viernes, noviembre 18, 2005

"¿Una solicitud para votar en el exterior? ¡No gracias, ni regalada!"

DESDE LAS ENTRAÑAS DEL MONSTRUO

Por César Fernando Zapata

DALLAS, Texas — Me contaron hace días que un grupo de mexicanos que viven en el norte de Texas se horrorizaron al saber la poquísima y enclenque respuesta que están teniendo los "paisanos" al voto en el exterior.
Esta agrupación decidió poner su granito de arena para invitar a la gente a votar, informándola. Y un buen día, tomaron varias solicitudes para votar (de ésas que cuestan 9 dólares mandar... Ni me recuerden) y se fueron a repartirlas.
¿Pero dónde? ¿Dónde podrían encontrar mexicanos que vivieran en Dallas?
(Más bien dónde no).
El lugar más obvio que se les ocurrió: ¡Un bailongo!
Pues hasta allá fueron los miembros de la agrupación. Con todo y sus formas.
Se pararon afuera del local, y teniendo como fondo el infaltable "pasito duranguense", se dieron a la tarea de abordar a cuanto mexicano pasara.
A estos paisanos los invitaban a tomar una solicitud para votar, llenarla y enviar su voto por correo en las elecciones presidenciales del 2006.
Pobres. Les hubiera ido mucho mejor si hubieran pedido dinero prestado.
Porque la mayoría de los "paisanos" los evitaba como a la peste. Y más de uno los recibió con insultos y mentadas de madre.
¿Las solicitudes? No me haga reír. Parecía que eran órdenes de deportación de la Migra: Ni regaladas las quisieron agarrar.
Al parecer, esta actitud está muy extendida entre los mexicanos que viven fuera de México, porque según las cifras del propio IFE, apenas han recibido poco más de mil solicitudes.
Ahora, funcionarios del IFE están tratando de promover el voto a última hora, visitando a las carreras ciudades de Estados Unidos.
A riesgo de sonar deprimente, temo que esto no va a funcionar. No hay nada más repelente para cualquier mexicano (de aquí o de allá) que ver a un trajeado funcionario explicar porqué "es importante" votar. No importa qué tan bienintencionados sean.
No es culpa de ellos, por supuesto. Son burócratas (en el buen sentido, claro). Son funcionarios que reciben órdenes. Que tratan de hacer su trabajo, con los recursos (materiales y legales) que les dan.
Seguro algunos de estos serán malos funcionarios, típicos burócratas. Pero supongo que también habrá funcionarios responsables en el IFE, que se preocupan y toman en serio su trabajo. O al menos así quiero creer.
Pero por mucho que ellos quieran, no es lo mismo que un burócrata trajeado salga en Univisión o Telemundo invitando a los paisanos a votar (Pausa de cinco segudos para bostezar: Uaaaaaaaaaahhh!), a que lo hubiera hecho, pongamos por caso... un Andrés Manuel López Obrador.
O Roberto Madrazo Pintado, del PRI. O Felipe Calderón Hinojosa del PAN.
El simple hecho de que estos tres hubieran mostrado sus carotas, visitando paisanos en Texas, California o Illinois, hubiera sido la mejor promoción al voto. Hubiera caldeado los ánimos democráticos aca quizá hasta más que en México.
¿Discursos de Madrazo desde Pike Park de Dallas? ¡Guau! ¿Mítines encabezados por el Peje desde la Placita de Los Ángeles? ¡Espectacular! ¿Marchas de apoyo con Calderón en el barrio mexicano de Chicago? Hubiera sido increíble.
¿Un debate entre los tres desde San Antonio, en vivo y directo?
¡¡¡!!!
Ni me quiero imaginar: Seguro les faltarían boletas de inscripción para repartir en los consulados, porque volarían como si fuera la revista Alarma! Y seguro todos los paisanos estaríamos parados de uñas, esperando mandar nuestro voto desde ya.
(Ya sé, ya sé: Mi nieve de limón, please.)
Con todos mis respetos para los esforzados funcionarios del IFE, pero sus entrevistas y conferencias de prensa de ahora son como pistolitas de agua, comparados con la artillería pesada que sólo un Calderón, un Madrazo o un López Obrador conseguirían en el ánimo de los electores "de acá".
Pero no. Gracias al montón de restricciones del Congreso (muuuuuuy respetables, supongo. Porque, ESPERO que los diputados y senadores sabían lo que hacían), no se permitió ningún tipo de mítin político aca, ni publicidad, ni promoción ni nada.
También hubiera sido una bronca política pedir permiso al gobierno de Estados Unidos, supongo. Porque, aunque a veces se nos olvide, ÉSTE sigue siendo OTRO país.
Por eso, la ley del voto en el exterior salió como salió: Casi al vapor, a la carrera y a duras penas. Pero por eso mismo, está teniendo la horrible respuesta de los votantes a los que se esperaba "servir".
¿Cuánta gente de acá enviará su solicitud debidamente llenada para la fecha límite, del 15 de enero del 2006? Supongo que poquísimos. Cuando mucho, unos 10 mil.
Espero estar equivocado.
Por lo pronto, yo ya tengo mi solicitud para votar. Aún no la he llenado, es cierto, pero seguro lo haré. Y la enviaré para registrarme, con una copia de mi credencial de elector.
(La verdad, es que le saco a pagar 9 dólares del correo certificado. Es una lana. Con eso, me alcanza para llenar medio tanque de gasolina a mi carro. O comprar un galón de leche, una bolsa de pan, jamón y una tapa de huevos. En serio).
Pero ni modo. Hay una verdad dura que muchos pueblos han aprendido a lo largo de la historia, a base de revoluciones, guerras civiles, golpes de estado, sangre y muertes:
La democracia SIEMPRE sale muy cara.

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