jueves, julio 27, 2006

Alerta: Estados Unidos se prepara a invadir México… con abuelos

DESDE LAS ENTRAñAS DEL MONSTRUO

Por César Fernando Zapata

FORT MYERS, Florida - Los mexicanos siempre hemos temido una invasión desde Estados Unidos, que acabe con nuestra “identidad” y “soberanía”.
Bueno, tal invasión ya está ocurriendo. Y se agravará en dentro de pocos años.
Pero en esta invasión no participan “marines” ni militares. No, los soldados de esta invasión tienen sesnta y cinco años de edad, mínimo, y no traen rifles, ni cascos, sino… chanclas, bermudas y gorras.
¡Que vienen los jubilados!
Se trata ni más ni menos que de los famosos “baby-boomers” (no, no es el grupo rocanrolero).
Estos “boomers”, hay que decirlo, ya no son “babies”. Así se llama a la generación de norteamericanos que nacieron después de la Segunda Guerra Mundial y hasta principios de la década de 1960. Es una de las generaciones más numerosas en la historia de este país, sino es que la más numerosa.
Después de la derrota de Japón, los soldados americanos regresaron a casa. No querían guerras, y con la ayuda del gobierno, y el despegue económico y político de Estados Unidos, se lanzaron a formar familias. Buscaron trabajo, se casaron , compraron una casa con un jardincito en los suburbios, un carro, y una tele.
Pero sobre todo, se dedicaron a tener bebés.
Esta generación nació con todo a la mano. Vivieron la mejor época de Estados Unidos en el siglo XX, cuando todos tenían bienes materiales, o la posibilidad de obtenerlos trabajando duro.
Son los “Bebés del Boom”, como se traduciría su nombre más o menos.
Pero ahora, cincuenta años después, la primera generación de esos “bebés” (los que nacieron en 1948), ya se están jubilando. Y muchos de ellos están buscando un lugar donde pasar sus últimos años, viviendo de los ingresos de su seguro social, y fondos de retiro.
Están mudándose a sitios cálidos en el sur, como Florida, Texas, Arizona…
…y México.
Ejércitos de ancianos cruzan la frontera cada año, encontrando en lugares como San Miguel de Allende, Guanajuato, o Ajijic, Jalisco, el “Paraíso” en la tierra que se pasaron toda la vida buscando.
El internet está lleno de lugares especialmente dedicados a aquellos que planean convertir a México en su país de residencia permanente. Los que pronto planean hacerlo escriben montones de preguntas, y los que ya están allá desde hace años se las contentan alegremente, sin cansarse de echarle porras a su “nuevo país”.
En muchas de estas poblaciones, los jubilados americanos (y canadienses) han creado sus propias comunidades, aparte de los mexicanos. Tienen círculos de lectura, actividades propias, y hasta negocios que los atienden en inglés.
Los precios de las casas se han ido por las nubes, porque para estos nuevos inmigrantes una casa de 2 millones de pesos es baratísima, si se compara con el precio promedio en California (450 mil dólares). Y las pagan en efectivo, y con dólares.
No hay números confiables de cuántos “inmigrantes” americanos viven en México. El Instituto Federal de Inmigración tenía hace dos años un censo de alrededor de 200 mil personas viviendo de manera permanente, mientras que la Embajada de Estados Unidos en México estimó que eran unas 500 mil.
Sin embargo, investigaciones independientes y grupos de migrantes americanos consideran esos números bastante bajos. Según sus estudios, una cantidad más factible sería alrededor de 1 millón de personas, según The People’s Guide to Mexico.
Es la mayor cantidad de “gringos” viviendo fuera de Estados Unidos de todo el mundo. Tan sólo en la Ciudad de México se calcula que son alrededor de 200 mil.
Y a pesar de que estos nuevos migrantes “se apartan’ del resto de los mexicanos, en su gran mayoría se encuentran bastante a gusto en su nuevo país, y no dejan de cantar sus bondades, lo benévolo del clima, la amabilidad de la gente, la paz social y la calidad de vida (aunque no lo crean, uno de los factores que hace que muchos estadounidenses se muden a México es porque aseguran que viven mejor que al sur de la frontera que con el “American way of life”).
Sobre todo los precios, muchas veces más bajos que en Estados Unidos, los atraen. Se sorprenden de que en México pueden darse el lujo de contratar a alguien que les ayude en el aseo de la casa dos días a la semana, o un jardinero, o inclusive un plomero para que les arregle la tubería de su casa. En Estados Unidos, estos son privilegios sólo de los ricos.
Y aunque muchos podemos ver esta emigración como una amenaza, no es tal. Por lo menos, ni en números ni en impacto se compara con la emigración mexicana a Estados Unidos.
Ahora bien, se podría ver este fenómeno desde otro punto de vista: La oportunidad.
Porque estos “nuevos mexicanos” (algunos hasta piensan hacerse ciudadanos, y le tupen duro al español), traen dinero en la bolsa. No mucho, es verdad, pero algo. Lo suficiente para comprarse una casita, comida, y salir a comer una vez a la quincena.
Estas personas necesitan comer, vestir, pagar algunos lujos de vez en cuando. Y es una oportunidad para los negocios y changarritos mexicanos de cubrir esa necesidad.
Sobre todo, como son personas mayores, les interesa mucho los servicios de salud. Entre los viejitos de Estados Unidos, es un secreto a voces que la medicina en México es buena y mucho más barata. No son pocos los que cruzan la frontera para comprar las necesitadas medicinas, luego de que su seguro médico se negara a pagarlas.
Incluso hay empresas que están ofreciendo ya “vacaciones médicas’ en Estados Unidos. Promocionan operaciones en hospitales de La India, Taiwán, y Singapur, las cuales salen hasta tres veces más baratas que en Estados Unidos.
Muchos pacientes ya lo han hecho, y se sienten felices con los resultados, relató recientemente la revista Time.
Según el diario USA Today, la India recibe ingresos de 300 millones de dólares al año gracias a este “turismo médico”, lo cual se espera que llegue a dos mil millones de dólares en el 2012.
Los indios y chinos ya se dieron cuenta de la friolera de dinero que deja esta industria. Es un negociazo. Y por eso, médicos, hospitales, negocios y hasta los gobiernos de esos países están trabajando a marchas forzadas para crear la infraestructura para estos “clientes”. Es una mina de oro, que no quieren que se les escape.
Porque, además, hay que recordar que estos “pacientes-clientes” no vendrán solos, traerán aunque sea un pariente. Y no sólo gastarán en el hospital: Necesitarán hoteles, boletos de avión, restaurantes dónde comer, y quizá, alguna escapadita turística si el tiempo lo permite.
Incluso agencias financieras están haciendo acuerdos con aseguradoras y hospitales para que los seguros médicos se respeten fuera de Estados Unidos.
El mercado está en plena expansión. En cuanto se jubilen más “baby boomers” habrá una demanda enorme de servicios médicos y de atención para personas mayores.
¿Porqué a los mexicanos no se les ha ocurrido explotar este mercado?
Hasta donde sé, no hay planes concretos, ni incentivos, ni proyectos para atraer aunque sea una parte de ese mercado.
Fuera de algunos hospitales privados, y consultorios particulares de la frontera que se pusieron listos, en general nos están pasando esta mina de oro por enfrente y ni nos damos cuenta.
Como relatamos en otra columna, México tiene ventajas enormes, por sobre China y la India: La cercanía con Estados Unidos, el mercado más grande y rico del mundo (un pasaje de avión al DF o Monterrey saldría regalado desde California o Texas, comparado con los viajes a Bombay o Pekin); casi los mismos husos horarios; la cultura occidental y cristiana, más similar que el pensamiento asiático; la familiaridad de los americanos con la cultura mexicana, la comida, y la facilidad que tenemos nosotros de aprender inglés o ellos de saber “pouquito españoul”… etcétera.
En fin, son tantas las oportunidades de recibir una derrama económica, que no estamos explotando, ni viendo a futuro.
A estos “invasores” los podemos despreciar y cerrarles la puerta, claro. “México para los mexicanos.”
Pero lo que ellos van a hacer es simplemente irse… a gastar sus dólares a otra parte.
Dólares que pudimos haber recibido nosotros.
e-mail:cfzap@yahoo.com
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2 comentarios:

  1. Excelente artículo. He estado siguiendo su blog, y lo incluí en mi lista de links recomendados. Me encantaría republicarlo en mi blog, con su permiso, claro está, y haciendo las referencias del caso. Mi mail es: oimc@colombia.com
    SALUDOS DESDE BOGOTÁ

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