viernes, abril 28, 2006

El debate migratorio en EE.UU.: "Si no estás conmigo, estás contra mí"

DESDE LAS ENTRAÑAS DEL MONSTRUO

Por César Fernando Zapata

DALLAS, Texas — Este lunes será el Boicot Nacional Hispano en Estados Unidos.
La semana pasada muchos lectores me escribieron criticándome por "no apoyar" el movimiento en favor de los indocumentados.
No hay tal. Nosotros nunca dijimos que no apoyábamos el movimiento.
Lo que tenemos duda es que el boicot comercial de los hispanos (y los mexicanos) vaya a tener un efecto benéfico en la causa.
El ambiente sobre el tema migratorio en Estados Unidos está muy caldeado, muy radicalizado. Para mucha gente sólo hay "buenos" y "malos".
Los anti-inmigrantes piensan que ellos son "los buenos", mientras que los que apoyan legalización de indocumentados son "los malos".
Los "buenos", dicen ellos, son Patriotas. Son "Grandes Americanos". "Gente que Ama a Su País". Los "malos", dicen, son "Antipatriotas, Enemigos de Estados Unidos, Terroristas en Potencia".
Entre los defensores de los inmigrantes es al revés: Ellos se creen "los buenos". Y todos los que no opinen igual son "los malos".
O sea, los que apoyan a los indocumentados son "Compasivos, Humanos, Realistas, Pro-Diversidad Étnica, Pro-Hispanos, Pro-Mexicanos'. En cambio, los "malos" son "Racistas, Anti-Mexicanos, Anti-Hispanos, Retrógradas, Nazis".
Si usted se topa en la calle con cualquier miembro de uno u otro bando, lo primero que le preguntarán es: "Tú, ¿con quién estás?"
Si usted disiente en algo (en lo más mínimo), entonces automáticamente es "Enemigo". Si usted apoya proteger las fronteras para que no entren terroristas, pero está de acuerdo en que den papeles a los indocumentados, entonces ya no cabe en ninguna de las dos denominaciones. Es un "traidor" en potencia para ambos bandos.
Para estar en uno u otro uno no debe disentir en nada. Debe creer ciegamente en TODOS los preceptos de "su" bando. Si no, entonces usted no es "congruente".
Y la cosa no es así.
Este debate es tan explosivo, que cualquier extremismo puede encender una chispa devastadora para todos.
No se trata de un asunto de blancos o negros totales, hay muchos grises.
En estos casos, la mejor solución es una media tinta. "Ni tú ni yo... pero contigo y conmigo."
Eso se llama diplomacia, concertar. Dialogar. Hacer política (de la buena).
Negociar, al fin.
Y para negociar, ambos lados deben ceder un poco, para obtener algo. Caminar desde nuestros extremos opuestos para encontrarnos en un tramo en medio, donde ambos salgamos ganando.
Yo apoyo la legalización de los indocumentados, PERO al mismo tiempo pienso que hay que evitar que entren terroristas al país.
Y terroristas de a deveras, no inmigrantes que vengan a trabajar. (Los radicales los echan a ambos en el mismo saco, injustamente.)
Apoyo que den papeles a la gente que lleva tiempo en Estados Unidos, con familia, un empleo y sin antecedentes penales.
PERO, pagando los impuestos debidos, las multas que se impongan, que se pongan en la fila para hacer todos los trámites que les requieran y que los inmigrantes comprueben su deseo de aprender inglés (aunque en su casa hablen español) e integrarse a su nuevo país.
También apoyé las Mega-Marchas. Estuvieron bien. Perfectas. Impactantes.
Cumplieron su cometido: Mucha gente se dio cuenta que existimos. Que necesitamos que nos escuchen.
Sobre todo políticos que se bajaron de su nube y se dieron cuenta que los latinos son algo más que la nana que cuida a sus hijos, o el jardinero que le corta "la yarda".
Los políticos ya tomaron nota. Se pusieron a trabajar. El Senado va a aprobar una reforma, y va a pasarla al Congreso.
El presidente Bush ya dijo que la quiere aprobar, y está dispuesto a concertar con el ala "dura" de los republicanos para darle para adelante.
Ahora toca negociar. Cabildear. Viene la pate diplomática del asunto.
No se puede sostener un movimiento con puras tácticas de choque, debe haber una estrategia política. Se trata de lograr nuestro objetivo, no de salir bien en la tele.
A las pancartas debe seguir la mesa .
Y para esto necesitamos dar una imagen positiva, una imagen de que queremos ser parte de este país, beneficiarlo. No dañarlo.
Que de verdad queremos ser norteamericanos.
Seguir en plan de protesta, boicot y manifestaciones puede dar una imagen negativa más, a las tantas que ya nos inventan de por sí.
Se corre el riesgo de chotearlo, como en el DF, donde muchos grupos ya no saben ni porqué marchan.
En este caso es innecesario, porque como dijimos, hay disposición de los poderes Ejecutivo y Legislativo para hacer algo a nuestro favor. Los que están en contra de una reforma migratoria son una minoría muy radical y muy escandalosa, que buscan salir en CNN y en Fox News y en los blogs porque son sus únicos recursos.
Pero los gringos no son de palo. Son humanos. Y como tales, pueden reaccionar si se sienten agredidos. No se trata de aumentarles la clientela a los extremistas, sino de atraer simpatías a nuestra causa.
Nosotros podemos demostrar que no nos rebajamos a su nivel, que queremos mantener el diálogo a otro nivel.
(¿Cuánta gente va a perder su trabajo por el boicot, cuántos van a ser afectados por las medidas en contra de los inmigrantes que seguirán?)
Además, tenemos aún mucho por hacer todavía para cantar victoria.
Por ejemplo, votar. Los que sean ciudadanos, claro.
Los hispanos casi no votamos. Ni siquiera estamos empadronados.
Debemos votar. Inscribirnos en el padrón los que seamos ciudadanos. Si usted no lo es, quizá tenga un hijo o hermano o primo que sí (y que seguramente ahora no vota).
Ya empujamos la bola de nieve. Ya se está haciendo grande. Pero ahora necesitamos dirigirla hacia donde queremos que caiga. Si la seguimos empujando corremos el riesgo de desbaratarla. O de que nos caiga encima.
Viene a mi mente la anécdota de un juez de la tele: Cuando un abogado iba ganado su caso, el juez se puso de su lado. Iba a fallar en su favor, todo estaba muy claro. Pero el abogado seguía hablando, y hablando y hablando. Hasta que el juez le rezongó: "Cállate, que vas ganando"
Nosotros ya tenemos bastantes enemigos a los que les encantaría vernos aplastados abajo de la bola de nieve que iniciamos.



"MEXICANS AT THE CRY OF BATTLE..."

Otro escándalo que podría ser una piedra en el zapato del movimiento pro-legalización de los inmigrantes, es la idea de una empresa disquera de sacar una versión bilingüe (español e inglés) del himno nacional de Estados Unidos, "The Star-Spangled Banner" (La Bandera de las Estrellas).
El productor del disco, Adam Kidron (un inglés que se especializa en temas de reggaeton y hip-hop) contrató a artistas como Olga Tañón, Carlos Ponce y dicen que hasta Gloria Trevi para intepretar el tema, titulado "Nuestro Himno".
El asunto no es tan grave, pero ya los mismos gringos radicales y extremistas que mencionamos pusieron el grito en el cielo. (Le están diciendo el "Star-Spanglish Banner"
Los críticos dicen que es una idea horrenda. Pero no por cuestiones artísticas, sino por el tema de la inmigración ilegal. Piensan que los hispanos, después de darles un "estáte quieto" con las marchas, ahora nos estamos burlando de ellos.
Y nosotros ni en cuenta.
Dicen que los musicos que compusieron esas patrioticas canciones (el Star Spangled Banner, y el God Bless America) estarian revolcandose en sus tumbas si supieran de esto.
Afirman que si a los franceses les tardujeran su himno, La Marsellesa, al inglés, lo considerarían un insulto.
Pero no ha sido la primera vez que el himno de EE.UU. ha sido traducido. Hay cinco o seis traducciones al español, la primera realizada en 1916. Algunas fueron hechas por hispanos, pero otras por anglos. Y nadie dijo nada.
Y sobre el himno de Francia, al contrario: La Marsellesa la han tocado hasta Los Beatles (¿Se acuerda? "All you need is love... All you need is love... Love... Love is all you need...")
De hecho, para muchos jovencitos, las primeras notas de La Marsellesa la identifican más con Lennon y McCartney que con "Liberté, Égalité, Fraternité".
Me acuerdo que el himno francés también lo escuché de niño en las caricaturas de la Pantera Rosa, donde salía El Inspector ("¡Sarg-gento Dodó!")
De hecho, la música del Himno Nacional Mexicano ni siquiera fue escrita por un mexicano de nacimiento, sino por un español, Jaime Nunó. Y sus descendientes le vendieron los derechos de la música a un productor musical de Estados Unidos, que planeaba cobrarle derechos al gobierno de México cada vez que una primaria en México lo interpretara en una asamblea.
Vaya, incluso hasta escuché la música de Nunó de fondo en la película "Jumanji", en la escena en que el cazador malo va a comprar escopetas a una armería, para agujerear a Robin Williams.
No fue una escena muy patriotica ni positiva que digamos. Pero nadie hizo escándalo.
Volviendo al tema del productor inglés: Al ser entrevistado, respondió a la AP que no sabía cuál era el problema por traducir el himno al español, si el Star Spangled Banner después de todo es una copia de una vieja canción de cantina de origen inglés.
De hecho, no es la primera vez que cambian el himno americano.
Equipos como los Bravos de Atlanta (béisbol) y los Dallas Stars (hockey sobre hielo) lo interpretan a su modo durante sus juegos, cambiándole la letra para que coincida con el nombre de sus equipos. ("Oh, say does that STARS!-spangled banner...".)
Algo similar hacen los Cachorros de Chicago, los Orioles de Baltimore y varios equipos más.
Ha sido traducido el himno nacional mexicano al inglés? Claro. Varias veces.
Y comienza así:

"Mexicans, at the cry of battle/
prepare your swords and bridle;/
and let the earth tremble at its center/
at the roar of the cannon."
"Sobre el "God Bless America" ("El Segundo Himno de Estados Unidos"), los extremistas tampoco están correctos. No fue un americano "puro" el que lo escribió, sino un judío... Y nacido en Rusia.
Los gringos están en su derecho de protestar, supongo. Pero pienso que sobrereaccionaron. Le dan demasiada importancia a algo que no lo tiene.
Y seguro eso es lo que busca el Sr. Kidron: Controversia para vender discos.

e-mail: cfzap@yahoo.com
http://cesarfernando.blogspot.com

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