viernes, junio 16, 2006

"Dad, cómo eran las computadoras cuando tú eras niño?"

DESDE LAS ENTRAÑAS DEL MONSTRUO

Por César Fernando Zapata

DALLAS, Texas — Estaba el otro día bobeando en el sitio de subastas de internet eBay (¡Ejem! Aclaro, más bien estaba "trabajando"), cuando de pronto me volví a topar de frente (¡otra vez!) con mi niñez.
Ahí estaba, ante mis ojos en la pantalla, "la mini-computadora Mattel Electronics de Alerta Espacial", que me trajo Santa Claus en aquella Navidad de mis doce años de vida.
(¿Se han fijado cómo eBay tiene la bendita costumbre de encontrarse todos aquellos triques que creíamos perdidos para siempre de niños? Esos tipos deben tener jugosos contratos con cuanto basurero y ropavejero ejerció de 1960 a 1990.)
La emoción infantil fue doble en mí, porque días antes tuve una discusión inter-generacional (e inter-cultural) con mi agringado vástago de 10 años, Cesarito.
"Dad, ¿cómo eran las computadoras cuando tú eras niño?", me preguntó mientras entraba a internet a checar sus tarjetas de Yugi-Oh.
No supe si reírme o llorar. Yo no conocí las computadoras sino hasta los 20 años, en que accidentalmente apagué una con el pie. Y no sé si una PC Intel 286 con MS-DOS calificaría como una computadora "real" para los estándares actuales.
"Ehhh... Pos no, no había computadoras entonces".
(Cerré los ojos apenado, acordándome de aquellos enormes monstruos que grababan datos en cintas magnéticas del tamaño de ruedas de carreta, y que "El Hombre Nuclear" siempre destruía.)
Cesarito me miró incrédulo. Los ojos enormes y redondos.
"What!?? You gotta be kiddin’me!"
"Pos no... No habían computadoras".
"¿Y ‘videogames’? ¿Qué juegos jugabas de ‘videogames’?"
"Ehhh... Pos ninguno... Los ‘videogames’ aparecieron cuando yo tenía como doce años... Y eran de ésos Ataris".
Casi le da el soponcio: "Oh man! That sucks!"
Por más que le traté de hacer entender que los niños de los setentas sí nos divertíamos sin Playstations, Cesarito no comprendió.
Al contrario, su opinión de nuestra "época" empeoró cuando supo que no teníamos tele a colores ni Cartoon Network. ¡Y que las caricaturas sólo eran de 3 a 7 de la noche!
(Se hubiera infartado si le hubiera contado del Tío Gamboín, pero no tengo tan mal corazón.)
Tampoco había DVD’s ni VCR’s, ni Dish, ni cable, ni Netflix, ni Blockbuster, ni nada.
Y el acabóse para él: Sólo pasaban caricaturas... ¡En español!
Por eso, me emocioné cuando encontré esa cajita negra con el logo de Battlestar Galactica en eBay. ¡Podía hacerle entender a mi hijo que mi infancia por lo menos en algo se parecía a la suya!
Volteé a la puerta y le grité "¡Cesaritoooooooo!"
Entra el mono. Desganado, como siempre.
"What's up, dad?"
"Mira, mira. ¿Te acuerdas cuando me preguntabas si habían videojuegos cuando yo era niño? Bueno, pues éste es el que me trajo Santa Claus", le enseñé la pantalla.
Ahí estaba, orgulloso, el estuchito negro, del tamaño de un teléfono celular (de los de los 80's, conste).
Se veía impecable, como si acabara de salir del aparador de aquella juguetería Tony, sobre la calle Aduana del Tampico de hace más de 25 años.
"¡Estos fueron los primeros GameBoys!", exclamé, triunfal.
Cesarito vió, sin impresionarse.
"¿Y de qué se trata el juego?", preguntó curioso.
"Bueno, son naves espaciales que se pelean disparándose misiles", expliqué, queriéndolo contagiar de un entusiasmo del que ni yo estaba muy seguro.
(¿De verdad eran naves espaciales?)
"Where?", preguntó Cesarito más intrigado que entusiasmado.
"Ahí, mira. ¿Ves esta lucecita? Este palito se supone que es mi nave. Y estos palitos son los misiles. Así", le puse mi dedo señalando la pantalla.
Cesarito volteó a verme, incrédulo. Volvió a pelar los ojos:
"You've gotta be kiddin' me! ¡Que viejo juego, dad! It sucks!"
Y se fue, así sin más. Sin importarle haber aplastado una parte importante de mi niñez.
Miré la pantalla... ¿Y si de verdad esos tipos de Mattel nos habían visto la cara a todos aquellos inocentes niños de los 70's?
Porque, viéndolo en retrospectiva, NO eran navecitas espaciales, ni misiles, lo que aparecía en la pantalla de aquellas maquinitas. Eran simples y miserables... palitos de luz.
(Y claro, las principales víctimas de esta, la estafa del siglo, fueron nuestros papás: Pagaron precios de naves espaciales y recibieron a cambio... palitos de luz.)
¿Cómo impresionar a un niño que tiene un GameCube con gráficos tridimensionales del Millenium Falcon y los X-Wings de Star Wars?
Seguí bobeando en eBay. Y me sorprendí al darme cuenta que no sólo el pasado individual de cada persona se puede encontrar alli (en la forma de un juguete añorado, o un cómic que mamá había roto en pedazos hacía mucho). No, también se encuentran tesoros de nuestro pasado colectivo.
Me encontré, por ejemplo, colecciones completas de postales viejísimas de mi ciudad natal, Tampico. Postales de principios del siglo XX, y hasta de antes: La Plaza de Armas (cuando todavía ni árboles tenía), la Catedral (con una torre más alta que la otra), el centro comercial (tres o cuatro tendajos sobre una manta, encima de una calle de tierra). O ya de las décadas de los 1920, 1930 y 1940: Autos tipo Al Capone cruzando la calle Madero, tipos de sombrero de ala ancha "de medio lao’ " caminando muy orondos por la Plaza de la Libertad, y los antiquísimos tranvías que le daban al puerto un aire muy a lo San Francisco.
Era como entrar a una máquina del tiempo e ir al pasado que siempre me contaron, pero nunca vi con mis propios ojos.
Como cada postal vale de 3 a 9 dólares, y como soy crónicamente pobre, me contento con "robármelas": En el disco duro de mi computadora tengo un montón de carpetas con JPG’s grabados de eBay de postales del pasado de una ciudad a la que añoro... y que algún despistado de Amsterdam o Buenos Aires se encontró en el desván del abuelo y pensó que quizá valieran algunos dólares.
Vaya, hasta billetes de bancos expedidos en Tampico durante la Revolución me he encontrado.
Y no solo el pasado de Tampico se encuentra allí, en esa gigantesca venta de garage global: Casi todas las ciudades importantes de México tienen postales antiquísimas a la venta. He visto imágenes de Monterrey, Guadalajara, León, Veracruz, y del propio D.F.
Cualquiera que se atreva a pujar y pagar hasta 15 dólares por cada uno de esos tesoros seguro tendrá suficiente material para llenar un museo digno, del pasado de nuestras ciudades.
¿Hay alguna autoridad de México que se aviente? ¿Será factible destinar un presupuesto federal o estatal para comprar postales en eBay?
Quizá suene frívolo. Pero, ¿no nos corresponde a nosotros (o a alguna de "nuestras" autoridades) preservar esos tesoros? ¿Porqué dejar que se lo gane algún especulador de otro lado?
Son postales antiquísimas, de las que quizá sólo hay una de ellas en todo el mundo... ¿Es esto una frivolidad?
Yo prefiero pensar que son tesoros.Y como tal, quizá nos toque a nosotros conservarlos.
¿Quién sabe? A la mejor en el futuro, cuando los hijos de nuestros hijos nos pregunten cómo era Tampico (o la Ciudad de México, o Guadalajara, o Mérida, o Aguascalientes) en 1920, no se rían al ver estas postales amarillentas compradas en eBay, ni digan "That sucks!".
Por si acaso, voy a pujar por la mini-computadora Mattel Electronics de Alerta Espacial. La subasta abre a $1.81 dólares.

3 comentarios:

  1. viejo. que te puedo decir. soy amante de todo lo vintage, claro de los 70 y 80`s. de hecho, acabo de adquirir un video juego ochentero que se llama intellivision. era de mattel. que bonito recordar nuestra inflancia. esa epoca donde todo nos valia madre. bien dicen que todo tiempo pasado fue mejor.

    saludos

    p.d ando vendiendo el intellivision, por si te interesa. jajajaja

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  2. Anónimo12:11 p.m.

    Puedes encontrar una gran colección de estampillas postales en la Ciudad de México. 1)Museo de la Estampa 2)Palacio de Correos y 3)Tiendas especializadas en estampillas postales; que yo conozca, hay dos casas de estampillas postales en el D.F. y tienen más de 100 años de existencia. Saludos...

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  3. Anónimo10:24 a.m.

    La infancia en cada era es impresionante y los ninos siempre le diran a los padres o abuelos que estamos fuera de moda... te acuerdas cuando tu abuelo te decia en mi epoca.... ;o)

    Tiempos fantasticos que como padres nuestro deber es darles la oportunidad a nuestros ninos de gozar y explorar a lo maximo para que un dia digan: en mis tiempos....

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