viernes, septiembre 30, 2005

Estados Unidos perdió su inocencia... ¿Otra vez?

DESDE LAS ENTRAÑAS DEL MONSTRUO

Por César Fernando Zapata

DALLAS — Tras ocurrir todo el ciclón (literalmente) de broncas traídas al gobierno de Washington por Katrina primero, y luego por Rita, no faltó por ahí el "agudo" periodista (o "analista", como a muchos les encanta autonombrarse) que salió en los medios declarando solemnemente: "Después de todo esto, Estados Unidos por fin ha perdido su inocencia".
Yo me quedé pensando: "¿¡Otra vez!?"
¿Cuántas veces van que Estados Unidos "pierde" su inocencia? Desde que yo me acuerdo, un montón.
De hecho, como las adolescentes descocadas, Estados Unidos parece que a cada rato pierde su inocencia.
¿Cómo pierde Estados Unidos su inocencia? Parece que le ocurre con cada década que pasa (como las dizque señoritas que se "operan" la virginidad).
Cada diez años, aproximadamente, ocurren acontecimientos definitivos, que cambian la manera como vemos el mundo.
Los expertos les llaman "hitos".
En la historia americana, hay hitos que delimitan cada época. Casi cada década coincide con uno de esos acontecimientos que dejan huella en el país.
Y esto es importante, porque lo que le pasa a los gringos, casi siempre repercute en todo el mundo.
Estos acontecimientos históricos son como el parteaguas, la línea divisoria que marcan el fin de una época y el inicio de otra, de manera bien definida.
Rara vez coinciden estas fechas con las del calendario, como leí una vez en un artículo hace muchos años.
Por ejemplo, el siglo XX comenzó seguramente con la revolución bolchevique en Rusia, y la llegada del comunismo a ese enorme país. El mundo ya no sería el mismo después de eso, y muchos expertos aseguran que Estados Unidos de alguna manera perdió su inocencia al ver nacer una potencia que sería, eventualmente, su enemiga durante todo el siglo que nacía.
Pero los gringos estaban en una época aislacionista entonces. No querían saber nada del mundo exterior, sobre todo porque andaban barruntos de guerra. La Gran Guerra, le decían (después se llamó la Primera Guerra Mundial), que había estallado en 1914. Los americanos sentían que no era una guerra suya.
No fue sino hasta 1917 cuando Estados Unidos se vió obligado a entrar en esa guerra, por culpa del famoso Telegrama Zimmerman. Fue así como entró la década de los 1910.
La década de los años 1920's no inició en 1920, sino un año antes, cuando se decretó la prohibición de vender bebidas alcohólicas en 1919.
Esta década se distinguió por muchos acontecimientos, pero sobre todo por la violencia de Al Capone, John Dillinger y tantos mafiosos que hacían su agosto con la prohibición en los callejones de Chicago. Igualito que los narcos colombianos en los 80's, o los capos mexicanos de ahora.
Y claro, muchos "expertos" aseguraron que, en 1919, Estados Unidos perdió su inocencia.
La Prohibición terminó en 1933, pero eso no marcó el inicio de la década de los 1930's.
En 1929, la Bolsa de Nueva York, Wall Street, se fue por los suelos. Arruinó a muchos inversionistas, y estos se llevaron entre las patas toda la economía del país. Y por consiguiente, del mundo.
Inició la famosa "Depresión". Y esto marcó la década de los 1930's.
Y de nuevo, no falta quien aseguira que, en 1929, Estados Unidos "perdió su inocencia". Sobre todo financiera. El optimismo por el capitalismo, que había sido el motor ideológico americano casi desde el principio, se esfumó.
Muchos se dieron cuenta de que, a la mejor el capitalismo no era la panacea después de todo.
Los años cuarentas comenzaron, sin duda, durante el ataque japonés a Pearl Harbor, en 1941, y la entrada de Estados Unidos en la 2a. Guerra Mundial. Y de nuevo, los gringos "perdieron su inocencia".
Los cuarentas se extendieron mucho más allá de 1949. No fue sino hasta cuando Rusia lanzó el Sputnik que inició la carrera espacial. A Estados Unidos le dolió su orgullo, y por vez primera temió ser atacado por el espacio con armas atómicas. En medio del surgimiento de Elvis Presley y el Rock and Roll, de nuevo Estados Unidos perdió su inocencia, en 1957.
Los cincuentas de todas maneras fueron en muchos aspectos, una extensión de los cuarentas. La misma filosofía de la vida predominaba entre los americanos: "Nosotros somos los niños buenos. Los rusos y chinos son malos. Somos el mejor país del mundo, y el mundo debería ser más como nosotros: Somos bonitos, arreglados, felices. Tenemos dinero, carro propio, casa en los suburbios. Nuestros políticos son sabios, son héroes de guerra, hay que seguirlos. Creemos en Dios, en la patria y en la familia."
Cuando eligieron presidente a John F. Kennedy todo era muy bonito, hasta de jet-set. Era lo que faltaba: Después del viejito pasado de moda que fue el presidente Eisenhower, Kennedy era el prototipo del americano en que todos se querían ver reflejados: Guapo, rico, simpático, con una familia feliz, y una esposa que parecía modelo.
Todo era perfecto en la década de los cincuentas.
Pero esa década se acabó. No en 1959, sino en 1963, en Dallas, con el homicidio de ese guapo y joven presidente, tan "de la época". Y con eso inició un verdadero desencanto de muchos americanos. Fue un shock: Muchos comenzaron a cuestionarse si país ya no era tan bonito, tan limpio, tan exitoso como les habían hecho creer. Y de nuevo perdieron su inocencia.
Fue cuando iniciaron los famosísimos "años sesentas". Y todo cambió.
Los jóvenes se volvieron respondones. No acatacan a ciegas lo que les decían sus mayores. No les gustaba la música "buena", de Grandes Bandas, sino grupos de jovencitos greñudos, que protestaban contra la guerra y pedían amor. Y de pilón, ¡se las "tronaban"! ¡Tenían sexo como monos!
Para muchos, Estados Unidos de verdad perdió su inocencia en los sesentas. La realidad es que nada fue igual después de eso. El Estados Unidos de 1959 y el de 1969 son tan distintos, que pudieran ser países diferentes. O planetas distintos.
Con tanta bronca, los setentas iniciaron en 1974, con la renuncia del presidente Richard Nixon, el escándalo Watergate, y de nuevo, Estados Unidos perdió su inocencia. La imagen presidencial, tan respetada desde tiempos de George Washington, tan admirada con Roosevelt, tan glamorosa con Kennedy, se había hecho añicos. Ya no se podía confiar en los políticos. Ni siquiera en el todopoderoso "Mr. President".
Los ochentas iniciaron con la entrada al poder de Ronald Reagan. Para entocnes, Estados Unidos ya no era naaaaaada inocente. Y su presidente estaba dispuesto a hacerselo ver al mundo, a patadas o a punta de marines.
Los noventas iniciaron precisamente en 1989, a la caída del Muro de Berlín. O con la entrada a la presidencia de Bill Clinton. Según. Y muchos críticos, de nuevo, dijeron que si bien Clinton no había perdido su inocencia con Mónica Lewinsky, seguramente la presidencia sí.
De una cosa estamos seguros: La década que vivimos, de 2000 a 2010, comenzó el 11 de septiembre de 2001, con los ataques terroristas que pulverizaron las Torres Gemelas. La década del terrorismo.
No sólo la década, casi se puede decir que todo el siglo XXI comenzó esa fecha.
Esta vez, aunque lo agarraron desprevenido, Estados Unidos no perdió su inocencia. Ya la había perdido hacía mucho tiempo.
Lo que pasa es que los gringos nunca lo quisieron aceptar.

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