viernes, mayo 05, 2006

"Doctrina Monroy": ¿El invasor tiene miedo ahora a ser invadido?

DESDE LAS ENTRAÑAS DEL MONSTRUO

Por César Fernando Zapata

DALLAS, Texas — Recuerdo que en mi niñez en México, algunos amigos míos me confiaban que sus papás estaban temerosos de que la deuda externa y las constantes crisis, fueran a destruír al país.
El peor escenario para esos papás setenteros: Que los gringos fueran a llegar a invadir la mitad del país, como hicieron en el siglo 19.
Corría el "run-run" que Estados Unidos estaba "en tratos" con el entonces presidente José López Portillo para "perdonar" la deuda externa que amenazaba asfixiar México, a cambio de que cediéramos todos los estados del norte: Desde Baja California, hasta Tamaulipas.
Obviamente, eso significaba que los que vivíamos allí, íbamos pa' fuera.
También era común escuchar cómo los adultos (y los "expertos") se quejaban que los gringos "estaban invadiéndonos" con sus costumbres.
Me acuerdo de esa anécdota cada vez que veo a Fidel Castro en un discurso, "preparando" a la población cubana ante la "inminente" invasión de Estados Unidos a la isla.
Según, el gobierno cubano tiene a la gente haciendo ejercicios de preparación para iniciar la resistencia contra la invasión. Y creo que hasta hacen prácticas con rifles o armas para cuando llegue ese momento.
Vaya, hasta Hugo Chávez les metió la idea en la cabeza a los venezolanos, y ya comenzaron las primeras "practicas" para "defender la soberanía bolivariana" (¿¿??).
La Doctina Monroe sigue viva, al parecer. Por lo menos en las mentes de algunos calenturientos.
(Para ser justos, hay que decir que los gringos tienen la culpa. Con esa reputación expansionista que desde el siglo 19 se cargan, es difícil que ahora los latinoamericanos les creamos que quieren ser "amigous".)
Lo curioso del asunto es que mientras nosotros nos arrastramos en la tierra, con un rifle en la mano, practicando balacear a un "Marine" de mentiritas, los gringos ni en cuenta.
Al contrario, como los buenos cuentos de terror, parece que la mentada Doctrina Monroe —más que muerta ahora— ha vuelto de la tumba cual zombie deforme, para horrorizar precisamente a sus creadores.
Irónicamente, si existe un pueblo de verdad horrorizado por una invasión a su país, ésos son precisamente... los gringos.
(Por lo menos entre grupúsculos —bastante escandalosos— de radicales, que ven "mexicanos con tranchete" hasta debajo de la cama.)
Solo que esta "invasión", como la llaman los extremistas, no es 'de arriba pa' bajo' de la frontera, sino al revés: "De abajo pa' rriba".
Para grupos como los Minutemen, cada latinoamericano inmigrante es un soldado enemigo buscando invadir. Sojuzgar a Estados Unidos de una vez por todas.
¿Que solo vienen a buscar trabajo, a mejorar sus vidas, a hacer los trabajos que los gringos no quieren? Pamplinas, dicen ellos. Todo es un "compló" bien orquestado (por supuesto, "desde los Pinos" —porque ¿dónde más se cuecen los peores "complós"... si no es en Los Pinos?) para "reclamar" los territorios perdidos en la Guerra México-EE.UU. Pero no a base de balas, sino con chiquillos. Para ellos, cada bebé hijo de mexicanos que nace en Estados Unidos no es un nuevo ciudadano americano, sino un "anchor baby", un "bebé ancla".
("Un soldado en cada hijo te dio...")
El último ejemplo de tales calenturas, se dio en Dallas esta semana. Un grupo anti-inmigración puso un letrero espectacular en una de las autopistas más transitadas del norte de Texas.
En letras enormes, con colores rojo y azul, dice: "Stop the Invasion! Secure our Borders!" ("¡Detengan la Invasión! ¡Aseguren Nuestras Fronteras!").
De fondo, se ve una silueta de la frontera México-EE.UU. (mañosamente dibujada, porque la rayita la pintan más al sur de lo que deberían. Como cuando delimitaron la frontera de Texas, en el Río Bravo, siendo que siempre había sido en el Río Nueces, casi 60 kms. al norte).
El cartel es el primero de muchos que planean instalar en todo Estados Unidos. El grupo responsable tiene un website, que se llama www.grassfire.org. No dicen quiénes son los autores (no dan dirección, ni nombres. Sólo números comerciales y correos electrónicos).
Pero sí piden dinero, "patrocinio" para instalar más anuncios. Por la módica suma de 25 dólares, cualquier "ciudadano patriota" puede patrocinar un pie cuadrado de un letrero, hasta 100 pies cuadrados.
Además, tienen una petición que enviarán a senadores y congresistas, donde exigen que no se den papeles a los indocumentados, que se les deporte a todos los 12 millones sin miramientos, y que se les niegue la ciudadanía a sus hijos aunque nazcan en Estados Unidos. Según dicen, más de 270 mil "miembros" ya han firmado.
Se justifican diciendo que "La inmigración ilegal es una crisis de seguridad nacional del más alto orden, y también significa una amenaza de largo plazo para el Modo de Vida Americano".
Otros "vivales" que están llamando a la acción a sus "conciudadanos" son los del "Send a Brick Project" (Proyecto Envía un Ladrillo).
Estos tipos también tienen un sitio de internet (www.sendabrick.org), y su misión es juntar todos los ladrillos posibles para construír la mentada cerca en la frontera.
Dicen que, si es por falta de dinero por lo que no se construye la cerca, ellos están dispuestos a donar el material. Ladrillo por ladrillo. Y piden a los visitantes que compren un ladrillo de 1 dólar y lo envíen por correo a su senador o congresista, para "ayudar a la causa".
Ahhh, pero claro: Si usted no tiene tiempo o ganas de ir hasta el Home Depot a comprar su ladrillo, o recogerlo del patio, no problem: Por una módica suma de $11.95 ("Only Eleven, Ninety-Five! Eleven Ninety-Five!", como en los comerciales) me ofrecen enviarle un ladrillo de los de ellos al senador de Texas, John Cornyn. Supongo que el precio varía según estado.
Y "para variar", también estos facilitan una carta para firmar y enviar a los senadores y congresistas, expresando su "cansancio de las fronteras abiertas, inmigración descontrolada, infiltración terrorista" (aunque los terroristas entraron con visa, conste).
Además, dicen estar cansados del "esparcimiento de enfermedades pandémicas, pandillas criminales de extranjeros, y todos los otros horrores que pueden surgir debido a nuestras fronteras indefensas".
Los Minutemen, por su parte, iniciaron su caravana hasta Washington. Y ya realizaron su "boicot" contra restaurantes mexicanos el 5 de mayo, en respuesta a las Mega-Marchas y protestas hispanas.
Esta "invasión" (real o inventada) también se ve en el terreno cultural, tradicionalmente el fuerte de los americanos en todo el mundo. El taco ya noqueó a la hamburguesa. La catsup no le duró ni pa'l arranque a la salsa. Y los grignos extremistas temen que la "pobrecita" cultura americana pronto se vestirá de "verde, blanco y rojo".
¿El invasor ahora tiene miedo de ser invadido? ¿La Doctrina Monroe ahora renació como la Doctrina Monroy?
No sería de extrañar que el siguiente paso de estos extremistas sea "armar a la población civil contra el invasor mexicano". (O ya lo están haciendo dicen, con los Minutemen).
¿Querrán pedirle asesoría a Fidel Castro y Hugo Chávez?

¡YA VOTÉ!
Este pasado jueves 4 de mayo de 2006, envié mi voto a la elección presidencial de México, desde Dallas, Texas.
El miércoles recibí por fin el paquete del IFE. Y es impresionante, muy profesional: Incluye un CD y un DVD con las propuestas de los candidatos, un saludo de ellos y más datos grabados en audio, video y multimedia; un librito con una presentación de cada uno, biografía, foto y un mensaje de cuatro páginas detallando sus objetivos. La boleta y una bandita para la muñeca donde dice que "Yo voté en las elecciones 2006".
Lo interesante es que también venía un sobre de porte registrado pre-pagado desde Estados Unidos, con los timbres y los sellos correspondientes, por valor de casi 9 dólares, para que enviara la boleta marcada. A cuenta del IFE, claro. El sobre está impreso con los logos del IFE en color café de ambos lados, por lo que no se puede ver el contenido a contra luz.
Mi esposa también recibió su boleta. Marcamos nuestros votos y los enviamos. En el correo me dieron mi recibo de envío, sin costo.
(Aunque la empleada de la oficina postal no sabía muy bien qué onda al ver el sobre. Tuvo que preguntar porqué venía con los sellos pegados y prepagados. Le expliqué que lo enviaba el gobierno de México, y la empleada de la ventanilla de al lado recordó que ya habían ido otras personas a depositar sobres iguales.)
Varios amigos de acá también me dijeron que habían recibido el paquete el mismo día que yo. Parece que los enviaron a todos al mismo tiempo.
Por cierto, me dio un gustazo votar pero también lo sentí una enorme responsabilidad, no solo cívica: Haciendo cuentas, el IFE gastó más de 120 millones de dólares en todo este proceso. Dividido entre los (apenas) 40,800 "paisanos" que se inscribieron, da un costo de casi 3,000 dólares por cada voto. (!!!!!!!!!!!!!)
O sea, esa boletita con el CD y el DVD y el librito que recibí en el correo, costaron más que mi carro.
Tan sólo en gastos de envío, el IFE gastó más de $346,800 Dls. (eso si todos los votos se hubieran enviado desde EE.UU. Hay que agregar lo que costó enviarlos desde Europa, Asia, África, Canadá o Sudamérica).
Para mí fue una bronca registrarme, pagar casi 20 dólares de envío, sacar copias de credencial, solicitud, recibos de luz, etc. Y luego esperar. Es por eso que veo este voto como un triunfo como persona y como mexicano que quería compartir con los lectores.
¿Que por quién voté? Baste decir que no iba a desperdiciar un voto tan carísimo, votando por "ése"...
Además, "El voto es secreto..."

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