viernes, enero 27, 2006

Estas estupideces solo pasan en Estados Unidos

DESDE LAS ENTRAÑAS DEL MONSTRUO

Por César Fernando Zapata

DALLAS, Texas — Entre tantas cosas que nos envían por correo, y que existen en internet, nos encontramos esta lista que nos pareció interesante:
ESTO SÓLO PASA EN ESTADOS UNIDOS...
—Sólo en Estados Unidos... un repartidor de pizza llega a su casa más rápido que la ambulancia.
—Sólo en Estados Unidos... ponen sitios para que se estacionen los discapacitados frente a una pista de patinaje.
—Sólo en Estados Unidos... la gente deja autos que valen miles de dólares afuera de las casas, mientras las cocheras permanecen llenas de porquerías inútiles.
—Sólo en Estados Unidos... la gente usa máquinas contestadoras, con identificador de llamadas y sistema de llamada en espera, para llamadas que nunca contestará.
—Sólo en Estados Unidos... las farmacias obligan a la gente enferma a caminar hasta el fondo de la tienda para surtir sus recetas, pero la gente sana puede comprar cigarros a la entrada.
—Sólo en Estados Unidos... la gente ordena una hamburguesa doble con queso, una orden grande de papas fritas, y una coca de dieta.
—Sólo en Estados Unidos... los bancos dejan sus puertas abiertas de par en par, pero les ponen cadenas a las plumas de los mostradores, por "seguridad".
—Sólo en Estados Unidos... las tiendas venden salchichas en paquetes de diez, y pan para hot dogs en paquetes de ocho.
—Sólo en Estados Unidos... hay cajeros automáticos para transacciones desde el auto, con teclas con el alfabeto Braille en relieve para ciegos.
—Sólo en Estados Unidos...fabrican jugo de limón con sabor artificial, y detergente líquido para platos con limones reales.
—Sólo en Estados Unidos...al tipo al que le confías las inversiones de los ahorros de tu vida le llaman "corredor".
—Sólo en Estados Unidos...esterilizan las agujas usadas para las inyecciones letales a los condenados a muerte.
—Sólo en Estados Unidos... a los menores de 18 años se les ponen montones de trabas para manejar autos que valen miles de dólares, pero en el ejército sí les permiten manejar tanques y aviones que valen millones de dólares.
—Sólo en Estados Unidos... se les prohibe a los menores de 21 años fumar y tomar por temor a hacerse o hacer daño, pero en el ejército sí les permiten usar fusiles, lanzagranadas y ametralladoras.
—Sólo en Estados Unidos... los políticos se gastan 21 millones de dólares de los contribuyentes para investigar al funcionario hispano Henry Cisneros por no haber declarado 30 mil dólares que le dio a una de sus amantes.
—Sólo en Estados Unidos... un veterano de Vietnam duerme en una caja de cartón a la intemperie, mientras que un tipo que movió sus influencias para no ir a la guerra duerme en la Casa Blanca.
—Sólo en Estados Unidos... te pueden demandar porque serviste un café demasiado caliente, porque tu empresa fabricó la pistola usada para un asalto, o porque el ladrón que te iba a robar se cayó del techo de tu casa...
De hecho, las demandas frívolas, y el sistema legal de Estados Unidos, ha permitido que cualquiera pueda demandar a compañías por "no indicar" cómo usar sus productos. Por eso, las empresas imprimen en sus etiquetas instrucciones que rayan en lo estúpido, para curarse en salud ante cualquier posible litigio.
Existe una organización, llamada Michigan Lawsuit Abuse Watch (Vigilantes de Abuso en Demandas de Michigan) que mantiene un sitio de internet donde publican estas ridículas instrucciones.
El sitio, llamado www.mlaw.org, incluso ha organizado concursos para premiar las etiquetas con instrucciones más zonzas que existen. A la gente que envía estas etiquetas les otorgan dinero en efectivo.
A continuación, algunas de las etiquetas ganadoras o finalistas de este concurso, que ya lleva 9 años:
1.- En un secador de pelo: "Nunca usarlo mientras duerme".
2.- En una bolsa de papitas fritas: "¡Usted puede ganar en el sorteo! No necesita comprar nada. Detalles: Dentro de esta bolsa."
3.- En una barra de jabón: "Instrucciones: Úsese como jabón regular".
4.- En algunas comidas congeladas: "Sugerencias para servirse: Descongélese".
5.- En la parte de abajo de un bote abierto de pudin: "No se voltee el bote".
6.- En un paquete de pan de dulce: "Cuidado, este producto estará caliente si usted lo calienta".
7.- En la caja de una plancha: "No planche ropa que tenga puesta".
8.- En un medicamento contra la tos para niños: "No maneje un auto, ni opere maquinaria pesada después de tomar este medicamento".
9.- En un medicamento para dormir: "Cuidado, puede causar somnolencia".
10.- En cajas de luces de Navidad: "Para uso únicamente en interiores y exteriores".
11- En un procesador de comida hecho en Japón: "No debe usarse para el otro uso".
12.- En una bolsa de cacahuates: "Cuidado, contiene cacahuates".
13.- En un paquete de cacahuates de una línea aérea: "Instrucciones: Abra el paquete. Coma los cacahuates."
14.- En un disfraz para niños de Supermán: "Usar este traje no lo capacita a usted para volar".
15.- En una carreola para bebés: "Saque al bebé antes de doblar la carreola".
16.- En un gancho de tres picos usado para una caña de pescar: "Dañino si se traga".
17.- En un taladro para carpinteros: "Este producto no fue diseñado para usarse como instrumento dental".
18.- En la etiqueta de un líquido destapacaños: "Si usted no entiende, o no puede leer estas instrucciones, advertencias y alertas, no use este producto".
19.- En una alarma contra incendios: "No se use con la opción de silencio activada en una emergencia. No extinguirá el fuego".
20.- En un cartón para proteger del sol los parabrisas de los autos: "No maneje con este cartón puesto".
21.- En el cartucho de tinta de una impresora láser: "No comerse el tóner".
22.- En una rueda de 13 pulgadas para carretillas: "No diseñada para usarse en carrertera".
23.- En un frasco de spray pimienta para defensa personal: "Puede irritar los ojos".
24.- En tobilleras para ciclistas: "Estas tobilleras no pueden protegerle ninguna parte del cuerpo que no cubran".
25.- En una máquina lavaplatos: "No permita que sus hijos juegen dentro de este lavaplatos".
26.- En un tronco de leña artificial para chimeneas: "Precaución: Riesgo de fuego".
27.- En una caja de velitas para pastel de cumpleaños: "NO USE la cera de estas velas como tapones para oídos, o ninguna otra función que implique insertarla en alguna cavidad corporal".
28.- En una pistola de calor para remover pintura a temperaturas de 1,000 grados: "No use esta herramienta como secador de pelo".
29.- En un cepillo para limpiar inodoros en baños: "No se use para higiene personal".
30.- En un patín del diablo ("scooter"): "Este producto se mueve al usarse".
31.- En un termómetro digital para personas: "Después de usarlo en el recto, el termómetro no debe usarse oralmente".
32.- En una batidora: "Nunca remueva alimentos de la batidora mientras ésta se encuentra operando".
33.- En una etiqueta de un cuchillo de cocina: "Nunca intente atrapar un cuchillo en el aire."
34.- En un sartén para hornear: "Este sartén se calienta cuando lo mete al horno".
Y así, por el estilo. Podríamos llenar todo este periódico con ejemplos como los mencionados.
Ahora bien, sabemos que en muchos países se cometen cotidianamente tonterías y sinsentidos. Como la burocracia mexicana, por ejemplo.
Pero creo que en ningún país del mundo ocurren tonterías como las mencionadas, a este nivel tan bobo.
Perdon, aclaro: En ningún país del mundo...
...EXCEPTO en Estados Unidos.
e-mail: cfzap@yahoo.com
www.cesarfernando.blogspot.com

viernes, enero 20, 2006

"El único naco bueno que existe es el naco muerto... o mojado"

DESDE LAS ENTRAÑAS DEL MONSTRUO

Por César Fernando Zapata

DALLAS, Texas — "El único indio bueno que existe es el indio muerto"
Esta frase racista, según cuenta la leyenda, fue pronunciada por el general de Estados Unidos Philip Sheridan.
Sheridan encabezó las llamadas "Guerras Indias" para acabar con la influencia de las tribus de las planicies e imponer, de una vez por todas, la predominancia blanca sobre Norteamérica.
Una frase así sólo la pudo haber dicho un pinche gringo, tan racistas que son ellos, pensamos los mexicanos. Nunca la dirá un mexicano, orgullosos como somos de nuestra estirpe de bronce.
Nosotros NUNCA somos racistas con "nuestros negros" o "nuestros indios".
Pues quizá nosotros nunca diremos una frase tan cruel, es verdad.
Pero sí la practicamos.
Porque los indios muertos, como los aztecas y mayas del pasado, son admirados y reverenciados en México.
Todo mundo los admira con sus trajes emplumados, gallardos indumentaria de caballeros águilas o jaguares. Y las mujeres las imaginamos como princesas, con el rostro inescrutable y digno. Igualitas que a la india que aparecía en los libros de texto gratuito.
Son los "Indios Buenos": Los muertos.
Pero agarre un indio vivo. Uno de los descendientes actuales de aquella raza orgullosa del Anáhuac o de los reinos Mayas.
Sustituya los gallardos trajes tradicionales, ésos de plumas que vemos en los calendarios de las misceláneas, y póngales a estos indios vivos ropa normalita, actual. Barata, Made in China.
¿Y qué pasa?
La admiración, el misticismo, el orgullo de raza que sentimos por ellos, desaparece como por arte de magia.
A estos indios vivos no los admiramos. Es más, ni los volteamos a ver. Son invisibles. Nadie quiere relacionarse con ellos.
En su mayoría, estos indios vivos de México son gente pobre. Y cuando van a la ciudad, o buscan relacionarse con los mestizos, todo mundo les saca la vuelta.
Vaya, hasta los despojamos de su respetable y legendaria "indianez", y en un arranque de auto-negación, les imponemos otros motes: Tájuaros. Oaxaquitas. Marías. Aborígenes. Patarrajadas. Mustios.
O, simplemente.... Nacos.
Folklore, si. Pobreza, no. Es "cool" admirar a los indios muertos, pero es "naco" relacionarse con sus descendientes. (O peor, ser uno de ellos)
A los indios muertos los ponemos en los museos y los admiramos. Pero a los indios vivos, los ponemos en la calle y los despreciamos. Por nacos.
El tema salió a colación el otro día cuando discutía con un amigo sobre la (ya chole) mentada cerca que el Congreso de Estados Unidos fanfarronea que construirá en la frontera con México.
El sentir de la gente en México más o menos es así: Los gringos son racistas e hijos de su tiznada por querer construir una barda en su frontera.
Porque así, pensamos, muestran "su desprecio y odio contra el mexicano".
Igual piensa la gente de México cuando ve casos en los que agentes de la Patrulla Fronteriza balacean o matan a indocumentados. (Que son totalmente injustificados, es cierto. Pero nos olvidamos que los agentes de la Migra son POLICÍAS. Y se portan igual que los policías de TODO EL MUNDO. Incluso los mexicanos.)
También nos indignamos cuando a Estados Unidos se le ocurre poner agentes a revisar los carros que entran de México.
Nos están discriminando, protestamos. No nos quieren por mexicanos.
Pero la cosa no es así.
Estados Unidos no tiene una política oficial de odio y desprecio contra "el mexicano" en general. Ni oficial ni real.
No está escrito en la Constitución ni en las leyes locales: "Odiarás al mexicano sobre todas las cosas".
Existen, sí, grupos y personas INDIVIDUALES que odian al mexicano. Pero éstos no necesitan leyes para infundirles sus odios, se bastan y sobran solitos.
Estos tipos generalmente odian a todo el mundo, no solo a nosotros. Igual odian a negros, asiáticos, indios y a todo aquél que piensen que "no son como ellos". (Otros gringos incluídos, porque también odian a los católicos y a los liberales aunque sean blancos.)
En general, a estos racistas nadie los quiere, ni siquiera los mismos gringos.
En Estados Unidos, si usted es mexicano, o de donde sea, le dan chance de probar lo que vale como persona. Nadie le anda preguntando el origen de sus genes o cromosomas, simplemente le piden que demuestre lo que sabe hacer. Si es bueno, lo aplauden y le dan oportunidades. Si es malo, simplemente lo ignoran y lo dejan de lado.
Otra cosa, muy distinta, es ser indocumentado.
Porque desafortunadamente, no tener papeles en este país sí es un problemón. Y el gobierno sí tiene una ley y política oficiales para hacerle la vida de cuadritos a la gente que no tenga papeles.
Porque Estados Unidos tiene leyes que prohíben la presencia de indocumentados. Y que autorizan su deportación.
Pero igual las tiene México. E igual que Estados Unidos, México también deporta a sus indocumentados de Centro y Sudamérica.
¿Que está mal? ¿Que no debería haber fronteras? ¿Que todo el mundo debería "ser uno y todo", y recibir a los inmigrantes con los brazos abiertos?
Quizá sí. Tiene razón. Pero en este momento, la verdad es que los países tienen leyes migratorias. Y que el trabajo de los gobiernos es aplicarlas. Tristemente, debemos aprender a vivir con la realidad.
El que los mexicanos no podamos tener papeles en Estados Unidos, y tengamos que pasarnos de mojados, no beneficia a nadie, mucho menos a nosotros mismos. Si acaso, los únicos beneficiados son los empleadores que nos pagan una miseria y nos amenazan con "echarnos a la Migra" si se nos ocurre pedir un sueldo justo, o prestaciones. Algunos de ellos son tan abusivos, que ni siquiera nos pagan tras acabar la chamba: Nos dan una patada y al día siguiente van a buscar otros indocumentados para hacerles lo mismo.
Estados Unidos sí necesita inmigrantes mexicanos. Pero le conviene que lleguen con papeles. Y a los mexicanos también.
Mientras no haya una ley migratoria realista, esto es un sueño guajiro. Y los mexicanos seguirán cruzando a la brava.
La barda de la frontera, precisamente, tiene como objetivo frenar (aunque sea simbólicamente, porque no servirá de mucho) esta inmigración de gente. Gente que es mexicana, sí, pero generalmente pobre. Generalmente gente indígena, de pueblos.
Gente con pocos estudios, campesina.
En su mayoría, estos "mojados" son los descendientes de la "ilustre civilización mexica y maya" que tanto admiramos.
Gente a la que nosotros, los mexicanos mestizos, de clase media, estudiados y "de mundo", llamamos... Nacos.
A esa gente generalmente la desprecian las clases medias y pudientes de México. ¿Porqué nos enojamos entonces porque los gringos también los desprecian?
¿Porqué sí exigimos a los gringos que los acepten y les den oportunidades, si en México la gente no los acepta ni les brinda oportunidades... a pesar de ser sus COMPATRIOTAS?
No nos engañemos: La barda de los gringos no es para "dejar afuera a los mexicanos" en general. Es para dejar afuera a los mexicanos pobres y "nacos"... que los demás mexicanos TAMPOCO quieren.
A los demás mexicanos no les afecta la barda. Porque nunca se pasarán de mojados.
Usted, como mexicano de clase media o alta, aún puede ir al consulado de EE.UU. en su ciudad y sacar su visa. Como cualquier persona de cualquier otro país del mundo. Solo tiene que comprobar ingresos, un trabajo estable, bienes, y (la mayoría de las veces) tener suerte de caerle bien al funcionario en la ventanilla.
Cierto, es difícil que le den la visa. Pero es igual en casi en todas partes del mundo. No solo a los mexicanos les ponen trabas.
Al contrario: Podemos decir que en materias de visas, Estados Unidos es bastante parcial y generoso con nosotros: Según estadísticas del Servicio de Inmigración y Ciudadanía, cada año nos dan a los mexicanos MÁS VISAS de inmigrante que a CUALQUIER OTRO PAÍS del mundo: En el 2002 se otorgó el 27% de las residencias permanentes a mexicanos. Filipinas quedó en un distante segundo lugar, detrás de nosotros, con apenas... el 4.5% de las visas otorgadas.
Ni siquiera podemos decir que los gringos tengan una política racista y de desprecio contra los indocumentados, porque según cifras oficiales, éstos encuentran chamba aún más rápido que los propios gringos.
Así, pues, aunque se diga en todos lados, no hay evidencia de que el gobierno de Estados Unidos tenga, en la práctica, una política de "odio y desprecio contra TODOS los mexicanos".
(De hecho, si nos ponemos estrictos, diríamos que la realidad es EXACTAMENTE LO OPUESTO: Muchos grupos racistas y anti-mexicanos, al ver las cifras, protestan que el gobierno de Bush tiene una política oculta para "mexicanizar" a Estados Unidos.)
Estamos seguros de que la clase "náis" de México, si pudiera, ya habría construído bardas en las zonas residenciales y exclusivas de "ellos" para dejar "afuera" a los pobres, nacos, e indios que no tienen dinero ni recursos para comprarse una "casita" en "SU fraccionamiento".
Perdón... ¿Que ya lo hacen? No lo puedo creer.
¿Y que aparte de CERCAS, a los fraccionamientos les ponen... CASETAS de vigilancia?? ¿¿Y con AGENTES en la puerta que REVISAN y "DEPORTAN" a los indeseables???
¿¿Dentro del mismo México?? ¡Cómo es posible!
¿Porque no han protestado los líderes y diputados y senadores mexicanos por esa "afrenta de odio contra los mexicanos"?
Perdón. Seguro están muy ocupados viviendo DENTRO de esos fraccionamientos exclusivos. Resguardados de los nacos de afuera, con bardas fronterizas y policías cuidado SU FRONTERA. Y los pocos "nacos" que se logran colar... lo hacen de jardineros, albañiles o sirvientas.
(¿Dónde habré visto esto antes?)
No se engañe, en todas partes es igual: A los pobres (léase "Nacos") nadie los quiere. En ninguno de los dos lados de la frontera.
"El único naco bueno que existe, es el naco muerto. El de los museos", sería el equivalente mexicano a la frase de Sheridan.
Yo le agregaría: "El único naco bueno vivo, es el emigrado. Y ése es problema de los gringos, no nuestro."
¿Limpieza étnica de nacos? No suena a otra cosa.

Aguas, nunca se vaya con la finta: Esa persona a la mejor habla español... o inglés

DESDE LAS ENTRAÑAS DEL MONSTRUO

Por César Fernando Zapata

DALLAS, Texas — Aquél día de abril de 1998, llegó el momento más temido por mí: La hora de pagar impuestos.
Como no sabía ni jota de cómo el Tío Sam trasquilaba a sus "amados" ciudadanos, debí pedir ayuda profesional. Supe que voluntarios de la oficina recaudadora de impuestos (IRS) ofrecerían orientación en una biblioteca cercana a donde yo trabajaba.
Fui, y me pidieron que esperara. Me senté en una de las sillas, junto a cientos de otras personas. Parecía una kermess.
En eso, entró el tipo.
No lo noté al principio, entre tanta gente. Cuando se fue acercando a mí, fue cuando lo ví: Chancludo, bigotudo, con barba de tres o cuatro días.
Vestía una camiseta vieja, unos shorts guangos, y una gorra de pintor que había visto mejores épocas. Con ella trataba de contener una alborotada melena negra que no se dejaba.
Llevaba un bebé en brazos, dormido.
Un inmigrante mexicano, sin duda.
Me saludó cortante. Lo saludé. Se sentó en un lugar vacío, junto a mí.
En medio del bullicio, me preguntó:
"Oiga, ¿dónde están ayudando para los impuestos?".
Yo le señalé una mesa, a unos cuantos pasos.
"Pero", aclaré. "si quiere, allá está otra mesa, donde le pueden atender en español".
El tipo me miró, indignadísimo. No hubiera dicho eso.
Casi gruñó: "No... A mí no me importa que me atiendan en inglés o en español. Yo sólo quiero que me orienten".
¡Oooooorale!
Lo mandé a volar. Ni falta que le hizo: El individuo se fue caminando muy orondo, con su bebé en brazos y se sentó ante el escritorio de una mujer negra. Comenzó a conversar como si nada con ella. En perfecto inglés.
Después pensé: Me fui con la finta. ¿Habré visto a este tipo demasiado paisano para saber inglés?
Quizá si era paisano. Quizá si era de algún ranchito perdido de México. Pero a la mejor tenía mucho tiempo en Estados Unidos. Diez, quince, veinte años. Y a la mejor había tratado con muchos gringos.
Una cosa era segura: Hablaba mejor inglés que yo.
Me fui con la finta.
Otra anécdota:
Una conocida mía contó una vez que estaba con una amiga en un banco en Texas. Esperaban en línea llegar a la caja para hacer algunos movimientos de dinero.
Platicaban animadamente, cuando vieron que frente a ellas estaba un hombre trajeado. Muy formalito.
Era un tipo alto, rubio. De ojos azules. Muy elegante y distinguido. Una especie de modelo de comercial.
Era gringo, indudablemente. Y estaba llenando unas formas bancarias frente a la cajera.
"¡Mira nada más!", comenzaron a cuchichear entre ellas. "¡Qué guapo!"
La plática de amigas se tornó más pícara: "¡Cómo me lo recetó el doctor!"
El tipo seguía en lo suyo, totalmente serio, sin dar señas de entender nada de lo que se susurraba a sus espaldas, las muchachas siguieron cuchicheando. En voz cada vez más alta.
A fin de cuentas, el gringo no entendía ni jota, pensaban.
"¡Así quiero yo uno!", reían las amigas, ya en voz francamente alta.
El tipo terminó su trámite. La cajera le sonrió y le entregó su recibo, diciéndole:
"Aquí tiene, señor. Muchas gracias por su preferencia".
El tipo respondió:
"Muchas gracias, señorita. Hasta luego".
Todo... EN ESPAÑOL.
El tipo volteó a ver a las amigas (que para entonces ya estaban del tamaño de frijoles saltarines), les sonrió picaramente y partió.
Nunca perdió su porte ni elegancia. Ni volteó al cruzar la puerta.
Moraleja: NUNCA se vaya con la finta. Esa persona puede hablar español. O inglés, aunque usted no lo crea.
Y por favor, NUNCA digan la palabra "Negro" frente a un afro-americano. Aunque la diga en español. Es un insulto peor que si se la rayaran
A veces es mejor que cerremos el pico para no hacer el ridículo, ¿no cree usted
EL SIMBÓLICO "300 MILLONES"
Hablando con un amigo sobre el tema de la cerca en la frontera que el Congreso americano quiere construír, yo le insistía que no era más que un borlote inventado por los gringos por motivos electoreros.
Mi amigo discutía en cambio, que por muy electorera que fuera la propuesta, aunque nunca se llevara a cabo era "un símbolo" del sentimiento antiinmigrante y antimexicano de Estados Unidos. Y un símbolo peligroso.
Quizá. Una cerca es un símbolo, sí. Una declaración política.
Pero si a símbolos nos vamos, yo prefiero otros más reales y contundentes. Como éste:
La oficina del Censo de Estados Unidos, recientemente anunció que la población del país por primera vez en su historia llegará a 300 millones.
Esto ocurrirá en algún día del otoño de este año de 2006, quizá en octubre.
La marca es un símbolo, un hito psicológico e histórico para cualquier país.
Pero lo más simbólico del caso es que, según los cálculos de la Oficina del Censo, este ciudadano americano 300 millones nacerá en Los Ángeles... y será hijo de mexicanos.
El "Americano Número 300 Millones" tendrá padres inmigrantes, hablará español en su casa y tendrá hermanos que también serán bilingües, según el Censo.
Las cercas de la frontera, los Minutemen, los anti-inmigrantes con sus calcomanías racistas pueden ser un símbolo muy fuerte, es cierto.
Pero son un símbolo de desaparición. El canto del cisne de una época en Estados Unidos que va de salida, y que se niega a dejar paso a la siguiente generación de americanos.
Es un símbolo de muerte.
En cambio un bebé que nace siempre es la esperanza de un futuro mejor. Y este es el símbolo que yo prefiero: El de la vida.
Email: cfzap@yahoo.com

viernes, enero 13, 2006

"Los ilegales son un arma de destrucción masiva"

DESDE LAS ENTRAÑAS DEL MONSTRUO

Por César Fernando Zapata

DALLAS, Texas — Es común ver calcomanías pegadas a las defensas de los carros, como un modo de expresión personal, loquera, naquez o simple moda.
Así, en Estados Unidos no es raro ver minivans cargadas de chiquillos que lucen una calcomanía en la defensa trasera que dice algo más o menos así: "Orgullosa Madre de un Estudiante Aplicado de la Escuela Fulana".
O también, si anda muy patriota, algo como "Mi Hijo es un Marine Condecorado de EE.UU.".
Hay otras que expresan ideas religiosas: "Jesús es mi Copiloto". O anti-religiosas: "Evoluciona: ¡Viva Darwin!".
Los paisanos no nos quedamos atrás. Es común ver las "trocotas" de triple rodada y cabina super-extendida en la calle, luciendo en el vidrio trasero el orgullo de familia. Apellidos como RODRIGUEZ, o GONZALEZ son impresos en letras góticas a todo lo largo, pa' que la gente se entere.
Otras veces, las calcomanías de los inmigrantes mexicanos llevan el orgullo del terruño. Así, lucen nombres como DURANGO, CHIHUAHUA o GUANAJUATO con letras doradas y con holograma.
Faltaba más.
Pero a últimas fechas las calcomanías son usadas como plataforma política. Sobre todo en temas candentes.
¿Y qué tema más candente hay en Estados Unidos, que la inmigración ilegal?
Ni tardos ni perezosos, un grupo de anti-inmigrantes olieron negocio, y se lanzaron a fabricar y vender calcomanías que atacan a los inmigrantes ilegales. Sobre todo mexicanos.
Las calcomanías tienen su éxito. Y es que llevan leyendas que rayan en la agresividad.
Por ejemplo:
*"Presvervemos Arizona: Sellemos las fronteras ahora"
*"América, no Améxico"
*"Texas, no Texico"
Estas calcomanías se venden en un sitio de internet, conocido como www.illegalimmigrationbumperstickers.com.
(Traducción: Algo así como "Calcomanías Para Defensa Sobre la Inmigración Ilegal").
Otras frases francamente muestran la ignorancia de los que las escribieron sobre la inmigración:
*"¿No puedes pagar atención médica? Agradécelo a un ilegal"
* "Protegemos las fronteras de Corea mejor que las nuestras."
*"Los ilegales ni votan ni pagan impuestos. ¡Yo sí!"
*"NAFTA (TLC): Más drogas, más crimen, 7,000,000 de ilegales, trabajos perdidos para los americanos. ¿Es esto bueno para América?"
Lo más terrible de todo, es que algunas de estas frasecitas son francamente agresivas, y dejan en evidencia un odio racista contra los ilegales mexicanos:
*"Control fronterizo Calibre 50" (Junto al dibujo de una mirilla telescópica de rifle)
*"Cero tolerancia a las drogas, ¿porqué no a los ilegales?"
* "Los ilegales les temen a los ciudadanos armados. ¡Sé uno!"
*"Prohiban a los ilegales, no a las pistolas"
*"Si puedes dispararle a los invasores de casas, ¿porqué no dispararle a los invasores de nuestra nación?"
* "¡América necesita una guerra de liberación de la inmigración ilegal!"
*"¡Me encanta la cacería! ¡Odio a los ilegales!"
Y una verdadera "joyita":
*"La inmigración ilegal es un arma de destrucción masiva."
Estas calcomanías se venden por correo, a 4 dólares la pieza. Los dueños del sitio de internet no se atreven a poner su dirección, ni su teléfono, y en cambio sólo aceptan comunicación por e-mail.
(Seguro temen que los ilegales les lleguen a detonar a la puerta una de esas "armas de destrucción masiva".)
Lo peor es que mucha gente deja mensajes de apoyo a estos tipos, "agradeciéndoles" su "patriotismo" y "valentía" al vender estas calcomanías.
En el sitio de internet, también venden camisetas con las mismas frasecitas.
Ah, pero eso sí. Para curarse en salud, estos tipos pusieron un "Disclaimer", una advertencia en el sitio para lavarse las manos en caso de que cualquier loco quisiera usarlos de inspiración y seguir sus "consejos".
La advertencia dice más o menos así:
>>Aviso a los Tontos:
>>No hagan lo que dicen nuestras calcomanías. Ni se te ocurra salir con ese rifle Barrett Calibre 50 a comenzar.
>>Aunque, colocar un Barrett por milla con nuestro ejército detrás pondría un freno a la inmigración ilegal instantáneamente. Sólo practiquen un poco de tiro al blanco de noche. En cuanto ese "Cincuenta" dispare, no quedará nadie para ver si le disparaste a él o a una piedra. La voz se correra bastante rápido.
>>Los liberales y sus abogados dirán: "Las calcomanías lo obligaron a hacerlo". "Es culpa de esos malévolas calcomanías".
Acompaña el "Disclaimer" la "inocente" foto de un rifle Barrett modelo 82A1 Calibre .50, armado, montado en un tripié y listo a disparar.
Cuando conocí el sitio, me sentí indignado.
Pero me calmé. Volví a internet y busqué: "Raza bumper stickers".
¡Brooooom! Me salieron toneladas de sitios. Abrí algunos de ellos, como www.Mirazaexpressions.com
o www.Cafepress.com.
Allí también venden calcomanías y camisetas, pero con frases totalmente opuestas:
*"¿Qué tal manejo? Quejas al 1-800-NI MODO"
"I LOVE TEJANO MUSIC"
"Aquí nomás mis chicharrones truenan"
"Tacabrón"
"Generation Mex"
También tienen ropa de bebé con frasecitas como: "Brown and Proud" (Café y Orgulloso), "Spanish in escuela? No problema!", y "Mojada" o "Mojado". (Con orgullo).
Ah, y claro, las infaltables calcomanías y camisetas con las efigies de la Virgencita de Guadalupe, los caballeros águila aztecas, y hasta Emiliano Zapata.
Será el sereno, pero yo me quedo con mi calcomanía de Bugs Bunny.
(O, menos malinchista, de Speedy González. "¡Yepa, yepaaaaaa!"
GUERRA DE SITIOS DE INTERNET
El tema de la inmigración ilegal parece que inunda internet: Los Minutemen anunciaron un sitio para publicar fotos de empresas que contratan ilegales.
Se trata de www.wehirealiens.com (Contratamos Extranjeros). En él, los Minutemen publican fotos de los capataces de construcción y supervisores de obras que se detienen en las esquinas a levantar indocumentados.
Les toman fotos a los logotipos de sus empresas también, captados de las puertas de los vehículos que manejan, para "balconearlos".
Apenas salió este sitio, los directivos de la Liga de Ciudadanos Latino Americanos Unidos (LULAC), una organización defensora de los hispanos e inmigrantes, pusieron su propio sitio: Weareracists.com (Somos Racistas).
En él, los de LULAC "balconeaban" a los miembros de los Minutemen. Publicaban fotos de los que apoyaban las protestas contra los inmigrantes (casi puro viejito gruñón).
Pero el sitio de LULAC duró muy poco. Apenas difundió su existencia la cadena Univisión, alguien los obligó a cerrar.
Cuando entré la última vez, aparecía este mensaje:
"Debido a las amenazas de violencia que hemos recibido del movimiento anti-inmigrante que se niegan a revelar su identidad, hemos cerrado este sitio."
Pero no nos engañemos. Esto apenas comienza.
Email: cfzap@yahoo.com

viernes, enero 06, 2006

La comida de moda en Estados Unidos... es un mexicano que se cambió de nombre

DESDE LAS ENTRAÑAS DEL MONSTRUO

Por César Fernando Zapata

DALLAS, Texas — Melissa es una muchacha encantadora.
Cuando llega a cualquier parte, obliga a la gente a voltear a verla. No es hermosa, pero su larga y ensortijada cabellera negra, y sus ojazos verdeazul le garantizan más miradas que a sus amigas.
Estas amigas, vale decir, son casi todas norteamericanas. Anglosajonas. Melissa también es americana (de Texas), pero su familia emigró desde México años atrás. O sea, es chicana.
A sus casi veinte años, Melissa convive seguido con sus amigas, en su mundo "anglosajón": Se viste como ellas, tiene sus mismos gustos, escucha la misma música, y le echa el ojo a los mismos muchachos.
Ah, y sólo habla en inglés. El español lo deja para la casa.
Por eso, aquella vez que sus amigas visitaron su casa, Melissa las recibió con alegría.
...hasta que a su papá se le ocurrió oír música.
Desde su cuarto, el papá de Melissa puso su estéreo a todo volumen. Con la música que a él le encanta: Tropical.
Las Sonoras, Celia, Chico Ché y Rigo llenaron toda la casa en segundos. Seguro se podía oír hasta dos cuadras a la redonda.
"What is it?", preguntaron extrañadas las amigas de Melissa.
La pobre chicanita no sabía ni donde meter la cara. Se hizo chiquita, chiquita.
Pidió perdón a sus amigas anglosajonas, y salió de la sala. Rumbo al cuarto de su padre.
"¡Pero papá!, ¿qué estás haciendo?", le reclamó Melissa casi al borde de desgañitarse, tratando de ganarle a los "¡Azuuuuuuucar!" del estéreo.
"Pos oyendo música", respondió el señor extrañado. "Siempre la pongo".
Melissa estaba al punto del desmayo. "¡Por favor, papá! No pongas ESE tipo de música... ¡Mis amigas están en la sala!"
El papá no entendía porqué tanto escándalo: "¿Y qué tiene? A mí me gusta. Es NUESTRA música".
Asunto concluído.
Melissa, con la cara por los suelos, tuvo que ir a disculparse con sus amigas.
"I am sorry... My father...", comenzó a explicar apenadísima.
Sus amigas gringuitas no parecían molestas.
"No problem. It's cumbia, right?", respondió una de ellas, siguiendo el ritmo sabrosón con el pie. "A mí tío también le gusta la cumbia".
Los ojos de Melissa se iluminaron. Le habían quitado un enorme peso de encima.
"Yes", sonrió. "Cumbia it's cool!". Hasta ganas le dieron de bailar.
Si a sus amigas les gustaba la cumbia, entonces estaba bien. No haría el ridículo ante ellas. La cumbia dejó de ser una pena, un fardo cultural que Melissa, como chicana, debía cargar ante el resto del mundo gringo. "Su" mundo. Y se volvió "cool".
Aunque parezca mentira, en Estados Unidos hay muchas Melissas (y jovencitos chicanos o hijos de latinoamericanos) que día a día se apenan de la cultura que heredaron de sus padres.
Para ellos el español, las novelas de Televisa, las películas de Mario Almada y Los Tigres del Norte les hablan de una cultura que no sienten propia. Es la cultura de sus padres. Aunque hayan vivido toda su infancia en ella.
Cuando entran a la escuela, se dan cuenta que ni Los Tigres ni Otro Rollo son "cool".
Son, más bien, "What???".
Y en un esfuerzo por integrarse al resto de sus amigos (que escuchan hip-hop, y ven MTV), reniegan de lo hispano, de lo latino. Aunque en el fondo no puedan desprenderse de ello.
De pronto, si a alguno de sus amigos le entra la moda de la música grupera, o le da por bordarse la Virgen de Guadalupe en un paliacate, estos chicanitos "redescubren" sus raíces. Y se dan cuenta que, si sus amigos gringos o negros la aprecian, quizá su cultura no sea tan "anticuada".
Los Tigres y Mario Almada se vuelven "cool"... pero sólo si lo disfrutan sus cuates. Y en inglés.
Esa idea se me vino a la mente el otro día, mientras leía en una revista un artículo sobre "el último grito" de la moda culinaria entre los transeúntes de Nueva York, Los Ángeles y en algunas otras ciudades de Estados Unidos.
Los ejecutivos y gente "nice" que toman taxis o el metro cada mañana en esas ciudades, les ha dado por comprar un nuevo bocadillo, que acompañan con su infaltable tacita de Starbucks: Se trata de una delicia única, el bocadillo de moda: Los famosísimos 'wraps' ( "Envueltos".)
¿En qué consiste este manjar tan "chic"?
Según el artículo, uno de los motivos del éxito de los wraps, es su bella sencillez: Se trata de un pedazo de masa de harina, aplastado hasta lograr una consistencia delgada, en forma de circulo. A esta sabanita de harina se le llena cualquier alimento dentro: Carne, verduras, especias, asados, huevos, jamón. O lo que usted quiera.
Como paso final a su preparación, esa sabanita con alimento encima, se enrrolla. Más bien se envuelve (De ahí la palabra 'wraps'). Y listo, a degustar.
Yo ví las fotos que acompañaban el artículo... Los mentados wraps se me hacían sospechosamente conocidos.
"¿Dónde los he visto antes?", me preguntaba intrigado, mientras giraba la foto. La acercaba, la alejaba... "¿Dónde?"
Entonces, como una revelación cósmica, se me iluminó el cerebro.
¡Eran TACOS!
Ahí estaban los condenados, sonriéndome desde una foto de una revista de esas 'nice', como si fueran dos chavos de mi colonia que se hubieran sacado la lotería y los entrevistaran en la revista Hola.
No importaba que me los vistieran de novedad culinaria: Con esas tortillotas de harina, ingredientes como fajitas, carne molida, pollo y hasta papa, los mentados "Wraps" eran inconfundiblemente... tacos.
Como quiera Juan te llamas.
Ah, pero eso sí, en las calles de Greenwich Village y Beverly Hills son el furor. Seguro ya van algunas estrellas de cine que son retratadas en pants, bajando de su Jaguar, con su infaltable botellita de agua Evian... ¡y sus "Wraps"!
"'Tas loco, como que tacos? ¡Son wraps!", protestó una vez un cuate mientras degustaba el manjar (que, de paso, vale decir que llegan a costar la friolera de 5 dólares cada uno. Lo chic cuesta).
"Jamás me verás a mí comer un taco, por Dios", se quejaba mi amigo, mientras degustaba su "alimento de los Dioses".
Me quedé mirando al mentado "Wrap", con sorna. Será el sereno, pero a mí éstos no me iban a ver la cara.
"Mira nomás, paisano, hasta donde has llegado", pensé mirando a uno de fajitas. "Seguro ya ni te acuerdas que en la Fonda de Doña Lupita, allá en Tampico, te vendían a 3 por peso, jijo de tu...."
Igual que la cumbia de Melissa, el taco fue, hasta hace poco, una costumbre de ghetto. Comida "étnica". Enclave de unos cuantos.
Había algunos chicanos que hasta les daba pena que los gringos los vieran comiendo tacos.
...Hasta que a los gringos les encantó. Y entonces se volvió "chic".
En fin, suspiré. Me da gusto por el taco . Otro mojado "acaudalado" que "la hace" en Gringolandia.
De pronto se me antojó el Wrap. Volteé a ver al empleado del local.
"A ver, maistro, a mí deme uno de nana, dos de seso, dos de fajitas y uno de trompo, con todo. Y crema, por favor", ordené, mientras buscaba dónde estarían los Jarritos de piña.
Bien dicen que en Estados Unidos, todos nos reinventamos para triunfar. Aunque nos tengamos que cambiar de nombre.