jueves, diciembre 22, 2005

¿Y de dónde van a sacar trabajadores para construír la barda en la frontera?

DESDE LAS ENTRAÑAS DEL MONSTRUO

Por César Fernando Zapata

DALLAS, Texas — El secretario de Relaciones Exteriores de México, Luis Ernesto Derbez, hizo la pregunta correcta.
Luego del escándalo desatado por la aprobación de una ley en el Congreso de Estados Unidos (la H.R. 4437, propuesta por los republicanos James Sensenbrenner y Peter King), que autoriza construír un muro en su frontera sur, fueron muchas las declaraciones de protesta de parte del gobierno de México.
Entonces, Derbez hizo la pregunta: "¿Y quién la va a construír?".
O sea, ¿de dónde van a sacar los americanos la mano de obra para llevar a cabo el proyecto, si se lleva a cabo?
¿Quiénes serán los albañiles que pondrán su esfuerzo y sudor para construír el muro?
¿Anglosajones? ¿Negros? ¿Asiáticos? ¿Indios americanos?
Claro que no. Sabemos que tendrán que contratar... a mexicanos. Sobre todo, inmigrantes.
¿Quién más hace esos trabajos de albañilería en Estados Unidos, tan duros y no reconocidos?
Pues los inmigrantes mexicanos. Más del 80% de la fuerza laboral de la construcción la constituyen ellos.
¿Tendrán cara los contratistas del gobierno para ir a pararse en las gasolineras de las esquinas a recoger indocumentados para ayudarles a construir la barda que, se supone, debería mantenerlos fuera del país?
(Sería muuuuuuy interesante ver si los Minutemen videograban escenas como esta.)
Claro que no, me responderán de inmediato los antiinmigrantes. ¿Cómo se te ocurre? Usaremos ciudadanos americanos.
(Güeros, protestantes y de ojos azules, si se puede.)
Buena idea. Ahora bien, yo pregunto: ¿Querrán esos gringos la chamba?
Y lo primero que preguntarán es: "How much do you pay?"
O sea, "¿Cuánto pagas?"
Cuando se den cuenta que el salario promedio no es lo que ellos (como CIUDADANOS AMERICANOS) esperan recibir, seguramente darán la vuelta y se irán. Quédense con su chamba. A ver quién les construye el murito.
"Pero claro, la culpa es de los ilegales", se quejaba un "experto" anti-inmigrante en un sitio de noticias de internet recientemente. "Son ellos y sólo ellos los responsables de que los salarios de la construcción estén tan bajos. Si no existieran ilegales, los sueldos subirían a un nivel que los ciudadanos americanos aceptarían".
Aja. Claro. Como no.
(Como dijo un sarcástico: "Claro que yo tomaría un empleo en la construcción... si me pagaran 1,000 dólares a la semana").
Pero eso no va a ocurrir. La industria de la construcción tiene un tabulador salarial que el gobierno de Estados Unidos autorizó. No fue dictado desde Los Pinos por el presidente de México, ni por los "coyotes".
Cuando vean los "genios" anti-inmigrantes que no encuentran trabajadores para la cerca, quizá tengan dos opciones:
1) Aumentar los salarios para atraer a los ciudadanos americanos (con lo cual se duplicará o triplicaría el presupuesto original de la cerca... y de paso de toda la construcción en Estados Unidos, causando una depresión económica horrenda), ó
2) Tendrán que irse a las esquinas a levantar inmigrantes.
Aquí cabe hacer otra pregunta macabra:
¿Cuánto costará una cerca de 700 millas de largo, como la que se propuso en el Congreso?
Cientos de miles de dólares. Más bien miles de millones, seguramente.
Y en ese presupuesto, ¿está contemplado los salarios de los albañiles? Si es así, ¿de cuánto estamos hablando?
¿Están contemplando salarios que aceptarían los ciudadanos americanos... o los inmigrantes?
A fin de cuentas, dudamos que la famosa cerca sea construída como se planea. Seguramente, el Senado matará la propuesta antes de convertirla en ley. Si acaso, levantarán algunos muros en ciertos sectores de la frontera para aplacar al electorado. Es prácticamente imposible cercar una frontera de más de 3 mil kilómetros de largo.
Y de todas formas, los que construyan esos muritos tendrán que ser inmigrantes. Como ocurrió con los famosos uniformes de la Migra, fabricados en México.
Pero si los contratistas llegaran a quedarse cortos de personal para construir la cerquita, sugerimos que llamen a los Minuteman.
A la mejor ellos estarían dispuestos a dejar las cámaras, los binoculares y las pistolas ("para defensa propia"), y agarrar un martillo, un pico, una pala, para construír ellos mismos la cerca.
No importa que les paguen poco. Será un sacrificio pequeño por defender su patria de "los invasores", como ellos nos llaman.
A ver cuántos hacen fila para aceptar la chamba. No se amontonen.

e-mail: cfzap@yahoo.com

1 comentario:

  1. Anónimo9:14 a.m.

    or supuesto, aún hay gente que lee periódicos. Usted es una prueba viviente de ello.
    (Y hay algunos tontos que todavía nos atrevemos a escribir en periódicos, preguntándonos a veces si de verdad alguien nos lee).

    parece que se confirma todo el asunto y yo nunca he leido el periodico de usted en papel

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