viernes, diciembre 30, 2005

¿Un Día Sin Gringos?

DESDE LAS ENTRAÑAS DEL MONSTRUO

Por César Fernando Zapata

DALLAS, Texas — "¿Qué se puede hacer para protestar contra ese muro en la frontera?", es una de las preguntas que amigos y familiares me han hecho últimamente.
El año termina y comienza con la famosa polémica por el muro que el gobierno de Estados Unidos planea construír en la frontera con México, para bloquear la entrada de inmigrantes mexicanos.
Los gobiernos de México y de algunos países centroamericanos ya están planeando una estrategia conjunta, para protestar ante Washington por la medida.
Organizaciones y grupos están alistando protestas, y hasta solicitar la intervención de la ONU y Amnistía Internacional.
Y claro, enviar cartas y más cartas de protesta. Ah, y las infaltables quemas de banderas norteamericanas.
Desafortunadamente, todo eso van a ser balitas de salva. Será como dispararle a un tanque con resorteras.
¿Porqué? Muy fácil: Las cartas, las protestas, las manifestaciones se ven muy bonitas en la tele y en los periódicos. La quema de banderas americanas también. Tienen rating. Venden periódicos.
Pero no causan ningún efecto concreto en la política de Estados Unidos. A los congresistas y senadores les viene valiendo sorbete si nosotros nos paramos de cabeza en el Zócalo o hacemos pipí en la foto de Bush. Podemos gritar todo lo que querramos, a ellos les vale.
Luis Ernesto Derbez puede ir y venir cuántas veces quiera a Washington a "entablar diálogos' con quien quiera. Lo van a recibir, se va a tomar la foto. Y ya.
Lo único que va a lograr será pasearse. Darse unas vacaciones VTP. Irse en avión de lujo, hospedarse en los mejores hoteles de Estados Unidos, y comer en restaurantes cinco estrellas... Todo pagado con los impuestos DE USTED.
Pero nada más. Los políticos gringos no lo van a pelar. Los electores menos (ni lo conocen ni les importa que exista).
¿Que eso está MAL? ¿Que los políticos gringos son muy desconsiderados con los mexicanos? ¿Que deberían poner más atención? ¿Que deberían ser más conscientes y humanos?
Claro, claro.
(Y si mi abuelita tuviera ruedas, sería bicicleta...)
Pero la realidad es que los políticos de Estados Unidos nunca van a ser considerados con usted o conmigo, ni van a prestar más atención a MIS necesidades, ni a las de USTED, allá en México. Les vale lo que la gente de otro país (en este caso, México) piense.
¿Porqué? Porque son políticos. Y los políticos tienen sus prioridades.
Ellos piensan primero: En ellos. Segundo: En ellos. Tercero: En su reelección. Cuarto: En ellos. Quinto: En su familia. Sexto: En ellos. Séptimo: En sus electores. Octavo: En ellos. Noveno: En su reelección. Décimo: En ellos.
¿Le parece mal esto? Lástima, porque así son. Es la realidad. ¿Que no deberían de ser así? A la mejor.
Pero, ¿con qué cara los podemos criticar usted o yo, cuando "nuestros" políticos mexicanos son iguales... O peores.
Porque los diputados y senadores mexicanos saben que no pueden reelegirse, así que les valen los electores.
(Así que, en el caso de los políticos mexicanos, sustituya los puntos Tercero y Séptimo de la lista de prioridades mencionada y agregúele dos "Piensan en ellos" más.)
A los políticos mexicanos les importa un bledo lo que piensen los electores americanos (y mexicanos, de paso). Como a los políticos americanos les importa un bledo lo que piensen los electores mexicanos. Son igualitos.
Así que no cuenten con ellos.
¿Qué hacer, entonces? ¿No hay esperanza? ¿Debemos quedarnos cruzados de brazos, mientras los gringos levantan muros y se burlan de la nuestra dignidad?
No necesariamente. Hay mucho que se puede hacer. Pero como en todas las crisis políticas de la historia, la iniciativa la tiene que tomar la sociedad misma. No los políticos.
Lo primero, a los americanos donde les duele es en el bolsillo. Es su punto flaco. Cualquier protesta que les cueste dinero, de inmediato obtiene respuesta. Olvídese de las pancartas y las banderas quemadas. Con dinero baila el gringo.
Lo que se puede hacer: Unámonos en un bloqueo. En un boicot completo contra los americanos, y sus productos.
¿Se acuerda del churro aquél de "Un Día Sin Mexicanos"? Bueno, pues algo así.
Digamos, "Un Día Sin Gringos".
Las medidas que usted y yo podríamos tomar son muchas. He aquí algunas de ellas.
1) No comprar productos americanos. (Aunque todo está ahora hecho en China). Adiós a los pantalones de mezclilla, a los tenis de marca americana, a las camisas, a la ropa, a los productos de casa, de cocina, la Coca-Cola, etc. comprados en tiendas de importación. Compre lo Hecho en México (Que está "Bien Hecho", asegún).
(Eso EN DADO CASO de que el producto que usted necesita se haga en México. Y aparte, que lo halle al precio que usted quiera pagar, claro. Si no, ni modo. Aguántese. No lo compre y punto.)
2) No vea tele americana. Olvídese de Friends, del Cartoon Network, del Discovery y todo lo que huela a Estados Unidos. Incluyendo Los Simpson. No los vea. Es más, corte totalmente el servicio de cable, o de satélite. Consuma lo nacional: Canal de las Estrellas, y TV Azteca. Telenovelas, deportes, programas de concurso y de chismes.
3) No vea películas americanas. Sólo mexicanas. Es más, si no se estrenan, no vaya al cine y punto. Regrese a las diversiones tradicionales: Dése una vuelta a la plaza los domingos con la familia. Cómpreles un globo con un algodón de azúcar. Vaya a la feria o al palenque.
4) No coma productos americanos. Boicotee al McDonald's, al Burger King, las pizzerías y franquicias gringas. Aunque los chiquillos berreen, lléveselos a una taquería. Es cuestión de dignidad.
5) No compre carros gringos. Cambie su Chevy por un Nissan. Es más, no compre autos, porque a fin de cuentas, todos son extranjeros. Use el camión o el taxi. O como los chinos, a pura bicicleta. Pero que sea marca nacional.
6) La gente que vive en la frontera, que deje de comprar su mandado en "el otro lado". Ya no crucen a Wal-Mart o Target. Compren en el mercado local, aunque les cueste más caro. Verá si no gritan y chillan los comerciantes de Texas y California. (Aunque casi todos ellos son mexicanos.)
7) Nosotros los "paisanos" también podemos poner de nuestra parte. En lugar de trabajar y vivir en Estados Unidos, deberemos regresarnos a México. Dejar nuestras casas, nuestros trabajos, nuestra vida acá, y volver al país, a iniciar una vida nueva. Buscar trabajo, no importa que nos paguen 8 ó 10 veces menos de lo que ganamos acá.... Eso en dado caso de que ENCONTREMOS CHAMBA. Y si no hallamos chamba, o nuestra familia pasa hambre, pos ni modo. A aguantar, que es por el bien de México y nuestra dignidad.
Y todas estas millones de familias mexicanas que dependen de las remesas tendrán que dejar de depender de sus familiares en Estados Unidos, y olvidarse de recibir dólares. Y prepararse para mantener a estos familiares cuando regresen a México, sin dinero y sin trabajo, durante un buen tiempo.
Y ya encarrerados, ¿porqué "Un Día Sin Gringos" solamente? ¿Porqué no darles "una lección" a los güeros de una buena vez, y extenderlo a "Una Semana Sin Gringos"?
¿O porqué no un mes, o un año?
Sólo así, si aplicamos estas medidas, les aseguro que los Estados Unidos no aguantarán un mes sin el poder de compra y laboral de los inmigrantes mexicanos. Millones de empresas quebrarán y las protestas de los electores serán tan escandalosas, que los mismos congresistas y senadores aprobarán una medida de emergencia para darles ciudadanía a todos los mexicanos que quieran cruzar a trabajar, por "fast track'.
Pero para entonces, seguramente las protestas y el escándalo ya será mucho mayores en México, con tantos millones de paisanos sin chamba, y familias sin remesas, y gente enojada por no comprar en Wal-Mart o comer en McDonald's. Y los ingresos de divisas del país colapsadas por no recibir los dólares de los inmigrantes.
A fin de cuentas, como ya mencionamos anteriormente, dudamos que la famosa barda se construya. El Senado seguramente matará la propuesta una vez que la reciba.
Afortunadamente... para nosotros.
Porque es obvio que NUNCA íbamos a tener valor para aguantar ni siquiera un día "Sin Gringos".

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