Son asuntos importantes que a todos debe importarnos.

Pero al mismo tiempo que se libran estas batallas a favor de los animales, los árboles y el medio ambiente, hay otra guerra, quizá más cruel y despidada que las mencionadas, porque las víctimas no son animales ni plantas, sino seres humanos.

Nos referimos, claro, al ya tan mencionado narcotráfico.

En países como México, Colombia y otros de América Latina, personas están siendo asesinadas por venganza o "lucha de poder" entre los cárteles de las drogas.
Policías, periodistas, militares son las bajas de esta lucha armada, que no parece tener fin.

Porque mientras haya demanda (clientes) de droga, siempre habrá quién busque satisfacerla, convirtiéndose en proveedores.

Lo irónico de todo esto, es que los principales consumidores de este producto (y fomentadores del narcocomercio), son precisamente, esas élites liberales y artísticas que gustan de aparecer en los medios como "activistas conscientes".

Para nadie es un secreto que es "chic" entre las estrellas y los artistas tirarse "un pericazo" de vez en cuando, como para reafirmar su espíritu "rebelde", "creativo" y "anti-establishment".

Lo que no se dan cuenta estas luminarias, es que mientras están muy ocupados defendiendo a la Tierra, a los osos polares, las focas, los zorros y cuanto ser de cuatro patas exista, su tren de vida estimula la extinción de otros seres inocentes: Las víctimas de la narcoguerra.

Y conste que no me refiero a los narcotraficantes en sí. Cualquier muerte es lamentable, pero los que se meten a este negocio lo hacen a sabiendas de los peligros. Además, tienen el incentivo de que las ganancias ameritan los riesgos.

No: Las peores víctimas de esta guerra son los inocentes que se ven en medio de fuego cruzado. O los policías y soldados que deben entrarle al toro por ser su trabajo.

Esto no lo ven las estrellas y los intelectuales que gustan de "elevarse" con su vicio favorito. Parecería que para ellos, la vida de los animales es más valiosa que la de sus congéneres.

O a la mejor es más "interesante" defender a un animalito que a un "aburrido" ser humano.

miércoles, diciembre 19, 2007

Internet y celulares están hacendo al idioma inglés más chiquito

Por César Fernando Zapata

El inglés es el idioma más extendido internacionalmente e influyente del mundo hoy en día.
Gracias al cine, a la música y ahora al internet, el inglés se está metiendo en todas partes, como nunca antes.

Eso sin dejar de mencionar que el inglés sigue siendo la "lingua franca" de muchas especialidades como la economía, la diplomacia, la ciencia y la tecnología.

Pero eso es solo al exterior. Al interior existe una verdad que pocos ven: El inglés se está haciendo chiquito.

Irónicamente, mientras más millones de personas aprenden y hablan inglés que nunca antes en la historia del mundo, al mismo tiempo el idioma se ve amenazado en su integridad ni más ni menos que por su mismo futuro: su juventud.

Porque la juventud norteamericana (e inglesa y australiana) parece que le tiene pavor a las palabras largas, y se la pasan abreviando y hablando en gruñidos y monosílabos.

El inglés es un idioma muy curioso: Absorbe palabras de otros idiomas y las toma como propias, con su ortografía y a veces hasta con su sonido original. Se traga las palabras sin digerir.

Quizá por eso sea uno de los idiomas con más vocabulario del mundo. Mientras que el español tiene alrededor de 300 mil palabras, el inglés posee 500 mil palabras de uso común, más otras 500 mil de uso especializado, según calculó el lingüista italiano Mario Pei.

El diccionario Merriam-Webster internacional tiene 450 mil palabras. El diccionario Oxford tiene alrededor de 300 mil.

En comparación, la última edición del Diccionario de la Real Academia de la Lengua Española contiene 88,431 artículos, y 190, 581 acepciones.

(Pero más palabras no significa más uso: El vocabulario común de un norteamericano promedio está entre 30,000 a 60,000 palabras, según el diario canadiense Globe and Mail)

Gracias a esta absorción de palabras extranjeras, el inglés tiene dos personalidades: una anglosajona que todos conocen (y la más usada), y una latina.

Las palabras anglosajonas (generalmente guturales y de una o dos sílabas) son las más usadas en inglés. Son la herencia germánica que les heredaron sus ancestros anglos, jutos y sajones, del norte de Europa.

Pero el inglés también tiene ancestros latinos. El Imperio Romano conquistó la Anglia e impuso el latín por siglos. De hecho, por poco e Inglaterra se hubiera convertido en un país latino, como España e Italia, si el latín hubiera cuajado.

No fue así. Pero el inglés conserva aún miles de palabras de raíz latina.

Así, típicas palabras sajonas de todos los días como "deep", "right", "wrong", "good", "kill", "rule", "dark" y "fancy", tienen sus equivalentes latinos que son "profound", "correct", "equivocal", "benefical", "assasinate", "govern", "obscure" y "elegant". (Y que los hispanos entendemos perfectamente como si fueran propias.)

Estas palabras latinas son consideradas "complejas" por los norteamericanos. Las ven solo para mentes estudiadas. De hecho, son estas palabras latinas las que siempre incluyen en los difíciles exámenes para entrar a las universidades de Estados Unidos. Muchos alumnos anglos sufren con estos términos, porque no son de uso común para ellos.

(En cambio, un alumno latinoamericano no tiene ningún problema en entender esas palabras y seguramente el examen se le hará más fácil.)

Generalmente, entre más sílabas tenga una palabra inglesa, es casi seguro que tendrá una raíz latina o griega. En cambio, las palabras anglosajonas, como dijimos, se distinguen por tener menos sílabas (generalmente una o dos) y sonidos muy guturales, que no existen en el español.

Por eso, los norteamericanos acostumbran a abreviar todo. Les da pereza pronunciar más de dos sílabas seguidas.

Es común que abreviaturas que sólo se escriben (cuando falta espacio en el papel), se pronuncien igual al hablarse.

Así, los norteamericanos dicen "Asap" para decir "As Soon As Possible" (Cuanto Antes Posible), "IQ" por "Coeficiente Intelectual", "Max" por "Máximo", "Prep" por "Preparación", "Caps" por "Cápsulas", y "Meds" por "Medicamentos".

Ahora, gracias al internet y a los textos de los celulares, el inglés enfrenta la amenaza de volverse aún más abreviado.

Hoy en día, los adolescentes de Estados Unidos escriben "2moro" para decir "Tomorrow" (mañana), "BTW" para decir "By the Way" (Por cierto), "THX" por "Thanks", o "IMHO" por "In My Humble Opinion" (En mi Humilde Opinión).

Una maestra de gramática se enojó porque sus alumnos escribían cada vez más con esta ortografía "abreviada" (que se llama "Netlingo"), hasta en los trabajos de la escuela.

¿Será este el futuro de Estados Unidos? ¿Reducirse cada vez más hasta quedar del tamaño de... una pantalla de teléfono?

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jueves, diciembre 13, 2007

Visas caras: Consulados de Estados Unidos vuelven a aumentar sus cobros

De nuevo el Departamento de Estado de EE.UU. aumenta sus cobros por tramitar visas de turista, negocios y estudiantes, según esta noticia.

El precio de las nuevas visas será de 131 dólares.

Claro, los voceros dicen que es debido a que las medidas de seguridad y el procesamiento han aumentado, se ven en la penosa necesidad, etc., etc., etc... PERO que todo es —por supuesto— para mejorar el servicio.

Será el sereno, pero eso nos dijeron a los inmigrantes que ya estamos en Estados Unidos meses atrás cuando el Servicio de Inmigración aumentó sus tarifas... y el servicio NUNCA mejoró. Al contrario: Empeoró.

Y no porque los funcionarios quisieran, sino que la gente,temiendo quedarse fuera, se apresuró a meter sus papeles antes de que cambiaran las tarifas, y atascó con más trabajo a los de por sí atiborrados burócratas que procesan las solicitudes.

Quedó la cosa peor que antes. Pero eso sí, más cara.

Hoy en día, los trámites tardan más que antes de que subieran los precios.

Eso mismo va a pasar con los consulados: El aumento de tarifa va a causar pánico, y las de por sí largas filas de solicitantes se van a hacer más largas. Y no van a dar a basto todos los burócratas para sacar rápido las solicitudes.

Sobre todo el Consulado de Ciudad Juárez, que dicen que es el más ocupado del mundo. Meses atrás prácticamente lo cerraron debido a que la carga de trabajo se había vuelto inmanejable, según nos informó el abogado Ricardo Skerrett, de Fort Myers, Florida.

Lo peor del asunto es que el pagar los 131 dólares no garantiza que le vayan a uno a dar la visa. Eso es sólo por el trámite: Si uno no llena los requisitos (o si el empleado o el cónsul se levantaron de malas) lo regresan por donde entró, igual que llegó.

(Bueno, no igual: Saldrá usted 131 dólares más ligero).

El dinero se lo quedan ellos, los del Consulado.

He sabido de gente que ha ido dos, tres o más veces a solicitarla, y sale más pobre que antes. Ya los agarraron de mina de oro.

Nada vale en esos casos, ni llorar, ni enojarse ni protestar, como mencioné en una columna anterior. Una organización llamada Unidad Nacional Progresista me contactó regañándome por escribir eso, y asegurando que el gobierno de México y las organizaciones civiles tienen todo el derecho de exigirle a Estados Unidos que cambie su postura.

Por si está usted interesado en unirse al esfuerzo, adjunto copia de la carta citada:

Cesar Fernando Zapata:

Leímos con interés tu artículo “¿Le negaron la visa a Estados Unidos? Ni modo: Ellos son los dueños de la casa”, publicado en el periódico “La Crónica”, el pasado 18 de junio (http://www.cronica.com.mx/nota.php?idc=187492).

Sobre el particular, nos permitimos hacerte algunos comentarios.

Coincidimos en lo fundamental con tus reflexiones en torno a los problemas de los solicitantes de visa para Estados, y el hecho de que es una decisión discrecional del gobierno de EU, en ejercicio de su soberanía.

Sin embargo, creemos que puede y debe hacerse algo más que sólo resignarnos.

Estamos trabajando en una organización para ayudar a las personas en torno a estos temas. Les explicamos lo que dicen las leyes migratorias de EU y cuáles son sus derechos, que sepan cómo hacerlos valer y que exijan ser tratados con respeto y dignidad. Pugnamos por una política migratoria sin discriminación.

La Ley de Inmigración y Nacionalidad de EU presume que todo solicitante de visa pretende quedarse permanentemente en territorio norteamericano, por lo que corresponde al solicitante demostrar que viajará un tiempo determinado a EU, siendo una decisión discrecional del oficial consular determinar si el solicitante prueba o no dicho extremo legal.

Sin embargo, estamos convencidos de que es justo y necesario que la gente conozca la ley y se prepare para el trámite de solicitud de visa. Y aunque efectivamente la decisión que toma el oficial consular es discrecional, ésta no debe ser arbitraria, es decir, que debemos motivar a la gente a luchar por sus derechos a no ser discriminados, a ser tratados con respeto y dignidad, a que les revisen todos sus documentos, a ser debidamente informados (sin costo), etc.

Al igual que el amigo que refieres en tu artículo, diariamente cientos –si no es que miles- de mexicanos, son maltratados, discriminados y humillados al solicitar una visa para Estados Unidos, además de perder el dinero del inmoral cobro de 100 dólares que hace el gobierno norteamericano (lo cual es un verdadero negocio, ya que en el 2004 les representó ingresos por más de 3,000 millones de pesos).

Pero esos abusos seguirán ocurriendo todos los días… mientras lo permitamos.

Te invitamos a visitar nuestra página en Internet, y difundir la información que consideres de utilidad entre tus conocidos y lectores. En particular, las noticias y boletines de prensa, donde encontrarás cifras y argumentos más detallados.

Estamos a tus órdenes para cualquier aclaración o comentario, esperando que esta información pueda ser de utilidad.

Sin más, recibe un cordial saludo.

Atentamente,

LIC. MAO A. SÁENZ
Coordinador Nacional

UNIDAD NACIONAL PROGRESISTA

www.unp.org.mx

Tel. (55) 5557-8553


Hasta ahí la carta del Lic. Mao A. Sáenz.

Muy respetables las opiniones del señor. Muy loable la labor de su organización.

PERO...

Sigo pensando que sería mucho más efectivo cantarle una serenata a una tapia, que lograr que el gobierno de Estados Unidos cambie su política respecto a sus visas. Sobre todo viniendo de una organización o gobierno extranjero, como los de México.

Es más, no sería raro que un día de éstos a los gringos se les ocurra cobrarnos un sobrecargo exclusivo sólo a nosotros los mexicanos, por ser los que más ocupados mantenemos a los funcionarios consulares.

Ecología, sobrepoblación, hambruna, ambiente: ¿Todo tiempo pasado fue mejor?

Donde quiera escuchamos de gente mayor que nos repite hasta el cansancio lo buenos que eran "viejos tiempos".

Hasta los que no somos tan viejos (ejem) nos la pasamos añorando "aquellos buenos tiempos". La música de los sesentas, setentas y ochentas, por ejemplo, es considerada como "superior" a "la basura" que se hace hoy en día por algunos nostálgicos.

¿En verdad el ayer fue mejor que el hoy? Entonces, ¿el hoy será mejor que el mañana?

Tiempo atrás, leí en el diario The Dallas Morning News una deliciosa entrevista con una dama que acababa de cumplir noventa y tantos años.

La reportera le preguntó a la mujer, palabras más palabras menos, qué pensaba de la vida moderna comparada con el pasado en que esta anciana creció.

La casi centenaria dama no dudó en responder: "Mienten los que dicen que todo tiempo pasado fue mejor. Será porque no lo vivieron".

Ejemplificaba la anciana que el "mejor día" de la semana para la gente de sus tiempos era el domingo, porque no trabajaban y lo dedicaban a la familia o a salir a pasear.

Pero incluso los domingos eran más que duros para la gente promedio: Podían ser hasta un tormento.

"Las mujeres teníamos que cocinar desde muy temprano por la mañana. Salíamos corriendo a la iglesia, y después teníamos que ir de día de campo con todos, caminando o en carreta (los que tenían), por veredas polvosas e irregulares. Cuando llovía era peor. No habían calles ni carreteras", recordaba mas o menos la mujer.

Recordó que la gente tenía que enfrentar los mosquitos, y todo insecto que ahora se han olvidado en las ciudades. "Y cuando volvíamos a la casa —exhaustos—, teníamos que lavar todo lo usado en la cocina. Y al final, tratábamos de descansar bajo un calor insportable, que se sentía dentro o fuera de la casa". Esto era de día: De noche era peor, era difícil dormir por el calor.

Nadie se imaginaba los enormes adelantos que iba a tener la ciencia desde entonces, y los que nacieron después no los aprecian: Los dan por un hecho, cuando en realidad no lo son.

"Disfruto más de mis domingos hoy, a los 90 años, que a los 20. Para mí, un domingo excelente es levantarnos tarde, ir en auto (o autobús) a la iglesia, invitar a la familia a comer, comprar un paquete de pollo de camino (ya preparado) en alguna tienda, rentar una película y pasar la tarde con la familia en la casa, en el aire acondicionado.

"Para mí, eso es la verdadera vida...", concluía la mujer.

¿El futuro es mejor que el pasado? No todos piensan igual. Sobre todo, científicos que predicen una debacle poblacional y ambiental a la vuelta de cada esquina.

¿Quién puede negarlo? Es la moda, predecir el apocalipsis. Si uno es pesimista, será más tomado en serio y alabado que si uno promueve el optimismo.

El pesimismo vende libros. Y periódicos: El ex editor del Washington Post, Ben Bradlee, calificó a las historias negativas como "santa mierda" ("Holy Shit Stories"). Decía a sus reporteros que todos los días el diario tenía que llevar historias en la portada que obligaran a los lectores que los leían en la mañana a gritar: "¡Holy shit!".

Uno de estos científicos pesimistas es el profesor universitario en Biología, Paul R. Ehlrich, quien pasmó al mundo al publicar su libro, The Population Bomb (La Bomba Poblacional.)

En el escrito, que se convirtió en un influyente best-seller, Ehlrich predijo que debido al explosivo crecimiento de la población, y a la constante reducción de los recursos naturales, en el futuro "cientos de millones de personas morirán de hambre en el mundo... (y) "nada podrá evitar ese sustancial aumento de la mortandad".

Desafortunadamente para Ehlrich, sus predicciones no ocurrieron. The Population Bomb fue publicado en 1968, y su autor predecía que las hambrunas y sus cientos de millones de víctimas ocurrirían en las décadas de 1970 y 1980. Hasta ahora, a pesar de los problemas mundiales, la hambruna no ha aumentado sino que parece que va en retroceso.

Esto no detuvo a los pesimistas. Insistían que "lo peor está por venir", a pesar de que grupos de científicos más optimistas los hacían a un lado.

Uno de esos científicos optimistas, el economista Julian Simon, no se quiso dejar amendrentar, y retó en 1980 a Ehlrich a una apuesta: Le dejó que éste eligiera cinco metales que se venden en el mercado, para verificar su precio real diez años en el futuro. Si los metales subían de precio (por su escasez, como Ehrlich predecía), Simon perdía. Si no subían y al contrario, bajaban, Ehrlich perdía. El perdedor iba a pagarle al ganador una suma por la diferencia en el precio de cada metal.

Ehrlich consultó con sus colegas, y eligieron cinco metales, que supuso que iban a escasear debido a la sobreexplotación de recursos en el futuro: cobre, cromo, níquel, estaño y tungsteno. Toda la apuesta se llevó a cabo en la revista Social Science Quarterly, con los lectores de testigos. Eligieron 1990 como la fecha de comparación de precios.

Pasaron los años. En 1990, el mundo era otro: La población mundial había seguido aumentando como nunca, llegando a más de 5 mil 200 millones, casi 800 millones más que en 1980.

Pero sin excepción, todos los precios de los metales elegidos por Ehrlich se habían ido a pique. Algunos, como el estaño, se habían desplomado a menos de la mitad de precio.

Ehrlich tuvo que enviar a Simon un cheque por 576 dólares, aceptando su derrota.

¿Porqué perdió Ehrlich la apuesta? Las nuevas tecnologías reemplazaron las viejas, que necesitaban de los materiales. El cobre, por ejemplo, que se usaba para cables de líneas de comunicación, fue reemplazado por materiales como fibra óptica y los plásticos sustituyeron las tuberías de cobre.

Simon asegura que, pese a esto, la gente prefiere ser pesimista respecto al futuro (las "Holy Shit Stories"), a pesar de que les presenten evidencia en contra de su pesimismo.

De hecho, según un estudio de la ONU, existe la posibilidad de que la población mundial llegue a un límite en 2050 y después se mantenga estable en alrededor de 10 mil millones, o incluso descienda.

Hoy en día se ha desacelerado el crecimiento en los países ricos, y se espera que la tendencia continúe en otros países.

Ehrlich insistió en una revancha con Simon, esta vez apostando sobre deforestación y aumento de las temperaturas de la Tierra. Simon rechazó la oferta, afirmando que la calidad de vida de los seres humanos seguirá mejorando en el futuro, gracias a la tecnología.

Igual piensan otros.

Según un artículo escrito por Indur M. Goklany, un investigador independiente para el centro de estudios Cato Institute de Washington, D.C., los seres humanos en general vivimos más y mejor hoy en día que apenas hace 100 años.

De hecho, el tan criticado y vilipendado siglo 20 fue el que vió más avances en el bienestar humano que toda la historia anterior: La esperanza de vida aumentó de 47 a 77 años. La muerte por enfermedades graves como cáncer, males cardiacos y respiratorios se ha retrasado entre ocho y once años y hasta ha descendido. La mortalidad infantil ha bajado de 100 muertes por cada 1,000 nacimientos en 1913, a solo siete por cada 1,000.

A nivel mundial, la esperanza de vida se ha más que duplicado de 31 años en 1900 a 67 actualmente.

En los países en desarrollo, la población que sufre hambruna descendió del 37 por ciento en 1970 al 17 por ciento en 2001, aún con el aumento poblacional del 83 por ciento. El nivel de absoluta pobreza se ha reducido a la mitad desde 1981, del 40 al 20 por ciento, según el reporte de Cato.

Educacionalmente, han habido increíbles avances: 82 por ciento de la población mundial está alfabetizada, y hay más países con libertad de expresión hoy en día que hace 10 décadas.

A pesar de los problemas serios que aún existen, la gente trabaja menos horas y tiene más dinero y mejor salud para gastarlo, escribió.

Claro, cuando una sociedad comienza a progresar, se olvida del medio ambiente, buscando su propio bienestar. Cuando llegan a cierto nivel de riqueza, se concientizan de que el deterioro ambiental reduce su calidad de vida, y le inyectan recursos a su conservación creando mejor tecnología.

Por eso, los países más ricos hoy en día son los más limpios, ambientalmente hablando. Y ese trayecto seguirán los países en desarrollo una vez que se vuelvan ricos, sino es que antes. Citó como ejemplo el hecho de que los Estados Unidos comenzaron a vender gasolina sin plomo después de que su ingreso per cápita llegó a los 16 mil dólares. China hizo lo mismo antes de alcanzar un ingreso per cápita de 3 mil dólares.

¿Quién está en lo correcto? Ambas corrientes, la pesimista y la optimista, tienen sus argumentos sólidos en favor y en contra. Parece, eso sí, que los partidarios de las "Holy Shit Stories" son más taquilleros, y venden más documentales (y hasta les otorgan el premio Nóbel)

Pese a todo, es reconfortante saber que la suya no es la única verdad, que existe otra opción. Y que quizá, al fin de cuentas, sea cierta la frase que dice que lo mejor aún está por venir.

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miércoles, diciembre 12, 2007

Inmigrantes en EE.UU.: ¿Quiénes son los más racistas?

Escuché en radio esta mañana un tema que hemos tratado varias veces en este espacio: El racismo en Estados Unidos.

¿Qué tiene de raro? Para muchos, nada. Para algunas personas (sobre todo en América Latina) Estados Unidos es el paraíso del racismo.

Y de verdad que hay racismo en este país, siempre lo hemos repetido. Lo que nunca se resalta es que también hay racismo en los demás países: En Francia, Alemania, Rusia, y hasta en América Latina.

Pero la discusión en radio era en cierto sentido novedosa, porque no se trataba sobre el racismo de gringos contra inmigrantes o latinoamericanos... sino entre los mismos inmigrantes latinoamericanos.

¿Qué grupo de latinoamericanos es el más racista contra otros latinoamericanos?

La audiencia que llamaba estuvo de acuerdo en que sí hay mucho racismo entre los propios inmigrantes. Lo que no se pusieron de acuerdo es en quiénes son más que otros.

Los mexicanos acusaban a los cubanos, puertorriqueños, argentinos y demás. Los puertorriqueños acusaban a los mexicanos de ser racistas ("porque nos envidian porque nacimos con papeles"). Los dominicanos y otros latinoamericanos decían que los cubanos los discriminaban en Miami. Alguien dijo que los cubanos discriminaban a los propios negros cubanos.

Entre los centroamericanos, igual: Generalmente hay resentimientos entre ellos. Y entre los inmigrantes sudamericanos la cosa a veces se pone que arde entre venezolanos y colombianos, peruanos y ecuatorianos, chilenos y bolivianos, y quién no.

Y todos hacían chistes contra los argentinos.

("Ché, no eh' que noshotros los argentinos noh' creamos mejoreh': Es que shomoh' mejoreh'").

Yo no creo que el racismo entre inmigrantes en Estados Unidos sea por cuestiones raciales. Toda la bronca, como dijo uno de los que llamó al programa, casi siempre tiene que ver con la envidia por los papeles.

Los inmigrantes latinos recién llegados afirman que los puertorriqueños y los cubanos (y los méxico-americanos) los ven "de arriba a abajo" porque los creen a todos indocumentados.

Y al revés: Los inmigrantes recientes odian a los puertorriqueños, cubanos y méxico-americanos porque ellos tienen papeles desde siempre, y a los demás se les hace dificilísimo (cuando no imposible) obtenerlos.

(Aunque para ser justos, ni puertorriqueños, ni cubanos ni méxico-americanos tienen la culpa de ser ciudadanos americanos con plenos derechos: Eso lo decidieron conflictos a nivel internacional siglos antes de que nacieran.)

Vaya, apenas hace días entrevisté a una familia originaria de Monterrey, que emigró desde Laredo, Texas (donde vivieron 18 años) a Florida buscando trabajo.

"En la frontera está muy difícil, los sueldos son muy bajos por culpa de la gente de México", me comentaba el padre de familia, quien trabajaba legalmente de cocinero y en construcción. "La gente que vive en México y que tiene tarjeta de cruce fronterizo nos quita el empleo a los que vivimos de este lado, trabajan por menos dinero. A ellos les conviene ganar 2 ó 3 dólares la hora, porque viven en México y cruzan a diario sin tener que pagar seguros, licencias, rentas, impuestos, que los que vivimos en Estados Unidos sí tenemos que pagar".

Por eso, supongo que no es raro que la gente de "este lado" vea "feo" a los que pasan "desde aquél lado". Aunque todos seamos mexicanos.

El racismo entre los inmigrantes latinos pues, no proviene de sentimientos de superioridad cultural o genética, ni de un complot maquiavélico bien urdido por ciertos grupos , sino de algo más prosaico y mundano, pero vital: El dinero.

Como siempre.

martes, diciembre 11, 2007

Los mexicanos no podemos decir "no"

Por César Fernando Zapata
cfzap@yahoo.com
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El otro día quedé de hacer una entrevista con una persona que me contactó por teléfono. Como el domicilio estaba lejitos (más bien bastante lejotes, en la comunidad de Immokalee, Florida, como a 35 millas de Fort Myers, donde vivo), quedamos de vernos el fin de semana.

Muy formales, acordamos reunirnos a las 10 en su casa. Ese día me levanté temprano: (algo extremadamente inusual en mí en sábado, como mis almohadas atestiguarán), y acudí a la cita con hora y media de anticipación.

Cuando ya estaba a unos cuantos metros de la casa, llamé a la persona para avisarle.

Muy apenado, el hombre me respondió: "¿Sabe qué? Pos no se va a poder hoy. Déjemoslo para dentro de ocho días".

Por poco apachurro el teléfono.

"¿Y porqué no me llamó antes?", casi le grito al compungido entrevistado fallido.

Había manejado una hora en balde, y el señor ése ni se dignó en llamarme para cancelar y evitarme el trayecto.

(Aunque en honor a la verdad, confieso que lo que más me dolió fue despegarme de las almohadas a tales horas de la madrugada.)

En fin, me fui a mi casa y me dediqué a leer unos trabajos de unos alumnos que una maestra de una universidad local me pidió revisar. Son escritos de todo el semestre que alumnos que aprenden español preparan como tareas, relatando sus vivencias diarias como prácticas de escritura.

En uno de los trabajos de una alumna (anglosajona), cuenta cómo ella se ofreció de voluntaria para enseñar inglés a madres de familia inmigrantes.

Madres que también viven en Immokalee, por cierto.

La joven contaba cómo tenía que viajar más de una hora desde su casa cada semana (después de trabajar en un bar como camarera y hacer sus tareas para la universidad) para enseñar inglés a dos madres inmigrantes, supongo que de México o Centroamérica.

Pues bien, en varias ocasiones las alumnas dejaron "plantada" a la muchacha: Las mujeres cancelaban sus clases por otras emergencias (citas con el médico para sus hijos, y cosas así).

Lo malo es que nunca le avisaban a la instructora, a pesar de tener teléfono ellas mismas y el número de la joven.

Pese a sus buenas intenciones, la muchacha llegó a fastidiarse de esta costumbre. Hubo ocasiones en que acudía a la casa de una de sus alumnas y la hallaba vacía y cerrada con llave. La dejaban esperando afuera, y nunca le respondían el teléfono cuando les llamaba.

La joven norteamericana se jalaba los pelos de frustración, al no poder entender esta actitud tan ilógica.

"Si no pueden seguir, llámenme, pero no me hagan venir hasta aca", pedía la muchacha.

Como mexicano, yo sí creo entender esta actitud. Aunque después de tantos años de convivir con gringos, le encuentro menos lógica: Es el miedo de nosotros a decir "no".

Recuerdo que desde siempre en México nos educaron a no decir las cosas directamente. Y uno de los temas más escabrosos (culturalmente hablando) para nosotros es tener que decirle "no" a alguien.

No todos podemos sobreponernos a este trauma, y preferimos sacarnos de la manga veinte mil excusas para darle la vuelta: "A la mejor", "date una vueltecita", "mañana con más calma", "te hablo más de rato", son algunos de los sustitutos descafeinados que se nos ocurren para no tener que decir "No", cuando alguien nos propone algo que no queremos hacer.

(O sea, preferimos gastar más saliva con palabrerías, que mascullar un rápido y más económico monosílabo.)

¿Para qué? Para no herir susceptibilidades. No queremos quedar como el malo de la película, ni que después nos califiquen de "hojaldras".

Vaya, si hasta cómicos como Capulina han inmortalizado esta actitud: ¿Se acuerda del famosísimo "No lo sé, puede ser, a la mejor, quién sabe..."?

Si usted es mexicano, entiende perfectamente esta actitud y hasta la adopta. Es parte de un código secreto con el que nosotros nos entendemos. Es como una ceremonia tradicional que todos debemos seguir, y el que no, es considerado rudo y grosero.

Vaya, según dicen, los únicos que no siguen esa actitud son los mexicanos de los estados del norte. Ellos se consideran "directos y sin rodeos". ¿Y qué pasa? En el resto del país los acusan de rudos, salvajes y hoscos... por el simple hecho de decir la verdad.

(Me acuerdo que cuando recién llegué a Estados Unidos, la primera vez que una persona norteamericana me dijo "No me interesa", así tal cual, casi me pongo a llorar. Para mí como mexicano fue un shock del que tardé años en recuperarme. Luego me di cuenta de que todo el mundo es así... fuera de México, claro.)

El problema es que cuando los mexicanos llegamos a Estados Unidos, esta actitud de responder con rodeos e indirectas confunde y hasta exaspera a los que no son mexicanos. No solo gringos, sino a otros latinoamericanos también.

Mi amigo Luis, el argentino de Mendoza, es fanático de hacer "excursiones" cada fin de semana con amigos. Una familia (mexicana) con la que hizo muchas migas acompañaba a Luis y a su esposa de vez en cuando, pero a veces le decía que sí y a la mera hora los dejaba "colgados".

Luis se lamentaba conmigo amargamente porque no entendía la actitud mexicana.

"Le digo a mi amigo: 'Pero decime que no querés ir, y listo. Yo no me voy a ofender'", me platicaba Luis. "Pero habláme claro, no me dejés aquí como un boludo".

Yo suspiraba y le explicaba: "Luis, un mexicano NUNCA te va a decir que no. Prefiere hacerte perder tiempo a romperte el corazón".

Yo era así, lo confieso. Aún a veces lo sigo siendo (sobre todo con los cobradores). Pero no sé si me estoy agringando demasiado, como me acusan mis parientes y amigos en México, porque cada vez más prefiero pedir una respuesta directa, en vez de que me endulcen el oído con un rodeo "a lo mexicano".

Pero no me hago ilusiones. Los mexicanos nunca vamos a cambiar. Valoramos demasiado las buenas formas y las etiquetas (¿no nos enorgullecemos acaso de ser menos rudos y arrogantes que los españoles, los argentinos o los cubanos? Clásico ejemplo: Nosotros respondemos "¿Mande?" y consideramos el "¿Qué?" de los demás como agresivo y grosero).

Pero no porque seamos en verdad menos rudos y arrogantes, sino porque es lo que queremos aparentar.

¿Qué hacer, entonces?

Yo, por lo menos, ya le estoy enseñando a mis hijos la que —les digo— es "la palabra más importante del universo". Es simple y directa, les digo, y tiene sólo dos letras:

NO.

(Además, tiene la enorme ventaja agregada de que los va a sacar de muuuuuchos problemas en la vida. Si lo sabré yo...)



lunes, diciembre 10, 2007

Debate de candidatos republicanos en español: ¿Sirvió de algo?

Anoche vi el tan anunciado "debate" entre los precandidatos republicanos a la presidencia de Estados Unidos, que la cadena hispana Univisión difundió por televisión, desde la Universidad de Miami.

No sé qué pensar de todo esto. Bueno, más bien sí: Ni fue debate, ni fue novedoso. Univisión les ofreció minutos de promoción a los precandidatos para que repitieran lo mismo que han estado diciendo en sus campañas. Fueron "minicampañas" televisivas.

Ninguno de los conductores del "debate", Jorge Ramos y María Elena Salinas (conductores del noticiero nacional de Univisión, que en algunos mercados como Los Ángeles hasta desbancan en audiencia a NBC, CBS y ABC) confrontaron a los precandidatos. Sólo se limitaban a hacer la misma pregunta a cada uno de ellos y les permitían decir lo que quisieran sin cuestionarlos.

Tampoco se les permitió a los precandidatos "debatir" entre ellos. Estuvo todo muy controlado, muy sanitizado, muy descafeinado. Se puso más sabroso DESPUÉS del "debate", cuando en el noticiero de las 11:30 (10:30 en algunas ciudades), el otro conductor estrella, Enrique Gratas, presentó a varios expertos invitados para comentar sobre el debate. Uno de los invitados fue Otto Reich, ex asistente del Secretario de Estado y ex embajador de Venezuela.

Ahí sí que hubo discusión, se encendieron los ánimos y se notó desacuerdo. Hasta gritos se oyeron, a tal punto que Gratas tuvo que pedir orden.

Ése fue el único debate real.

Los precandidatos republicanos parecían otros, totalmente distintos a los que hemos visto en las entrevistas (o "extremistas", mejor dicho) de Fox News: Todo mundo hablaba de lo buenos, amables y "hard-working" que son los inmigrantes. Y todos pedían alguna "forma de legalización", hasta los más enemigos de los indocumentados, como Mitt Romney.

¿Lobos con piel de cordero?

Rudolph Giuliani fue al contrario: Mientras que los propios republicanos lo ven como "el más liberal" de los precandidatos (y lo critican por haber "ayudado" a los indocumentados cuando fue alcalde e Nueva York, según ellos) ahora se presentó como un "duro"en el tema de la inmigración. ¿Habrá quien se lo crea?

Eso sí, continuaron con la cantaleta de que: "Antes de legalizar, debemos aumentar la seguridad interna, cerrar la frontera"... Como si los inmigrantes tuvieran que ver con los ataques terroristas.

El único que se mantuvo más o menos leal con sus principios de siempre fue John McCain, quien ya había patrocinado una fallida reforma migratoria. Insistió en la necesidad de continuar el tema.

El que se llevó la abucheada de la noche: Ron Paul. Dijo que de ser presidente estaría "dispuesto" a dialogar con Hugo Chávez y Fidel Castro. Sólo a un suicida político se le ocurre decir algo así en Miami, y se llevó su vapuleada por el auditorio de la universidad.

Lo más curioso es que el debate (que se anunció con bombo y platillo como "en español") no lo fue. Las preguntas las hicieron en español, es cierto, pero eso no es novedad. Jorge Ramos y María Elena Salinas siempre han salido en la tele en español. Los precandidatos respondieron en inglés, con intérpretes que traducían al mismo tiempo (aunque a veces se enredaban y no terminaban la idea. Gajes del oficio) al español.

Irónicamente, los únicos que podrán votar en las elecciones del 2008 sólo serán ciudadanos (que por ley, deben hablar inglés). En cambio, la principal audiencia del debate (los que no hablan inglés) son inmigrantes recientes (o indocumentados) que no pueden votar.

Dudo que alguno de los votantes haya cambiado su opinión electoral gracias al debate. Creo que más bien quedaron igual que antes de confundidos: No hay a quién irle.

Más que debate, fue una entrevista múltiple.

Ojalá solo sea un principio, y el próximo programa sea un debate "real", entre los candidatos ya designados de todos los partidos, como uno de los invitados sugirió.

sábado, diciembre 08, 2007

Crisis y desempleo entre inmigrantes en Estados Unidos: Intentando hacer feliz una triste Navidad...

El periódico donde trabajo, The News-Press (news-press.com) de Fort Myers, Florida, hace una campaña anual para que alguna persona caritativa logre "adoptar" a una familia necesitada, por lo menos en Navidad.

Buscan historias terribles y trágicas, de personas de la comunidad en difícil situación económica, y las difunden en el periódico, por si hay algún lector que pueda (y quiera) ayudar.

Hasta ahora, han presentado dos historias muy tristes: Una de una mujer, Linda Washburn, que cuida de su hijo de 31 años, enfermo de cáncer en el cerebro, fabricando platitos de cerámica. La mujer no tiene dinero para sobrevivir, sólo recibe una pensión de 900 dólares al mes, y con eso debe mantener a su hijo.

La otra historia es de un padre de familia y su esposa, Arthur y Robin Lyman. A la hermana de Arthur, Paulette Barrett, de Texas le detectaron cáncer inoperable. Arthur Lyman (quien trabaja manejando una ambulancia, y ya tiene sus hijos) se ofreció a adoptar a todos los cinco hijos de su hermana (de 15, 9, dos gemelos de 4 y uno de 2 años) y traerlos a vivir con él a Florida hasta el fallecimiento de ésta.

El problema es que los niños tienen problemas de salud también: el bebé de 2 años tiene diabetes y es ciegol el de 4 está en remisión de leucemia, y su hermana gemela necesita una operación de la espina dorsal.

La familia está batallando con sus exiguos salarios, y dos hipotecas.

Los lectores respondieron increíblemente a estas historias, y se han organizado donaciones en masa para las familias.

Se nos ocurrió hacer algo similar en español, en el periódico en español del News-Press, Gaceta Tropical. La comunidad hispana del Suroeste de Florida ha sido severamente afectada por la baja del mercado de la construcción y de bienes raíces. Muchas de estas familias se quedaron sin empleo, y van a pasar una triste Navidad.

Estamos comenzando a entrevistar a las familias, para publicar sus historias en el periódico y ver si hay alguna persona interesada en apoyar con algo para ayudarles a pasar, aunque sea, una Feliz Navidad.

Porque, aunque usted no lo crea, a veces hasta en el "país de las oportunidades" también se cuecen habas...

viernes, diciembre 07, 2007

Curso de periodismo: Los principios de un buen blog

Bueno, algunos lectores se encontrarán con una manita de gato en este (descuidado, ya lo sé, ya lo sé, ya lo sé) blog.

Es un intento de hacer algo nuevo y mejor. Voy poco a poco, porque no le entiendo bien a esta marinola. Los ingenieros, en su afán de hacerlo todo más sencillo, lo hacen complicado para nosotros los neófitos.

El motivo de todo este cambio fue la regañada que nos dió la periodista Mindy McAdams (http://mindymcadams.com), que trabajó en The Washington Post, y la revista Time, y quien enseña periodismo en la Universidad de Florida en Gainesville, durante un curso de la Florida Press Asociation en Miami este pasado sábado 1 de diciembre.

Enlisto las críticas y consejos:

"(Como editora) nunca contrataría a estudiantes que no tuvieran un blog".

"Un blog descuidado no sirve".

"Si no lo actualizas, para qué lo tienes"

"Un blog feo ahuyenta lectores".

"Todo blog, como todo sitio de periodismo, está en una constante batalla por audiencia".

"En vez de tratar los blogs como 'agregados' que quitan tiempo al periodismo 'serio', ¿porqué no considerarlos periodismo serio en sí mismos?"

"La gente que lee tu blog, te considera un conocido, que te puede enviar tips. Tus lectores se convierten en tus aliados, y fuentes de información".

"Tu blog nunca va a ser bueno si no le inviertes tiempo".

"La audiencia aprecia los blogs por la personalidad de su autor".

"Pierdes credibilidad si borras comentarios críticos".

"¿Estás incluyendo enlaces a otros blogs o sitios de internet útiles para tus lectores?"

"No te fijes por la falta de comentarios de lectores: Generalmente los comentarios son una décima parte de los lectores regulares totales".

"Un blog no quita tiempo al periodismo. Es parte de la profesión de periodista".

Etc., etc., etc.

Así que de nuevo me hice a la idea de actualizar este blog... (cuando me acuerde). Y espero que me acuerde a diario, aunque sea un minuto.

Ya comencé al menos poniéndole un encabezado más moderrrrno. (Excepto por la cara del viejo que aparece allí.)

Mantengamos la fe.

¿Diferencia entre inmigrante "indocumentado" e "ilegal"?

Como a los norteamericanos (especialmente los antiinmigrantes) les encanta usar el término "illegal immigrant" para calificar a todo inmigrante (legal o no, sobre todo latinoamericano), existe un debate sobre la validez del término.

Algunos lo consideran derogatorio. Otros, preciso. (¿Qué parte de "ilegal" no entiendes?, es una de las preguntas favoritas de los extremistas cuando uno les va ganando la discusión. Ya con eso se creen dueños del terreno.)

Yo no soy abogado, ni experto en ley migratoria, pero me encontré esta explicación en el sitio de internet del diario El Nuevo Herald, de Miami. Suena lógica, pero aún así, me imagino que es debatible:


Publicado el jueves 8 de noviembre de 2007
www.elnuevoherald.com

Por Manfred Rosenow

"Ahora, a lo otro: ''Soy ilegal''. Los extranjeros que entraron con visa al país y cuya estadía sigue vigente (incluyendo a los cónyuges y niños que entraron legalmente, pero cuya estadía ya está vencida), cuando están pedidos por ciudadano (según lo explicado), pueden ''ajustar'', es decir, hacerse residentes sin problema alguno. En sentido estricto, es a estos extranjeros a quienes se denomina ''ilegales''; en cambio, a los que nunca tuvieron estatus válido, los que entraron sin visa, es decir, sin inspección, por alguna frontera, es a quienes correctamente se les llama ``indocumentados''.

—Manfred Rosenow es un abogado y periodista de Miami especializado en temas de inmigración. Escríbale a 13363 SW 118 Passage Miami FL 33186

Vivir (y Plaza Sésamo) no son buenos para la salud

DESDE LAS ENTRAÑAS DEL MONSTRUO

Por César Fernando Zapata


FORT MYERS, Florida — Un excompañero de trabajo en Texas vivía gracias a los milagros de la ciencia moderna.

Estuvo a punto de sufrir dos infartos. En ambas ocasiones, las oportunas operaciones le permitieron vivir. En una de ellas hasta le implantaron un marcapasos.

Pero como buen mexicano, mi excompañero no hacía caso a las recomendaciones de atenderse de vez en cuando. (Aparte de que como inmigrante mexicano en Estados Unidos, no tenía seguro médico, ni dinero para pagarlo.)

Eso sí, le tupía duro a la grasa, los tacos, la carne roja y todo lo que era "malo para su salud".

Cuando algún amigo de él, con los ojos como canica, veía cómo mi excompañero se llenaba el plato de grasa y carne, éste simplemente se encogía de hombros y repetía su optimista frase: "Total, de algo nos tenemos qué morir".

Por lo menos sabía bien de lo que hablaba: Se murió al día siguiente.

Un infarto masivo lo mató mientras dormía, a los cincuenta y pico de años.

Quizá mi excompañero buscaba vivir al máximo, pero creo que le exageró. Hay que cuidarse, cierto. Pero también me he dado cuenta de que entre más ande uno cuidándose, más encuentra riesgos para su salud.

No comer mata. Pero comer en exceso, causa gordura, colesterol, diabetes y eventualmente, mata, nos repiten los expertos en medicina. (Y nuestras mamás y esposas.)

Beber mucho aumenta riesgo de cirrosis, daño cerebral y la muerte. Y no beber alcohol es malo para el corazón, dicen los expertos en dietas "mediterráneas".

Comer pan, azúcar, dulces, y todo lo que nos encanta, está prohibidísimo.

No ejercitarnos es lo peor. Pero ejercitarnos mucho nos acaba (al menos esa es mi excusa).

Uno ya no sabe ni qué hacer, para dónde hacerse.

Recientemente salió una noticia de "otros expertos" que habían encontrado que la tal dieta mediterránea no es tan saludable. Que tomarse un vaso de vino tinto diario (como nos recomendaban los cardiólogos) aumenta 10% el riesgo de padecer cáncer intestinal.

Si en vez de un vaso, usted se toma dos vasos de vino tinto (o cerveza) entonces el riesgo de cáncer intestinal se dispara al 25%.

Tomar refrescos, todos lo sabemos desde niños, tumba los dientes, causa diabetes y engorda.

Bueno, me decía antes, no queda de otra mas que tomar agua. Ni modo.

Ahora me entero de que un corredor que participaba en un maratón se murió por tomar demasiada... ¡agua!

Lo más espantoso es que el muertito era... ¡médico!

Los "expertos" (¡otra vez!) ni tardos ni perezosos nos salieron al paso para darnos su docta explicación: "Ah, pero claro. El tipo se murió porque tomar demasiada agua envenena al organismo".

(?????)

Según los expertos (en este caso, médicos expertos), lo que el doctor maratonista debió haber hecho no era tomar agua, sino alguna de esas bebidas "atléticas" (léase, Gatorade, similares y conexas), que "contienen todos los sales y elementos necesarios" que el cuerpo pierde cuando se deshidrata.

Pero parece que los riesgos de envenenarnos no se limitan solamente a nuestro cuerpo, sino a nuestra mente, como nos lo repetían nuestras madres desde pequeños.

Mucha tele, mucha computadora, mucho internet nos vuelve zombis. Por eso, recuerdo que nuestras madres (y padres) nos recomendaban ver programas "educativos" y "provechosos".

Como Plaza Sésamo, ¿se acuerda? Con qué gusto y alegría lo veíamos de niños.

Pues no, ahora que la cadena PBS sacó la colección completa de los primeros capítulos en DVD de Plaza Sésamo (en inglés) le estamparon una advertencia en la funda, de las que sólo se ven en las películas XXX (me cuentan, aclaro): "Sólo para adultos".

Según un reporte del diario The New York Times, esos primeros capítulos de nuestra entrañable y esencial serie educativa (???) no son aptos... ¡para niños!

De acuerdo con el diario, los productores de la serie advierten: "(Estos capítulos) son para adultos, y pudieran no satisfacer las necesidades de los niños preescolares de hoy".

O sea, ¿lo que se enseñaba en esa primera temporada de la multipremiada serie (durante 1969 a 1974, precisamente cuando mis padres me obligaban a verla) no era bueno para niños?

Hasta ahorita...

En uno de esos capítulos, una niñita camina sola por la calle cuando llega a Plaza Sésamo, y se encuentra con un hombre adulto que la recibe alegremente, y la invita a pasar a su casa (!!). A tomar "leche con galletitas" (!!!!)

La niña acepta (!!!!!) y entra a la casa del extraño alegremente. (!!!!!!!!).

Eso no es todo: La casa donde vivían Beto y Enrique estaba tan deteriorada, que se estaba prácticamente cayendo (una imagen no muy positiva para alegrarle la vida a un niño). Lucas, el inmortal "monstruo comegalletas" enseñaba hábitos alimenticios poco saludables, y Oscar (el gruñón) tenía un carácter aterrador, más a tono con novelas de Stephen King.

Por todos lados, en esos primeros programas, los muppets de Plaza Sésamo enseñaban a fumar pipas, a golpear, y otras actitudes que los "expertos" de hoy en día encuentran reprobables para niños.

Una madre de dos niños que escuchó las advertencias (y quien seguramente se había "formado" con Plaza Sésamo), se preguntó en voz alta: "¡Dios mío!, ¿que hicieron con nosotros?", según el New York Times.

Lo dicho: El vivir (y Plaza Sésamo) matan...

Todo esto me recuerda el epitafio que el cineasta Woody Allen eligió para su tumba:

"Sabía que si seguía viviendo, tarde o temprano esto me pasaría".

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miércoles, noviembre 21, 2007

Día de Acción de Gracias: ¿Una celebración 100% mexicana?

DESDE LAS ENTRAÑAS DEL MONSTRUO

Por César Fernando Zapata


FORT MYERS, Florida — Recuerdo que la primera vez que vi una celebración del Día de Acción de Gracias (en vivo y a todo color, no en televisión, porque ya me había chutado todos los capítulos de Carlitos y Snoopy desde niño) fue en una escuela privada de México.

Los alumnos (casi todos hijos de familias ricas) y sus maestros celebraban la fecha con dulces, música, y pavo como si estuvieran en Massachusetts, no en Tampico, mi ciudad natal.

Vaya, algunos iban hasta vestidos de peregrinos y otros de indios.

“¡Habrase visto semejante cosa!”, pensé casi en voz alta. “¿Qué tienen éstos que celebrar un festejo extranjerizante?”

(Los puristas y ultranacionalistas agregarían “Ajeno a nuestra idiosincracia y valores”.)

La segunda vez que viví un festejo del Día de Acción de Gracias (o Thanksgiving Day, como se dice en inglés) en vivo y a todo color fue en Texas, cuando recién llegué a Estados Unidos, hace más de 11 años.

Los hermanos y de mi esposa y sus familias (todos inmigrantes mexicanos) se reunieron y, frente a un sabroso pavo relleno, se tomaron de las manos y de manera solemne ofrecieron una plegaria de agradecimiento a Dios por lo bueno que les dió el año, pidiendo además por aquellas personas que no tuvieron tanta suerte.

Los latinoamericanos tendemos a igualar erróneamente el Thanksgiving con la cena de Navidad, pero no se compara: El Día de Acción de Gracias es mucho más importante que la Navidad o el Año Nuevo para los norteamericanos.

¿Porqué? Porque aunque se dice una plegaria de agradecimiento, el Thanksgiving no es una celebración religiosa, sino totalmente laica.

Por supuesto, generalmente se agradece a Dios, pero eso no es necesario. Usted puede agradecerle a Jehová, a Alá, a Zeus, a la Madre Naturaleza a Mickey Mouse o a quien usted quiera y mande (hasta a San López Obrador si le place), y el festejo tendrá igual validez.

Thanksgiving no depende de religiones ni de fe, sino del agradecimiento de cada persona. Y por eso es una celebración típicamente norteamericana.

Para un inmigrante latinoamericano el festejo del Día de Acción de Gracias puede parecer extraño y ajeno ("extranjerizante"). Y es normal, porque tradicionalmente, en nuestros países no se celebra.

Pero esto no le quita el valor bienintencionado ni positivo del festejo. Al contrario: habría que preguntarnos porqué no existen celebraciones de agradecimiento similares en América Latino o en el mundo.

Porque todos tenemos algo por qué agraceder.

Y esto no tiene nada de “extranjerizante”, ni “ajeno”, como algunos todavía pensamos.

Sobre todo, porque históricamente, nosotros los hispanos —y en especial los mexicanos— fuimos los primeros en celebrar el Día de Acción de Gracias en Estados Unidos.

Años antes de que los peregrinos del barco Mayflower llegaran a Massachusetts, otro grupo de colonos cristianos también ce-lebraron su cena religiosa en Estados Unidos para agradecer a Dios por las bondades que les había prodigado.

Fue en 1598, en lo que hoy es El Paso, Texas.

Ese primer Día de Acción de Gracias se celebró casualmente no en inglés, sino en español.

Y los colonos no eran ingleses ni protestantes, sino católicos y... mexicanos.

Se trató de la expedición del conquistador Juan de Oñate, nacido en la ciudad de Zacatecas, quien recibió autorización del Rey de España para explorar y colonizar las tierras al norte de la Nueva España (Lo que ahora sería Nuevo México).

El 30 de abril de 1598 los colonos de Oñate llegaron a lo que hoy es territorio “americano”, y lo primero que hicieron fue una ceremonia para dar gracias, “a nombre de la más santísima Trinidad y a nombre del más cristiano rey, don Felipe Segundo”.

Y aunque no comieron pavo (o guajolote, como le llamaban los antiguos aztecas al ave), los celebrantes de ese primer “Thanksgiving” sí degustaron pescados, patos y gansos.

Eso fue 20 años antes de la famosa celebración de Plymouth, Massachusetts, que ocurrió hasta 1621. Y que es la que se recuerda (incorrectamente) como “el primer Día de Acción de Gracias”.

Así, pues, nosotros los latinoamericanos tenemos tanto derecho como cualquier norteamericano de disfrutar de esta celebración del Día de Acción de Gracias como propia.

Y si no con pavo (o guajolote), festejémosla con tamales, arepas, tacos, fajitas, pupusas, seviche o lo que uno tenga.

Lo importante, es celebrarlo en paz, y si se puede, con nuestros seres queridos.

Teniendo eso, no hay mejor motivo para estar agradecidos.

Felicidades.

cfzap@yahoo.com
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sábado, noviembre 17, 2007

Aumentarán pueblos "fantasmas" en EE.UU... y deportados desempleados en México

DESDE LAS ENTRAÑAS DEL MONSTRUO

Por César Fernando Zapata

FORT MYERS, Florida — "Cuando recién llegué aquí, este lugar creció tan rápido que a veces sentía que estaba en un pueblo del "Viejo Oeste'", me relató Ana Dubra, una maestra española de high school, cuando yo llegué por primera vez a Fort Myers, en mayo de 2006.

Parece mentira que eso fuera hace poco más de un año. Hoy en día, en noviembre de 2007, esto sigue pareciendo un pueblo "del Viejo Oeste"... pero fantasma.

En el Suroeste de Florida, barrios enteros se han vaciado. El Condado Lee (que incluye las ciudades de Fort Myers, Cape Coral, Lehigh Acres y Bonita Springs, con un total de unos 500,000 habitantes) ya emitió la señal de alerta ante el surgimiento de montones de casas abandonadas. Donde quiera se ven viviendas solas, con el pasto crecido y hasta abiertas. Casas de las cuales sus habitantes salieron un día (quizá intempestivamente) y no volvieron.
Casas fantasmas, en barrios fantasmas.

Cierto, buena parte de esa reducción de población se debe al desempleo, después de que la "burbuja" inmobiliaria se reventara. La zona creció gracias a la llegada de trabajadores que llegaban por la construcción de fraccionamientos y casas. Al pararse la construcción, se acabaron los trabajos y la gente se fue.

La mayoría de esos trabajadores que llegaban eran inmigrantes.

Por eso, en buena medida, esa salida de personas (sobre todo inmigrantes latinoamericanos) tiene qué ver con el endurecimiento de las redadas migratorias, y el miedo de familias inmigrantes de ser deportadas.

Es un fenómeno que ocurre en todo el país.

Según el Instituto de Mexicanos en el Exterior, las deportaciones de indocumentados mexicanos desde Estados Unidos alcanzarán 1 millón de personas al año.

Esto es serio, si se toma en cuenta que entran entre 400,000 y 700,000 indocumentados a Estados Unidos anualmente, según estadísticas del Servicio de Inmigración y Aduanas.

O sea, están deportando más de los que entran. Y no es raro que dentro de algunos meses o un par de años, se note una reducción de la población indocumentada.

Y esto no parece que pare pronto, porque los gobiernos locales siguen imponiendo leyes que obligan a los indocumentados a irse, como como prohibición de darles licencias de manejo, redadas de policías que actúan como agentes de Inmigración y sanciones a quien rente casas o dé trabajo a indocumentados.

Las ciudades de Hazelton, Pennsylvania, Avon Park, Florida y Farmers Branch, Texas, no son las únicas que han aprobado leyes municipales que enfocadas en ahuyentar a los indocumentados y sus familias. Cada día se suman más y más ciudades.

El Movimiento por una Reforma Migratoria Justa (FAIR, por sus siglas en inglés), un grupo que se opone a los indocumentados, tiene en su website una lista de 128 ciudades y condados de 29 estados que ya aprobaron o están considerando aprobar leyes relacionadas con los indocumentados —en su mayoría en contra.

Cierto, la mayoría son ciudades pequeñas y en estados no muy poblados (como Oologah, Oklahoma, o Gaston, Carolina del Sur). Pero la lista crece día a día.

Y hay otras ciudades que no están en la lista, cuyos gobiernos no han aprobado leyes antiinmigrantes, pero cuyas policías están realizando operativos conjuntos con el Servicio de Inmigración para detener y deportar a cuanto indocumentado se encuentren manejando (aunque no lo sea, con tal de que tenga cara de indocumentado basta). Como Irving, Texas, o Naples, Florida.

El problema es grave, y crecerá. Lo malo es que en México sólo se darán cuenta de la magnitud cuando tengan el problema encima.

Si esto sigue así, dentro de dos años la población de México habrá crecido en 2 millones de desempleados. Y no hay un plan para enfrentar esa crisis.

Sí, ya sé que recientemente la Sra. Elvira Arellano salió en los medios "exigiendo" al presidente de México Felipe Calderón que "haga algo para detener las deportaciones".

(Sinceramente no tengo la menor idea de qué pudiera hacer Calderón para obligar a Estados Unidos a detener las deportaciones. Sería como si el gobierno de Croacia le exigiera a Brasil hacer lo que ellos le digan.)

Doña Elvira se ve muy bien en la tele, pero si se quiere tener efectos reales para enfrentar el problema sería crear más empleos en México.

Porque no se trata de tratar los síntomas (la emigración de mexicanos a Estados Unidos) sino la enfermedad (la falta de empleos en México).

Es precisamente esta actitud equivocada la que usa el gobierno norteamericano al atacar los síntomas del problema en vez del origen.

Si siguen empeñados en esta actitud, entonces deberán enfrentar los efectos negativos de esa política.

Como el aumento de los "pueblos fantasmas".

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viernes, noviembre 09, 2007

U.S. visa for victims of Canadian scam?

By Cesar Fernando Zapata

FORT MYERS, Fl — Elsa Aguirre was twice abducted by kidnappers in Mexico City, who emptied her checking accounts. It's a common crime known as "express kidnapping" in Mexico.

After one of those ordeals, the thugs left her seriously beaten, and threw her on the railroads.

She even was about to be kidnapped a third time. "Two guys dressed as women were waiting for me outside my hose", Elsa remembers. "Luckily, my neighbors saw everything and threatened them with sticks and stones, until the criminals ran away".

And yet, this was not what forced the woman and her husband, Humberto Rodriguez, to immigrate to the United States, but something far more devastating: Unemployment.

"I worked 22 years as a bank executive", she said. "But the bank was sold and every employee older than 40 was fired". Her husband Humberto —also a long-time bank employee— was laid-off too.

The couple moved to Fort Myers 7 years ago, and started working pretty much in everything: Humberto worked as construction laborer, and Elsa in a fast-food restaurant.

They were doing fine, though. "At the restaurant I made the same money I was making as a senior bank executive back in Mexico", Elsa said.

However, the anti-immigration hysteria that sweeps the United States as of late has scared them.

"We decided to emigrate again", Elsa says. "One feels like a criminal in this country".

Through acquaintances, they heard that a Naples-based organization, Jerusalem Haitian Community Center, was processing refugee applications for Canada on behalf of Latin American undocumented immigrants.

Elsa and Humberto decided to give it a try, and paid the $800 fee requested by Jerusalem Haitian for their joint application.

But days later, they heard that a scandal broke off due to allegations of supposed fraud against the Naples organization.

The Mexican couple lost their $800, an amount they may never recover. But there is a loss they regret even more: "Our broken dreams", Elsa said. "Our hope of better opportunities. We'll never get that back".

Today, the couple is joining a federal and state lawsuit that the League of Latin American Citizens (LULAC) is filing against Jerusalem Haitian Community Center and its director, Jacques Sinjuste, for allegedly scamming hundreds of immigrants on the promise of sending them to Canada legally.

"It's true that Mexicans can enter Canada without a visa", said Victor Valdes, who chairs LULAC's local chapter in Naples. "But according to the Canadian government, only 8 percent of Mexican applicants received refugee status last year. That means the remaining 87 percent was deported".

LULAC —the oldest and largest Hispanic advocacy organization in the United States— has received more than 100 complaints on this issue, and knows about two other organizations that allegedly charge up to $1,500 to "take people to Canada", perhaps inspired on Sinjuste's example.

"I have seen cases that make me want to cry: People with children, with illusions, they sell everything they own and end up being ripped off", Valdes said. "I arrived to this country the same way, with illusions... This man (Sinjuste) has mocked these people. With his malevolent organization, he took away their dreams and their money".

Sinjuste denies any scam. "We just take donations, never charged anything. We have even filled up applications for free to people with no money", he said in an interview in Jerusalem Haitian offices weeks ago. "We want to help the community".

He insisted the refugee applications are for real. "We just fill up applications, the entire process is done by a Detroit organization named Freedom House, who works with us", he explained.

Pegg Roberts, Freedom House executive director, denied in a recent letter any involvement with Sinjuste and Jerusalem Haitian, and wants them to stop using their name.

Roberts assured that a formal protest has been filed with the Attorney General of Florida.

This only worsens the plight of the immigrant victims.

Despite the courage she showed by publicly denouncing the case, Elsa says she is afraid of being deported.

"But I'm more afraid of scam. If I'm deported, I would assume by responsibility, and will go back to my country", she said.

Meanwhile, Valdes is trying to get special visas for her, her husband and other victims of this case, advised by the Mexican Consulate in Miami.

"These people are the victims. If the U.S. government wants the case, they should get them documents so they can testify", he said.

cfzap@yahoo.com
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