viernes, junio 23, 2006

En EE.UU. hasta los albañiles necesitan una licencia para ejercer

DESDE LAS ENTRAÑAS DEL MONSTRUO

Por César Fernando Zapata

DALLAS, Texas — Lupe se puso nerviosa cuando fue a presentar su examen profesional, como es natural.
Había estudiado más de un año para el examen, quizá el más importante de su carrera. Todos los compañeros de su generación estaban igual de nerviosos, por supuesto. Pero su maestra en la academia donde estudiaba en Dallas, estaba confiada en que pasarían.
Lupe acudió al igual que sus compañeros, a presentar su examen a Austin, la capital de Texas. El examen es impuesto y calificado por el gobierno estatal.
Cuando supo que había aprobado, se puso muy feliz. Tanto, que hasta fiesta hizo.
Cuando le llegó su título, con su foto y todo, lo mandó enmarcar. Su trabajo le había costado: Habían sido doce meses de clases, todos los días, en una escuela de paga, con estrictas materias y entrenamientos.
¿De qué se graduó la orgullosa Lupe, se preguntarán ya los lectores? ¿De abogada? ¿De alguna especialidad médica? ¿De contabilidad, tal vez?
Para nada. Lupe se tituló de... estilista. Sí, de ésas que cortan y pintan el pelo en salones de belleza.
Lupe ahora es cosmetóloga (el título oficial) CERTIFICADA, con licencia para ejercer en el estado de Texas.
Por ley, toda persona que trabaje en un salón de belleza en el estado, debe tener un título profesional, adquirido tras pasar el examen impuesto por el estado. Y para eso, debe acreditar haber terminado un curso de preparación (de 1,500 horas) en una escuela acreditada.
Y además, ese título debe estar en un lugar visible del salón.(Valga decir, el famoso título es chiquito, tamaño media carta quizá, pero impresionante: Con sellos y firmas por todos lados, y el escudo oficial de Texas en relieve) .
Inspectores estatales periodicamente visitan salones de belleza y revisan que los empleados tengan sus papeles en regla. Y pobre de aquél dueño de salón que tenga "cachirules", porque se arriesga a una multa y hasta que le cierren el negocio.
La licencia expira cada 2 años, tras de la cual se debe presentar un examen de nuevo para renovarla.
Todo eso se necesita en Estados Unidos para ejercer un oficio como estilista. No cualquier pelagatos se puede decir peluquero o estilista, al menos no sin antes haber estudiado y pasado los exámenes.
A los mexicanos se nos hace hasta exagerado. "Ni que fuera uno a trabajar de científico nuclear", comentó un amigo al saber los requisitos de las estilistas en Texas.
Lo curioso es que los estilistas no son los únicos que deben pasar por este complicado proceso para trabajar.
Los plomeros, por ejemplo, deben tener una licencia similar, de su oficio. Y pasar el examen impuesto por el estado de Texas, antes de "ejercer".
Lo mismo pasa en otros oficios, que uno ni se imagina. Por ejemplo, operador de montacargas en bodega, o contratista general, electricista, vendedor de casas, y en algunos estados, hasta albañil.
(Por ejemplo, esta pregunta es típica del examen de certificación de albañiles de California: ¿Cuántos ladrillos de 4 x 3 x 8 pulgadas —incluyendo unión— se necesitan para un muro de 8 x 30 pies?
Escoja una respuesta:
a) 1,156 ladrillos
b) 1,320 ladrillos
c) 1,440 ladrillos
d) 1,920 ladrillos
Le soplamos la respuesta: Es la c. Si no pudo responderla, olvídese de trabajar de "máistro". Por lo menos en California.)
Repito, a algunos latinoamericanos esto se nos hace excesivamente burocrático. Pero para los gringos, imponer exámenes para saber que los trabajadores sepan de su negocio, tiene una razón práctica: Da "paz mental".
¿Qué pasará, por ejemplo, si yo contrato a un electricista baratito (porque no es muy bueno) y termina causándome un corto circuito que me quema la casa? ¿Quién paga?
Bueno, todos los electricistas deben tener un seguro para estos casos. Y resulta que las aseguradoras exigen como requisito para vender una póliza, que el cliente (en este caso el electricista) esté capacitado para que no cause desastres.
¿Cómo comprobarlo? Fácil, le piden que muestre su licencia. Vigente, conste.
Si no la tiene, pues adiós. No hay póliza.
Ese sistema, aunque suene burocratizado, es un candado que protege a todos los involucrados: Electricista, aseguradora, y sobre todo, el dueño de la casa. Al menos en teoría.
Los desastres pasan. Y les pueden ocurrir igual a plomeros, que a albañiles y hasta estilistas (aunque, hay que decirlo, algunos clientes no saben distinguir entre un corte de pelo y un desastre. Y aún así pagan por él).
La fiebre de las licencias profesionales, claro, no se limita a estos oficios. De hecho, se extiende a todas las profesiones habidas y por haber. Y entre más especializado sea el campo, más exigentes se ponen.
Obviamente, también se exigen licencias o certificaciones para ejercer a médicos, abogados, y casi todo profesional con título universitario. Muchas veces los requisitos de estas licencias son tan o más estrictos que los exámenes universitarios.
(A fin de cuentas, lo que de verdad vale es la licencia. Uno puede tener todos los títulos universitarios de las mejores escuelas, pero si carece o le revocaron la licencia, deberá ganarse los frijoles limpiando pisos... y eso si es que no le exigen también una licencia para esto. No tardan.)
Muchos latinoamericanos que emigramos a Estados Unidos de por sí sufrimos a la hora de revalidar nuestros títulos universitarios. Los médicos por ejemplo, pasan las de Caín para aprobar los exámenes impuestos (¡y en inglés!).
Y encima de todo, algunos hasta deben aprobar una licencia.
Pero estas son las reglas que impone este país, y uno debe acatarlas si lo que busca es integrarse a él.
Pensé en todo esto cuando escuché el comentario de que el candidato del PRD a la presidencia de México, Andrés Manuel López Obrador, declaró que uno de sus planes, en caso de llegar al cargo, sería "extender la universidad para todos". O séase, eliminar el "clasista" examen de admisión y poner los estudios universitarios al alcance de todo muchacho en México que le dé la gana.
Suena bien intencionado. Pero la pregunta es obligada: ¿El eliminar el examen de admisión de verdad beneficiará a los universitarios mexicanos, o los perjudicará?
¿Esto significa que también se eliminarían los exámenes profesionales? (Porque si el de admisión es clasista, el profesional lo sería más) ¿O se harían facilitos, para que lo pase hasta el más burro y en vigesimaoctava vuelta?
En este mundo cada vez más "globalizado" (la palabreja no me gusta mucho: Me suena a que el mundo está poniéndose gordote. Pero ustedes me entienden), donde los universitarios compiten por trabajos con gente de todo el mundo, ¿no se devaluarán aún más los de por sí ya devaluados títulos de universidades estatales mexicanas?
¿Cómo le irá a uno de nuestros universitarios "populares" si se avienta a tomar un curso para una licencia en Estados Unidos, sin estar acostumbrado a pasar exámenes difíciles? ¿Y si lo truena?
Y la peor vergüenza: ¿Qué tal si uno llega con mucho título universitario popular mexicano... y reprueba un simple examen de una licencia estatal, por parecerle "difícil"?
(Y vaya que son difíciles los exámenes en Estados Unidos. Y eso que muchos consideran que la educación gringa está muy por debajo a otros países como Japón y Alemania.)
Yo sé que hay excelentes universidades de gobierno en México. Y sé que muchos de sus egresados resultan brillantes, a pesar de las carencias y las deficiencias. Pero a nivel mundial hay que ser sincero, NINGUNA universidad mexicana está entre las 100 mejores. Según un reciente estudio, sólo la UNAM llega al lugar 153. Respetable, quizá, pero muy por debajo de muchas de las mejores (la mayoría de las cuales están en Estados Unidos).
Ahora, si encima tumbamos los exámenes y les "bajamos la canasta" a los estudiantes mexicanos, ya podremos despedirnos del lugar 153 y contentarnos con el 500 ó el 5000 de la tabla de universidades a nivel mundial.
¿Esto será progreso?
¿Y a dónde van a ir a parar esos egresados "al vapor"? ¿Quién los va a querer contratar? Si de por sí.
Claro, muchos se irán a Estados Unidos. A trabajar en lo que haya, porque de su profesión, nomás no.
Los candidatos hablan de que quieren lograr un acuerdo migratorio laboral con EE.UU. y Canadá para que los mexicanos podamos trabajar en toda norteamérica. Esto, claro, debería incluír a los universitarios. ¿Porqué nomás contentarnos con enviar obreros y campesinos?
Porque sería "fuga de cerebros", me dirán.
Perdón, pero universitarios de China y la India ya están ocupando los mejores cargos científicos y tecnológicos en empresas americanas. Y esos países no lo ven como "fuga de cerebros", al contrario: Se están esforzando por mejorar sus programas de estudio para que más egresados se coloquen a nivel mundial.
¿Cómo podremos los mexicanos competir de igual a igual con profesionales de otros países, si ni siquiera estamos acostumbrados a estudiar para los exámenes?
Quizá lo que debiéramos hacer es exactamente lo opuesto: Hacer los programas más estrictos. Poner a los estudiantes a estudiar más. Y a los maestros a enseñar más.
Y no es cosa de dinero: Si un jovencito pasa los exámenes, y no tiene dinero, se le debería ayudar con financiamiento o becas (o una mezcla de ellos), pues demostró que merece estudiar. Por brillante, no por ser pobre.
Hay que reforzar el paso, no bajarlo. ¿No ve que detrás de nosotros viene un universitario chino y uno indio pisándonos los talones?
Ah, caray. ¿No lo ve?
Ups. Entonces es porque ya nos rebasaron.

2 comentarios:

  1. Anónimo6:00 p.m.

    De acuerdo con la más reciente clasificación internacional del rotativo inglés The Times, la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) es una de las mejores 100 universidades del mundo y, en el campo de las artes y las humanidades, ocupa el lugar 20 entre las de excelencia.

    Así, la máxima casa de estudios se ubica por encima de prestigiadas instituciones de educación superior como la de París 1 Panthéon Sorbonne, Georgetown, Bolonia, Liverpool, Sur de California, La Sapienza, Roma, Francfort, Notre Dame, Shanghai y Tel Aviv, entre otras.

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  2. Anónimo6:06 p.m.

    Los exámenes profesionales no son clasistas, sino un requisito más para demostrar los conocimientos adquiridos (Según). Estoy de acuerdo en que para cualquier tipo de oficio se requiera una licencia, esta medida "garantiza" cierto nivel de preparación.
    Saludos...

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