viernes, octubre 27, 2006

De nuevo, la misma retórica antiinmigrante, sin soluciones

Desde las Entrañas del Monstruo

Por César Fernando Zapata

FORT MYERS, Florida - Acudí este pasado domingo 22, por simple curiosidad, a una protesta titulada “Estoy Orgulloso de Ser Americano”.

Fue temprano, a las 10 de la mañana en el Parque Centennial, del centro de Fort Myers, Florida, junto al río local.Llegué puntual y vi poca gente. Escasa. Si acaso, unas cien almas… cuando mucho.

(Y eso contando a los puesteros que hicieron su agosto explotando el “fervor patrio” –mal entendido, claro- de los asistentes, vendiéndoles banderas americanas.)

Quizá es muy temprano, pensé. Habrá que esperar a que llegue más gente.

Pero estuve más de una hora tomando fotos y escuchando los discursos, y la gente no venía. El mítin no pasó de las mismas cien personas (puestero incluído), que más se sentían en un picnic que en un acto “patriótico”: Se sentaron a la sombra de los árboles, con sus sillas plegables.

Traían hieleras con refrescos y agua, sombreros, lentes de sol… y su infaltables letreros de “English Only”.

El acto fue organizado por el grupo denominado Citizens Against Illegal Aliens (Ciudadanos Contra Extranjeros Ilegales).

¿A qué fui, me preguntarán? Ni yo mismo me puedo responder la pregunta. Como reportero, debo estar cubriendo las noticias de la comunidad, claro. Y a fin de cuentas, este fue un evento local.

Siempre he creído en el derecho de todos de recibir el beneficio de la duda. Y aunque llevo casi diez años cubriendo eventos similares, siempre me quedo con el mismo sabor de boca: Ningún opositor a la inmigración indo-cumentada da argumentos ni medianamente convincentes en su favor, como para pensar que al menos tengan un poco de razón.

Es cierto que la inmigración ilegal es un enorme problema, no sólo para Estados Unidos, sino para México. Además, perjudica a los propios inmigrantes y sus familias, que sólo buscan una oportunidad de trabajar decentemente.

Pero se necesitan soluciones reales, no retórica. De ésa ya hay demasiada.

Yo estaría dispuesto a aceptar los puntos de vista de un opositor a la inmigración indocumentada siempre que demostrara argumentos realistas e inteligentes, no diatribas contra los hispanos en general.

Desafortunadamente, nada de esto hubo en la protesta. Fue más de lo mismo: Patrioterismo que rayaba en el fetichismo (igualito al de muchos extremistas latinoamericanos), racismo y total cerrazón a un problema que demanda inteligencia.

Y las mismas cantaletas de siempre: Que los indocumentados les roban el trabajo a los ciudadanos americanos, que sólo destruyen las escuelas, que quiebran los hospitales, que no quieren aprender inglés, que quieren desaparecer a Estados Unidos como país, etcétera.

Más parecía un culto, una secta fanática que un grupo ciudadano maduro.

La nota curiosa (o patética) la dio el discurso de un niño de once años, llamado Jimmy Stafford, Jr.

Se notaba que el pobre Jimmy lo aventaron al ruedo: No tenía idea de lo que estaba leyendo. Se notó a leguas que el discurso (o diatriba) se la escribieron. Se tropezó un par de veces al leerlo, y le imprimió un “sentimiento” que sonaba falso.

“¡Estoy harto de los ilegales que me vienen a balbucear en un idioma que no entiendo!”, gritó con su vocecilla en medio de los aplausos furibundos de la audiencia. “Que regresen a su país y aprendan inglés”.

Dijo: “Mi generación está perdiendo las libertades ganadas en el pasado… ¡Por favor, cierren las fronteras ya! Si no, cuando tenga 15 años los ilegales se apoderarán de mi país”.

Remató diciendo que “hablaba a nombre de su generación y las generaciones futuras”.

(Aunque dudo mucho que Jimmy también incluyera a las generaciones de ciudadanos americanos hijos de inmigrantes hispanos que ya nacieron o están naciendo en este momento).

Completó el cuadro Russ Landry, presidente de la agrupación Citizens Against Illegal Aliens y el ex alcalde de la ciudad de Avon Park, Tom Macklin que apoyó unas fallidas propuestas en su ciudad contra los indocumentados.

E irónicamente, varios grupos de motociclistas cuarentones, de ésos con chalecos de cuero, lentes oscuros, barba de seis meses y panza caguamera.

Los demás oradores dijeron lo mismo de siempre. No ofrecieron soluciones, fuera de sellar la frontera y sacar a todos los indocumentados a punta de rifle.

El famoso muro en la frontera es una muestra típica de este sentimiento: Escandaloso, impactante... pero inútil.

Mientras los opositores a la inmigración apelen al miedo de los electores, alarmándolos con presagios del próximo “Apocalipsis hispano”, el tema se radicalizará más y más… y los inmigrantes seguirán llegando sin papeles.

¿Soluciones? Tristemente, a este paso nunca las habrá.

Unos cuantos más allá, alejados de las acusaciones y de las banderas, unos niñitos jugaban inocentemente en los columpios del mismo parque.

En su mayoría, eran hispanos, hijos de inmigrantes latinoamericanos con sus padres. No tenían ni idea de lo que pasaba, ni les interesaba.

Dos generaciones distintas, dos posturas contrarias. Y ninguna solución.

e-mail: cfzap@yahoo.com
www.cesarfernando.blogspot.com

1 comentario:

  1. Anónimo8:09 p.m.

    a favor o en contra del muro señor César??

    qué solucion propondría usted?
    me imagino que ha pensado mucho en el tema...

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