viernes, marzo 24, 2006

Los republicanos heredarán EE.UU... ayudados por los mexicanos

DESDE LAS ENTRAÑAS DEL MONSTRUO

Por César Fernando Zapata

DALLAS, Texas — "No sé cómo alguien puede ser tan tonto como para volverse republicano"...
La frase me la dijo una vez un anglosajón durante una protesta en favor de una amnistía inmigratoria en Dallas, allá por 1998.
Paul era dirigente de una organización que defendía los derechos de los inmigrantes. Habló en el mítin exigiendo tolerancia del gobierno hacia los indocumentados, y voluntad para darles papeles. "No es justo yo sí tenga todos los derechos a trabajar sólo porque nací en este país", explicaba.
Terminó su participación condenando al Partido Republicano por promover leyes que "atentaban contra la familia inmigrante", sobre todo hispana.
Al bajar del podio, y en medio de banderas americanas, mexicanas, centroamericanas, y hasta de una efigie de cartón de la Estatua de la Libertad, Paul se frotó las manos por el frío del parque en que estábamos y criticó: "No sé cómo puede incluso haber hispanos que sean tan tontos como para hacerse republicanos".
Nos hemos acostumbrado a ver al Partido Republicano como el "Satán" de los inmigrantes. Los medios en Estados Unidos y México se regocijan con cada noticia donde algún congresista o senador conservador se la pasó criticando a "nuestra gente", o promoviendo leyes que nos afectan.
Y no es de extrañar: La mayoría de los peores políticos anti-inmigrantes y anti-hispanos, son republicanos. Ahí tiene a Tom Tancredo, James Sensenbrenner, Pat Buchanan y el propio Arnold Schwarzenegger, entre muchos otros.
Además, los republicanos son el partido de los ricos, ¿no? De las grandes corporaciones, de los fundamentalistas religiosos, de los fanáticos intransigentes.
En cambio, se nos ha pintado a los demócratas como "los niños buenos", los defensores de nuestra gente.
La imagen de los demócratas es de concertación, de apertura, de tolerancia.
"Tradicionalmente", nos dicen los "expertos", "los hispanos son demócratas. O DEBERÍAN serlo".
(Supuestamente porque es el partido de "las minorías, los pobres y las mujeres".)
Por esto, ver a un hispano republicano se nos hace tan incongruente como la existencia de un negro racista, o un chicano anti-mexicano.
Desafortunadamente para Paul, y para todos los que apoyan al Partido Demócrata, parece ser que cada vez habrá más gente que se haga republicana en Estados Unidos. Y muchos de ellos serán hispanos, sobre todo mexicanos.
¿Incongruente?
Los hispanos no somos demócratas (o "liberales", como les dicen) de nacimiento. No lo traemos de familia.
De hecho, los inmigrantes mexicanos compartimos más valores y más opiniones con los republicanos que con los demócratas.
La inmensa mayoría de los mexicanos que emigramos a Estados Unidos somos conservadores. Somos gente religiosa, con apego a la familia, características que siempre han sido terreno de los republicanos.
Las estadísticas lo confirman: El Centro Pew de Estudios Hispanos hizo una encuesta en el 2002, y encontró que el 71% de los hispanos nacidos en Estados Unidos se oponen al aborto, por ejemplo. Un tema que generalmente distingue quién es demócrata (a favor del aborto) o republicano (en contra del aborto).
También somos más religiosos. En contraste con el promedio de la población demócrata, que es más "liberal" y "librepensadora". Es más fácil que los mexicanos estemos de acuerdo con decir oraciones, escuchar misas y seguir a un líder parroquial, como lo hacen los republicanos.
Sobre todo, los hispanos apoyamos a George W. Bush. En la elección del 2000, Bush recibió el 31% del voto hispano, algo nunca antes alcanzado por candidato republicano a la presidencia.
Pero no sólo eso: En 2004 los hispanos le aumentamos el apoyo a Bush, y el 43% de nosotros votamos porque permaneciera en la presidencia.
A la mejor los latinoamericanos de fuera vean a Bush como el "Osama bin Laden" del planeta, pero lo que es dentro de Estados Unidos, goza de bastante apoyo de "nuestra gente".
Lo más curioso, y alarmante para los demócratas, es que al parecer los republicanos serán cada vez más. Estados Unidos será un país cada vez más conservador.
En al revista Foreign Policy más reciente se publicó un estudio donde predice que en el futuro, cada vez más gente de Estados Unidos será republicana... simplemente porque los demócratas dejarán de nacer.
No es una locura: Según el artículo los estados más liberales tienen menos hijos que los estados conservadores. En Vermont, por ejemplo (el primer estado donde se aprobaron las bodas entre homosexuales), tiene el nivel de nacimientos más bajo del país (51 niños por cada 1,000 habitantes), mientras que Utah, uno de los estados más conservadores y religiosos, tiene la tasa de crecimiento mayor del país (92 por cada 1,000).
Otro ejemplo: en la súper progresista y demócrata ciudad de Seattle, existen 45% más perros que niños. En contraste, en Salt Lake City (enclave de los mornones), hay 19% más niños que perros.
Los liberales no están teniendo niños. Su vida "abierta y sin ataduras" (unión libre), el feminismo, las uniones entre homosexuales, el apoyo al aborto (perdón, el "derecho de la mujer de decidir") suenan muy bien en política, pero son golpes mortales para el crecimiento poblacional.
Generalmente son personas con más nivel educativo. Profesionales que ponen más empeño en su desarrollo personal y laboral que en los hijos. ¿Quién va a tener tiempo criando una familia cuando hay tanto que hacer?
En cambio, en general las familias conservadores (que van a la iglesia, se oponen al aborto y al control de la natalidad) tienen más hijos. Y les enseñan a sus hijos sus valores, principios y, claro, sus ideas políticas.
Por lo general, son personas con menos nivel educativo que los liberales, más religiosos y patriarcales. Por no decir a veces, machistas. Las mujeres conservadoras son generalmente más abnegadas y apegadas a la familia que las liberales. (Que no "libertinas", conste)
Hijo de conservador tiende a ser republicano. Hijo de liberal... tiende a no existir.
En promedio, dice Foreign Policy, los estados que votaron por Bush en el 2004 tienen una tasa de fertilidad del 12% más alta que los que votaron por el demócrata John Kerry.
A esto añádasele el hecho de los inmigrantes. La población hispana es la minoría más numerosa en Estados Unidos, y sigue creciendo. Y muchos son conservadores.
Si ahora, muchos latinos nos creemos o decimos demócratas, quizá sea por conveniencia o necesidad, no por amor. En cuanto tenemos papeles, y nos politizamos, muchos nos damos cuenta que coincidimos más con la ideología de Bush que la de Kennedy.
De hecho, las constantes muestras de "apoyo" de los demócratas hacia una legalización migratoria es lo que generalmente nos atrae hacia ellos... y nada más. Fuera de eso, la agenda política de los liberales se aparece ajena y extraña a la mayoría de los latinos.
(Casualmente la última amnistía migratoria la aprobaron los republicanos, cuando Ronald Reagan estaba en el poder, en 1986. Y ahora parece que se aprobará una legalización también bajo un gobierno republicano, el de George W. Bush. Por mucho que los demócratas digan estar de acuerdo con una amnistía, ellos nunca la han aprobado, ni siquiera durante la gestión de Bill Clinton. Y eso que estuvo en el poder durante dos periodos. Tuvo 8 años para hacerlo, pero no.)

Así que, quizá el mundo deberá prepararse para ver a un Estados Unidos cada vez más conservador y religioso en el futuro. Y muchos de estos nuevos americanos conservadores vamos a ser de origen mexicano.


cfzap@yahoo.com
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