viernes, noviembre 04, 2005

Niños gringos ricos se disfrazan en Halloween de... mexicanos

DESDE LAS ENTRAÑAS DEL MONSTRUO

Por César Fernando Zapata

DALLAS, Texas — Highland Park es una ciudad rica, una de las más ricas de Estados Unidos.
Es algo así como el Beverly Hills del norte de Texas: El ingreso promedio de los habitantes de este pueblo, incrustado en el centro de la ciudad de Dallas, es de casi 200 mil dólares al año. Las casas cuestan de 500 mil dólares para arriba.
La preparatoria municipal es Highland Park High School, a donde estos padres ricos llevan a sus niños y adolescentes (ricos, claro).
O sea, es un típico barrio rico, como hay tantos en Estados Unidos. Hasta ahí, todo bien.
El pasado 28 de octubre, en vísperas de Noche de Brujas, a los estudiantes de Highland Park se les ocurrió celebrar dos "tradicionales" fiestas.
Pero en lugar de disfrazarse de monstruos o vampiros, y pedir "trick or treat", los adolescentes prefirieron "honrar" la herencia étnica de Estados Unidos.
Así, en vez de celebrar Halloween, se organizó "Thug Day" (Día del Matón) y "Fiesta Day" (Día de Fiesta).
El primero es para "celebrar" la herencia negra o afro-americana. Y la segunda, claro, para conmemorar la herencia "hispana" o latinoamericana.
¿Cómo fueron vestidos a estas fiestas los alumnos ricos, de esta escuela rica, de este barrio rico de Dallas?
En Thug Day, los muchachos se pusieron pantalones flojotes, camisetas anchotas, bandas en la cabeza, aretes y tenis de raperos.
O sea, lo más parecido a raperos o pandilleros que pudieran. Porque para ellos es obvio: Matón equivale a negro.
En Fiesta Day también se lucieron: Los estudiantes llegaron vestidos de nanas, de jornaleros y jardineros. Uno de ellos hasta llevó una sopladora de hojas.
O sea, se "disfrazaron" de mexicanos.
(O la idea que ellos tienen de lo que es ser "mexicano").
De inmediato, surgieron las críticas. Los medios y grupos civiles pusieron como campeones a los "niños bien", y a la escuela por permitirles estos actos racistas.
Sin embargo, como algunos opinaron, esto no es sino un síntoma: Highland Park es una "burbuja", un lugar que no tiene nada qué ver con el mundo exterior, el cual a sus habitantes no les importa mucho conocer.
El 94% de los estudiantes de la escuela Highland Park son blancos anglosajones. La escuela solo tiene seis alumnos negros, 65 hispanos y 32 asiáticos.
"Son ignorantes de cómo vive la gente no blanca... Es como si vivieran en un universo paralelo", comentó un profesor de sociología al periódico Dallas Morning News.
Uno podrá excusarlos. De hecho, los adolescentes no estaban sino reflejando lo que se les enseñó en la escuela, lo que aprenden de sus familias.
Esto se comprobó cuando los medios entrevistaron a algunos de ellos respecto al asunto. No faltaron los jovencitos que no tenían idea que lo que estaban haciendo era ofensivo.
"No somos racistas ni nada, sólo estábamos divirtiéndonos", se justificó una muchachita.
Pero no deja de inquietarme un detalle:
¿En cuántas otras escuelas de ricos en todo el mundo, los alumnos no tienen ni la más remota idea de lo que pasa fuera de sus barrios de dinero?
¿Cuántos de estos adolescentes crecen viendo al mexicano como el sirviente, y al negro como el ratero, desde niños?
El asunto es importante, porque nos guste o no, son éstos muchachos los que irán a las mejores universidades, conseguirán los mejores trabajos y, en unos veinte años, tendrán en sus manos el destino de Estados Unidos. Y quizá del mundo.
Y el problema es que estos líderes del futuro llevarán esa misma ignorancia consigo a donde sea.
Serán dueños de corporaciones, intelectuales, inversionistas. Pero también alcaldes, congresistas, senadores y quién sabe si también hasta alguno llegue a ser presidente.
Como le pasó a ese otro niño rico que ahorita ocupa la Casa Blanca.

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