viernes, abril 14, 2006

La Mega Marcha: "Hoy marchamos... Mañana, votamos"

DESDE LAS ENTRAÑAS DEL MONSTRUO

Por César Fernando Zapata

DALLAS, Texas — ¿Cómo se siente estar en mitad de una multitud de medio millón de personas?
El domingo 9 de abril lo averigüé.
Fui a la Mega-Marcha que juntó medio millón de inmigrantes y sus familias en Dallas.
Lo primero que noté al llegar a la explanada de la Alcaldía de Dallas, donde iba a ser la protesta, fueron los helicópteros. Muchos helicópteros en el cielo.
Uno, dos, tres... cuatro helicópteros de las noticias sobrevolaban la explanada. Las calles de los alrededores estaban cerradas al tránsito, por lo que me debí estacionar más lejos y caminar.
El lugar estaba tranquilo. Era la 1 de la tarde y la marcha apenas estaba comenzando a unas cuadras de allí, en la Catedral Santuario de Guadalupe.
La Alcaldía —el edificio que se hizo famoso como sede de la OCP en la película Robocop— estaba rodeada de policías. Muchos. Cientos de ellos.
Esto, y los helicópteros volando sobre mi cabeza, me hicieron recordar incómodo los relatos de la Noche de Tlatelolco, previos a la matanza.
Pero aca era distinto. Los policías no tenían un pañuelo blanco en la mano, ni andaban armados. Sólo con macanas. Habían algunos elementos antimotines (con escudos de plástico, casco y todo), pero estaban ocultos.
Los demás policías, iban en manga de camisa. Y más que vigilar, parecía que andaba de kermess: Platicaban unos con otros, se recargaban en una pared, se secaban el sudor.
"¡Paletas! ¡Paleeeeeeeeeeetas!", gritaba un paletero frente al edificio. Era el típico paletero mexicano de pueblo: Morenito, bajito, con gorra y tenis. Traía chicarrones, una botella de salsa roja, y su bolsita de feria. Parecía que lo habían transportado a la velocidad de la luz de alguna fiesta de pueblo en Michoacán o Guanajuato, hasta Dallas, Texas.
Y habían varios vendedores más: Dulceros, garnacheros, vendedores de banderitas. Aquello era una romería.
Nadie puede acusar a estos vendedores de ventajosos. Después de todo, ¿no es el espíritu empresarial parte del modo de vida americano?
Había poca gente a esa hora tan calurosa en el "City Hall". Pero los que estaban, casi todos vestían camiseta blanca (símbolo de paz)... y llevaban banderas de Estados Unidos. Grandotas, chiquitas, medianas.
Una adolescente, seguramente mexicana, llevaba las barras y las estrellas tatuadas en la frente.
Los pocos gringos que habían también se habían unido a la causa, con sus camisetas blancas y sus banderas. Algunos estaban repartiendo folletos de apoyo al Partido Demócrata. Agarré uno y lo leí: Estaba en español, y venía pintado con colores verde blanco y rojo. Traía el mapa de México y Texas unidos como un sólo país.
"Tu voz cuenta. Asegúrate que te escuchen. Vota DEMÓCRATA en el 2006".
(Avorazados, los nenes. Lo irónico es que fueron los demócratas los que bloquearían, días después, la propuesta de amnistía migratoria en el Senado. En fin, al menos tuvieron el tino de hacerse presentes en la Mega Marcha, a diferencia de los republicanos a quienes todavía no les entra en la cabeza que los republicanos "naturales" somos los hispanos... si nos dejaran votar).
En medio de la romería, estaba un tipo, solitario. Traía una pancarta de cartón que exhibía en alto. Decía: "La Protesta por los Salarios Bajos".
(Traducción: Más inmigrantes equivalen a menos salarios para todos.) Nadie lo pelaba.
En contraesquina a la alcaldía estaban los anti-inmigrantes. Los que protestaban contra la protesta.
Eran apenas unas diez almas. Dos mujeres, rubias, delgadas, muy guapas, llevaban sus pancartas desafiantes: "No Más Ilegales". Vestían pantalones de mezclilla y blusitas verdes camuflajes.
Las acompañaban tipos que parecían salidos de la película Rebelde sin Causa: Panzones, barbones, lentes oscuros, paliacate cubriéndoles la cabeza, y chalecos de cuero.
No podían hacer mucho ruido, porque los rodeaban veinte policías para "protegerlos" de cualquier agresión.
En medio de la plaza, golpeteo de tambores e instrumentos prehispánicos. Un grupo de bailarines recreaban danzas aztecas, incas y mayas... vestidos de mezclilla, tenis y camisetas estilo hip-hop. Y hablando en inglés.
(¿Será esto lo que significa "La Raza Cósmica"?)
La gente comenzó a llegar, poco a poco. Hombres, mujeres, niños. Muchas mujeres solas, cargando dos, tres, cuatro chiquillos de la mano. Y aparte, empujando una carreola con biberones, botellas de agua... y la infaltable bandera americana.
Para cuando se llenó la plaza, la música ya sonaba en los altavoces a todo volumen, llenando el centro de Dallas con la patriótica: "Dios bendiga a América".
Todos los que llevaban —blancos, morenos, cobrizos, indios, negros, mujeres, niños, adolescentes— la comenzaron a corear, de tal manera que cuando concluyeron las últimas estrofas, ya no se podía escuchar la grabación por las voces de millones de almas cantando.
"¡God bless America... God bless America... My home, sweet, hoooooooome!".
Esta vez la bandera de México brillaba por su ausencia. Algunas personas la llevaban, claro. Pero hasta donde dí, en la marcha de medio millón de gentes, las tricolores se podían contar con una mano, y todavía sobraban dedos.
Un tipo llevaba una bandera con dos caras: De un lado, la mexicana, y del otro la de Estados Unidos. Había cosido ambas banderas para formar una doble.
Un grupito llevaba un cartón con logo y escudo que decía: "Escuadron 201, Fuerza Aérea Mexicana", y la bandera de México y Estados Unidos.
Un muchachito joven, bigotón y con montones de joyas, llevaba una camiseta blanca que decía con letras negras y el logo del águila "Hecho en México".... pero cargaba orgulloso una banderota americana más grande que él.
"¡Hoy marchamos! ¡¡¡Mañana, votamos!!!", gritaban los organizadores de la marcha desde el estrado, ante el coro de "Vivas" del respetable.
Desde el comienzo de la marcha, calles atrás, habían voluntarios repartiendo formas para que la gente las llenara. "Son registro de votantes, estamos ayudando a las personas que sean ciudadanas a registrarse para votar en las próximas elecciones", informó una de las voluntarias, mientras repartía las formas. Vale decir que la gente le aceptaba las hojas, y ahí mismo se ponía a llenarlas.
Ya juntos en la explanada, miles y miles de personas se apretujaban como podían. Llenaron las calles adyacentes a la acaldía y ni así. Apenas podía uno moverse, ya no digamos caminar.
El acto comenzó con un canto a coro de todos los presentes, recitando las siglas USA en inglés: "¡Iu-Es-Ei! ¡Iu-Es-Ei! ¡Iu-Es-Ei!"
Más arriba, en los techos de los edificios de al lado, y en una tarima especial, una veintena de camarógrafos y reporteros de los canales en inglés, trataban de contar el mar de gente. Nadie nunca había visto algo igual.
Vaya, ni siquiera la famosísima marcha por los derechos civiles encabezada por Martin Luther King, en 1963 en Washington logró reunir tanta gente.
"¡Medio millón de personas! ¡Medio millón de personas!", gritaban al micrófono los organizadores. La policía de Dallas había dado un estimado de los asistentes. Los cálculos más optimistas esperaban reunir de 20 mil a 120 mil personas.
Fue más del doble. Medio millón. Una ciudad de tamaño mediano en México, como Torreón o Mexicali. Completa.
Comenzaron el acto con un grupo de niños en edad escolar, quienes recitaron la Pledge of Allegiance, el juramento a la bandera de Estados Unidos.
Sus vocecitas apenas se escuchaban a pesar del micrófono y los gigantescos altavoces en la explanada:
"I pledge allegiance, to the Flag of the United States of America, and to the Republic for which it stands..."
("Yo juro lealtad a la bandera de los Estados Unidos de América, y a la república que representa...")
La gente seguía las palabras, seguro de oídas, pero de manera respetuosa, y con la mano puesta en el corazón.
"...One Nation under God, indivisible, with liberty and justice for all."
("...Una nación, bajo Dios, indivisible, con libertad y justicia para todos".)
Mexicanos, centroamericanos, sudamericanos, asiáticos, europeos... De todos los rincones del mundo, le juraron lealtad a la bandera y al terminar, en la última parte "...y justicia para todos", el coro se volvió más fuerte y entusiasta. Terminaron en aplausos y vivas.
"¿¡Porqué estamos aquí!?", gritaba en el estrado el abogado, ex concejal de Dallas y ex representante estatal Domingo García. "¡La razón que estamos aquí... es porque queremos SER AMERICANOS!".
La gente gritó en aprobación. Medio millón de gargantas dijeron que sí.
"¿Qué queremos?", gritaba el tipo al micrófono. La multitud no lo hizo esperar:
"¡SER AMERICANOS!"
La bandera de Estados Unidos siguió en lo alto.
Steve Salazar, concejal de Dallas, no se fue por las ramas: "Mi papá vino aquí de ilegal. Acá conoció a mi mamá, acá se casó. Acá tuvo a sus hijos... Esperó 35 años, pero murió ciudadano americano."
"Antes, nuestro sueño era regresar a México. Ahora, es quedarnos aquí. Hacer el futuro de Estados Unidos... ¡Para que en 20 años, nuestros hijos no tengan que estar aquí, marchando!"
Héctor Flores, presidente de LULAC, la organización pro-latinos más fuerte en Estados Unidos, fue aún más claro y duro: "(En septiembre 11 del 2001), 19 personas atacaron a este país. ¡Pero ninguno de ellos se apellidaba Rodríguez, ni Martínez ni González!"
"Vamos a cambiar este país, esta marcha ya es historia. Uno de nuestros hijos será alcalde de esta ciudad. ¡Y vamos a llegar hasta la Casa Blanca! Y nadie se va a burlar de los latinos".
Los discursos eran interrumpidos por vivas, hurras y aplausos. Y de cuando en cuando, metían una canción en el equipo de sonido. Las coplas de los Tigres del Norte retumbaron en todo el "downtown" de la ciudad texana:
"De paisano a paisano / Del hermano al hermano / Por querer trabajar / Nos han hecho la guerra / Patrullando fronteras / No nos pueden domar."
Ya eran las 2 de la tarde, y muchos estaban sufriendo bajo el inclemente sol texano. Parecía que el sol estaba del lado de la Migra.
Pero la gente aguantaba.
Gritaba alguien al micrófono en un discurso: "La gente dice que nosotros los inmigrantes venimos a quitarles el trabajo a los americanos..."
Una voz en el público grito: "¡Pos si no quieren ni trabajar!", ante la risa de todos los que lo rodeaban.
José Ángel Gutiérrez, profesor universitario y activista chicano desde los tiempos de César Chávez, se quemaba las manos por tomar el micrófono. Cuando se lo dieron, no perdió tiempo y tiró las máximas que tenía listas desde los sesentas: "¡El primer ilegal en Texas fue Sam Houstooooooooon!"
Aplausos. Vivas. Banderas.
"¡Este es nuestro país! Los 25 millones de mexicanos aquí tenemos un ingreso superior a los más de 100 millones que se quedaron en México. Hagamos valer ese poder", instó en medio de cantos.
"¡This is the greatest country in the world!", gritaba alguien más. ("Este es el mejor país del mundo").
A las 3:15, la gente se comenzaba a ir. Largas filas de personas seguían entrando a la explanada, de las calles de al lado. Medio millón de personas no entran fácilmente, ni rápido. Pero eran muchos más los que tomaban a sus niños, sus esposas, sus amigos, y se iban. Pacíficamente.
Largas colas en los más de cien baños portátiles que la ciudad de Dallas había instalado en los costados de la alcaldía. Pero todo mundo esperaba su turno ordenadamente.
Muchas botellas de agua vacías en el piso. Pancartas. Pero no estaba particularmente sucia el área. Algo increíble, cuando se junta medio millón de golpe.
Al día siguiente, ni los peores anti-inmigrantes podían dar crédito a los reportes. ¡Medio millón! ¡Y con banderas americanas!
Aún así, encontraron peros: No llevaban las banderas de manera sincera, dijeron. En realidad, fue un ardid. No se sienten americanos. Ya veremos cuando nosotros, los verdaderos ciudadanos americanos, marchemos.
El 1 de mayo habrá el Día sin Latinos. Se invitó a que nadie compre nada, ni vaya a trabajar, para que se sienta la fuerza del poder hispano en la economía de este país.
Los anti-inmigrantes, por su parte, ya preparan su contra-protesta... para el 5 de mayo.
Quieren organizar marchas contra los inmigrantes en todo el país. Quieren juntar más gente. "Millones", dicen. Porque, aseguran, son muchos, muchos más los que no quieren inmigrantes.
Mientras, siguen llegando los indocumentados.
La Patrulla Fronteriza anunció que, en lo que va del año, aumentaron las detenciones en 26 por ciento respecto al 2005.
Dicen que llegan más ilegales esperanzados, porque "escucharon" que iban a dar permisos de trabajo a los mexicanos.
Lo peor es que estos inmigrantes no calificarán para nada. En caso de que haya una reforma migratoria, estas personas no calificarán para el beneficio.
Quedarán como indocumentados para siempre. O al menos hasta que haya otra reforma migratoria.
Quizá dentro de otros veinte años.
Pero para entonces, los que marcharon hoy, ya serán ciudados americanos. Y sus hijos también.
"Hoy marchamos... mañana votamos..."

3 comentarios:

  1. Anónimo11:56 a.m.

    Hola hola...

    La verdad no entiendo como podemos exigir tanto si el pais pertenece a los norteamericanos (gringos)flojos o no es de ellos. Porque nosotros podemos pedir que nos den beneficios y derechos aunque fuimos ilegales un dia y nos ofrecieron la mano. Porque la verdad, los Gringos no nos piderieron vener, nosostros decidimos venir. Que tal si un gringo va a Mexico ilegalmente.. Mexico no le da trabajo y a lo mejor lo mete a la carcel y esto esta bien, porque el esta en nuestra tierra.. Creo que no es justo que quien nos da la mano nosotros le tomamos el pie.

    ResponderEliminar
  2. Hola, tienes razón. De hecho, hay un artículo que escribí al respecto tiempo atrás. Puedes leerlo aquí:

    http://cesarfernando.blogspot.com/2005/04/mxico-futuro-pas-anti-inmigrante.html

    Ahora, no se está pidiendo a los gringos que nos den derechos a TODOS los mexicanos. Sólo a los que ya trabajan en EEUU, tienen raíces, familia, han pagado impuestos y no tienen antecedentes criminales. Tampoco será gratis: Se deberán cumplir todos los requisitos legales (pagar una multa, saber inglés, ponerse en línea a esperar turno, etc.)

    Como están las cosas ahora, eso es imposible. La ley migratoria no deja margen de maniobra. Y equipara a todos los extranjeros con terroristas, sin distinción. Así, un campesino mexicano es tan o más peligroso, que un terrorista árabe, a ojos de la ley.

    Además, los inmigrantes no quieren que les "den" beneficios por ser "mexicanos". Al contrario, lo que quieren es que les permitan convertirse en ciudadanos americanos, con plenos derechos.

    Saludos.

    CFZapata

    ResponderEliminar
  3. Tiene mucha razon el Profesor José Ángel Gutiérrez; el primer ilegal en Texas fue Sam Houston...quien luego sería el primer Presidente de Texas.
    A propósito, el primer VICE-Presidente de Texas fue tan Mexicano y yucateco como la cochinita pibil!!! Fue Lorenzo de Zavala y nació en Yucatan, México muy cerca de Mérida. En uno de sus ensayos predijo los males que afectarían una nación donde existieran fueros, privilegios y aplicacion arbitraria de la ley para los habitantes(entre otros)
    Me siento muy orgulloso de que un Yucateco haya destacado tanto y creo que es un ejemplo para millones de Mexicanos, Texanos, Americanos y para cualquiera que ame la libertad y la justicia.
    Si desean conocer más de Zavala visiten http://www.famoustexans.com/zavala.htm

    Felicito a Cesar Zapata por su trabajo, como siempre; es un placer leer sus opniones. Que tenga mucho éxito y que Dios lo bendiga. Por favor continúe escribiendo, hojalá y pueda comentar algo de Zavala.

    ResponderEliminar