viernes, mayo 26, 2006

Reforma migratoria: Sólo media enchilada... Y picante

DESDE LAS ENTRAÑAS DEL MONSTRUO

Por César Fernando Zapata

DALLAS, Texas — Ocurrió por fin. El Senado de Estados Unidos se puso de acuerdo y aprobó una reforma a la ley migratoria, que daría documentos a la mayoría de los indocumentados, y otorgaría visas a quien quiera venir a trabajar al país "por las buenas".
Después de todo el escándalo causado por el envío de tropas de la Guardia Nacional, y la aprobación de la construcción de un muro en la frontera con México, llegó la otra parte de la "reforma integral": La de las visas y legalizaciones.
Era obvio: Algunos de los republicanos más intransigentes al final apoyaron la reforma gracias a que les otorgaron la concesión de la Guardia Nacional, el muro, y la contratación de más agentes de la Patrulla Fronteriza. Y acabaron doblando las manos y aprobando la legalización para los indocumentados, que era lo que se buscaba.
El plan busca dar residencia permanente a los indocumentados con más de 5 años en Estados Unidos, que no tengan antecedentes criminales, hayan pagado sus impuestos, sepan inglés, y aprendan lo básico de civismo y leyes del país.
Con el tiempo, estos inmigrantes podrán tener oportunidad de hacerse ciudadanos americanos, siempre que esperen su turno en la fila y sigan los trámites como cualquier otro inmigrante legal.
Los indocumentados que tengan de 2 a 5 años, podrán legalizarse si salen del país, y vuelven a entrar. Igual, necesitan cumplir los mismos requisitos de la anterior categoría: No antecedentes criminales, pagar impuestos, etc.
El problema es que el resto de los indocumentados (aquellos con menos de 2 años de haber emigrado) no tienen ningún beneficio: Ésos tendrán que salirse, o ser deportados. Sin oportunidad de conseguir papeles.
Por estos lares la tropa anda medio inquieta. La pregunta más socorrida que me han hecho como veinte mil veces después de que se supo la aprobación del Senado ha sido: "¿Y ahora qué sigue?"
Hay que aclarar: El que el Senado haya aprobado esta reforma no significa que ya está lista. Aún falta que la autorice la Cámara de Representantes. Y ahí va a estar difícil, pues la mayoría de los congresistas no apoyan ninguna legalización, al contrario: Hay que acordarnos que fue la Cámara la que aprobó la ley Sensebrenner, que iba a catalogar como criminales a cualquiera que diera cobijo o ayuda a indocumentados, no importa que fueran parientes.
(Y eso fue precisamente lo que detonó las protestas y mega-marchas de hispanos semanas atrás en varias ciudades de Estados Unidos. No "la exigencia de un trato justo y humanitario hacia los hispanos", como timoratamente algunos medios mexicanos y latinoamericanos andaban pregonando.)
Así, pues, está difícil que la Cámara apruebe la reforma del Senado así nomás. Es más, es muy probable que acaben cambiándola tanto, incluso hasta eliminar cualquier posibilidad de legalización.
¿Porqué los congresistas le tienen "tanto odio" a los inmigrantes indocumentados?, se preguntará usted. No es tanto odio, como miedo. En noviembre hay elecciones al Congreso. Y muchos congresistas temen que, si votan a favor de dar papeles a los indocumentados (ya sabe, los culpables de todo lo malo que le pasa a Estados Unidos, según algunos extremistas), los votantes se la cobren no re-eligiéndolos.
Así, pues, es cosa de política. Los congresistas tienen miedo de perder la chamba.
¿Porqué los electores americanos son tan enemigos de los indocumentados? No todos los electores son así. Pero sí un importante bloque. Y estos votantes son muy participativos, muy politizados. Más que los que respaldan la legalización. Más que los propios votantes hispanos (que son muy pocos a nivel nacional, porque no todos somos ciudadanos o mayores de edad. Y de los que pocos que sí pueden votar, muchos menos están registrados para hacerlo. Y aún peor: El 60% de los de por sí poquísimos que están registrados para votar, ni siquiera se paran en las urnas el día de la elección.)
Así, pues, los gringos anti-inmigrantes y ultra-conservadores son los que terminan decidiendo la elección, por muchos o pocos que sean. Y a eso le temen los congresistas.
Entonces, ¿la reforma migratoria está destinada al fracaso? Quizá sí. Quizá no. Todo depende de qué tan buenos negociadores sean los demócratas pro-inmigrantes, y los republicanos pro-inmigrantes (que los hay), con los intransigentes. También tendrá mucho qué ver la habilidad política del presidente Bush (que se cuenta entre los pro-inmigrantes, aunque no lo crea. Quizá sea el político más convencido de todo Estados Unidos de dar papeles a los indocumentados, a pesar de que muchos mexicanos lo acusan de ser "enemigo").
De hecho, por eso Bush dobló las manos en eso de la Guardia Nacional y en la cerca en la frontera: Para tener margen de maniobra y exigir legalización. Dando y dando.
Por eso no es imposible que Bush logre negociar suficientes votos de los republicanos para lograr una legalización: En 1993 Bill Clinton hizo algo similar cuando era presidente. Convenció a muchos demócratas que votaran a favor del TLC con México y Canadá, a pesar de que anduvo haciendo campaña en su contra.
Las preguntas que surgen son, precisamente, qué pasaría si se aprueba la reforma migratoria. ¿Qué será de aquellos que tengan menos de 2 años en Estados Unidos? ¿Se tendrán que ir? ¿De verdad se irán? ¿Y si no se van, quién los va a deportar?
No será tan fácil: La reforma contempla instalar un sistema de verificación de datos de empleados en todas las empresas del país, de manera obligatoria. Cualquiera que contrate un trabajador tendrá que meter sus datos en el sistema, para ver que sea legal. Si las empresas no cumplen, los dueños serán multados con miles de dólares o podrán ir a parar a la cárcel.
O sea, la gente que no califique, o que pierda la oportunidad de legalizarse, la tendrá mucho más difícil que antes. Ya nada será igual.
Peor será para aquellos que quieran venirse de ilegales.
Aunque en teoría, la reforma busca que la inmigración ilegal se acabe o por lo menos se limite. La ley contempla aprobar 200 mil visas al año para trabajadores huéspedes, los cuales si quieren, podrán solicitar residencia permanente y ciudadanía después de varios años, si siguen el procedimiento.
Dudamos que eso tenga éxito.
También está el tema de las familias. ¿Qué pasa por ejemplo, si los papás tienen más de 5 años en Estados Unidos, y los hijos no? ¿Tendrán que irse? ¿Se deberá ir toda la familia?
¿Y si es al revés, hijos ciudadanos y padres indocumentados, quién se va?
Igual, ¿cómo van a probar los indocumentados que se pasaron por el río Bravo o el desierto sólo con la ropa que llevaban puesta, que llevan cinco, seis o diez años en Estados Unidos? ¿Con cartas de recomendación? ¿Y quién será autorizado para firmarlas?
Son muchas dudas aún. Y todavía falta ver qué requisitos impondrá el Depto. de Inmigraciónpe para hacer los trámites. Y qué tan fácil sería obtener la visa de trabajo.
Pero por lo menos es algo.
No la enchilada completa, pero algo. Una media enchilada. Y bastante picante.
Ahora, esperemos que la media enchilada no se sirva demasiado cruda o demasiado quemada por el Congreso.


2 comentarios:

  1. Anónimo12:23 p.m.

    Señor César Fernando,otro buen artículo; bueno a mi punto de vista, como que la situación empeora cada día más, que si autorizan o no la reforma migratoria...ademas, realmente beneficiaria o perjudicaria a todos los inmigrantes???, bien por los que ya tienen el tiempo que pide la reforma... y los que no?? que va a pasar con ellos??, como que todo esta muy dudoso; como dice usted: "no ay nada ni blanco ni negro", pero mientras,, no nos queda de otra más que esperar si aprueban o no la dichosa reforma migratoria.

    dEby

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  2. Muy bueno artículo César, muy humano y realista.

    El muro simplemente es el ocultamiento de un país como Estados Unidos frente a unos de sus grandes problemas "la imigración" es el escondite de un país que desea cerrarse en su propia cultura.

    Un presidente decide el futuro equivocado de su propio país, pero el presidente no es el pueblo. Bush creo que se equivoca una vez más y utiliza absurdamente un complejo infantil de construir una barrera que esquiva a sus problemas, a si no!
    Richard Yovera
    www.deletreo.blogspot.com "The wall " : De regreso al pasado

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