viernes, diciembre 01, 2006

La tortilla se está haciendo ciudadana americana

DESDE LAS ENTRAÑAS DEL MONSTRUO

Por César Fernando Zapata

¿Se imagina usted que dentro de algún tiempo compre tortillas de sabores? Por ejemplo, sabor jalapeño, sabor tomate y hasta de piña y chocolate.

Bueno, no es cosa del futuro. Ya está pasando.

Pero lo más irónico es que esas tortillas no son fabricadas en "la tiendita de la esquina" de México, sino en fábricas de corporaciones... gringas.

Irónicamente, los norteamericanos se están convirtiendo en los principales exportadores de la (anteriormente) mexicanísima tortilla.

Cosas de la globalización.

Las ventas de tortillas en Estados Unidos ya alcanzan los 6 mil millones de dólares, de acuerdo con la TIA, Tortilla Industry Association (en inglés nos duele más el orgullo).

La asociación tenía su sede en Texas, pero ante la necesidad de hacer más contactos a nivel nacional e internacional, se mudaron a Washington años atrás.

Esto no se trata de ningún complot bien preparado por las transnacionales americanas para darnos donde más nos duele, el orgullo nacional. No, la realidad es más simple: A los gringos ya les encantan las tortillas.

De hecho, según estadísticas de organizaciones de alimentos, la tortilla ya es más popular que panes como el bagel francés, y los famosos "muffins" (quequis) ingleses.

Así, la tortilla se une a la salsa picante como dos de los alimentos preferidos de Estados Unidos, superando a platillos "tradicionales" como la catsup o -en algunos estados- a las hamburguesas.

De hecho, según la TIA, el ultra americano pan blanco, que ha servido la dieta de Estados Unidos por generaciones, apenas le gana en popularidad a la tortilla por un escuálido 2 por ciento en el consumo. Lo cual, claro, se reducirá en el futuro.

¿Porqué esta repentina moda por platillos mexicanos? En buena medida, por la inmigración mexicana, claro. Pero curiosamente, el mayor crecimiento en el consumo de tortilla se está dando no entre mexicanos, sino entre norteamericanos.

Una explicación, podría ser la flexibilidad de la tortilla: Se puede acompañar y rellenar de todo.
Carne, pollo, frijoles, queso, y hasta verduras. Además, a diferencia del pan, la tortilla se puede meter al horno, freír, a la parilla, al comal o en simple microhondas.

Esto es muy importante para el consumidor norteamericano, sobre todo en estos tiempos en que tratan de bajar su consumo de calorías. Un tema en el que el pan tiene muy mala fama.

De hecho, la NASA se dió cuenta de esto, y según la TIA, ha incluído a la tortilla en el menú de los astronautas desde tiempo atrás.

En Hollywood, California, una empresa llamada Tumaro's Gourmet está fabricando tortillas "kosher" (estilo judío), y hasta de sabores piña, plátanos, ajos y algunas tipo "light", bajas en carbohidratos.

Brian Jacobs, hijo del fundador de la empresa, dijo al diario USA Today que se les ocurrió fabricar y vender tortillas orgánicas, pero de sabores. Hoy en día venden 20 distintos sabores, entre los que se incluyen chocolate, frambuesa, y manzana-canela.

"Producimos todas nuestras tortillas en Los Angeles y las vendemos en todo el país, México y hasta el Medio Oriente", dijo Jacobs al periódico.

Por eso no es raro que la tortilla pronto pase a ser uno más de esos inmigrantes mexicanos con carta de naturalización en Estados Unidos.

Vaya, si los fabricantes de tortilla en Estados Unidos han recibido pedidos hasta de Inglaterra o Malasia, según dijo el presidente de la TIA, Roberto Quiñones al diario The Dallas Morning News.

A nivel mundial, la compañía mexicana Maseca ha tenido una presencia enorme en este mercado, es verdad. No sólo en Estados Unidos, sino en Europa, centro y sudamérica y hasta el medio oriente.

Pero las empresas americanas ya le hallaron el modo, y aunque sea de manera modesta, están comenzando a competir. Y se han sumado fabricantes de tortillas de otras partes, hasta de España: La firma Liven, con sede en Barcelona, fabrica y vende tortillas de trigo y maíz, sabores de espinaca, ajo y hasta de tomate, además de totopos (o chips), salsas y guacamole.

Espero que no llegue el día en que los americanos o europeos acaben comiéndose ellos sólos todo el pastel del mercado mundial (o la enchilada completa, en este caso).

El asunto va mucho más allá de nacionalismos mal entendidos, o patrioterismos de tercera. Es grave porque sería un síntoma muy deprimente de la falta de competitividad de parte de México.

Imagínese, pa' que nos ganen hasta a vender tortillas.

Antes de que los ultranacionalistas se rasguen las vestiduras, se envuelvan en el lábaro patrio y se lancen del castillo de Chapultepec (o exijan que se imponga una denominación de origen a la tortilla, como se hace al tequila), creo que debemos aspirar hondo. Analizar el problema. Y competir.

¿Porqué no podemos venderles hot-dogs y hamburguesas a los americanos?

Yo he probado hamburguesas y hot-dogs que saben a gloria en puestecitos de la calle en México. Quizá a los gringos hasta les gusten y las compren.

Y quién sabe, hasta pudiera crear una industria que genere divisas.

La globalización es una calle de dos sentidos. Y cualquiera puede circularla.

E-mail: cfzap@yahoo.com
www. cesarfernando.blogspot.com

1 comentario:

  1. De hecho leyendo un articulo sobre las tortillas, el mercado mexicano es homogeneo ya que la costumbre le gana a lo industrial.

    Quiero creer que culaquier mexicano prefiere pagar por algo tradicional a algo industrial y barato.

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