viernes, mayo 27, 2005

Lo que los "coyotes" nunca le dicen a los migrantes

DESDE LAS ENTRAÑAS DEL MONSTRUO

Por César Fernando Zapata

DALLAS, Texas - Por más que se alerta a los mexicanos, parece que nadie hace caso respecto a los peligros de venirse "de mojado" a Estados Unidos.
A pesar de las campañas de la Patrulla Fronteriza, a pesar de los avisos del gobierno americano, a pesar de los carteles y consejos del gobierno mexicano, la migración indocumentada a Estados Unidos continúa más fuerte que nunca.
También continúan , por consiguiente, las muertes en la frontera. Se calcula que un promedio de dos mexicanos mueren en la frontera. Cada día.
Los horrorosos relatos de los asaltos, el desierto, la insolación y tantos otros peligros que enfrentan los emigrantes no parece que les hacen mella. Todo mundo se avienta pensando: "Sí, pero a mí no me va a pasar eso".
No es que le pase o no. Es que cruzar la frontera (a nado, por el río Bravo, o peor, por el desierto) es un peligro real. Gente muere. Mujeres son asaltadas, violadas. Hombres son atracados (a veces hasta por los mismos "polleros" ) o asesinados. A toda esta pobre gente lo mejor que les puede pasar es que los agarre "la migra".
Si usted tiene un amigo, un pariente, un compadre que esté pensando lanzarse a la aventura, por favor hágalo entrar en razón. Que tenga mucho cuidado. De ser posible, mejor que ni se venga de indocumentado.
Oiga, eso está muy bien, me dirán muchos, pero qué hago, si no tengo chamba. Si no me la juego, me muero de hambre.
Lo entendemos. Para muchos mexicanos y centroamericanos la situación es deseperante. La única válvula de escape que existe (lo quiera uno o no) es emigrar a Estados Unidos.
"Además, yo conozco a un cuate que pasa gente. Me asegura que él me pasa fácil, sin bronca", me dirán. "Ya lo ha hecho muchas veces".
Sin ánimo de destrozar sueños y aspiraciones, hay que ponerse a pensar en muchas cosas antes de emigrar. Los "coyotes" nunca cuentan la otra parte de la historia: Pasar no es el trofeo final para el emigrante. Es, apenas, el primer paso.
Una vez que uno llega, hay que sortear muchos, pero muchos otros obstáculos antes de poder trabajar y ganar en dólares. Y eso no se lo cuentan los "coyotes".
Por principio, pasar es lo más "sencillo". Es peligroso, mucho, pero bastantes lo logran. Aunque lo agarre la "Migra" y lo devuelva, no son pocos los que lo intentan de nuevo una y otra vez. Usando la táctica de "la ametralladora": entre más dispares, más chance tienes de atinarle.
Y no se trata de pasar solamente la frontera, para nada. Existen muchos otros retenes más adentro, que tienen que sortear. Revisiones. Rondines. No cualquier coyote es tan "picudo" como para leerle la mente a los agentes de migración.
Pero como dijimos, eso quizá sea lo de menos. La bronca principal para el inmigrante es que, una vez en Estados Unidos, ¿qué van a hacer?
Para trabajar se necesitan contactos, gente que ya esté allá y que quiera darle la mano. Para trabajar se necesita tener papeles
"Los compro falsos", me dirán . "Mi amigo 'el coyote' me los vende baratos". No lo dudo. Pero nada más hay que ver esos supuestos "papeles" para darse cuenta que son más chafones que nada. Cualquiera los va a detectar cuando vaya a pedir chamba.
(Además de que, si lo agarra la Policía, ya se puede ir encomendando al santo de su devoción: El delito por portar documentos falsos es federal, y le puede acarrear años de cárcel).
Otra bronca de los papeles falsos es que casi siempre tienen la identidad de personas problemáticas: No son pocos los "paisanos" que se han metido en broncotas porque andan con los papeles de tipos a los que busca la Policía por "transas", por robo o incluso por delitos peores como el homicidio. Para asegurarse de que los papeles son "limpios" uno tendría que hacer un chequeo criminal... lo que solo está al alcance de la Policía o detectives. No de los "coyotes".
Luego está el problema de las licencias de conducir. Si usted no tiene papeles legales, no le van a dar licencia en ninguna parte de Estados Unidos.
"No es problema", me dirán. "Yo no manejo". No importa. En Estados Unidos la licencia se usa como la identificación universal: se la piden para todo. ¿Cómo piensa cambiar el cheque de pago, en caso de que encuentre trabajo? ¿Cómo piensa abrir una cuenta de banco, por ejemplo, para pagar sus deudas (que las va a tener) o para enviar dinero a su familia?
Claro que hay otras opciones. Por ejemplo, enviar dinero lo puede hacer por empresas que se dedican a eso. Pero le cobran. Poco, pero le cobran. Para cambiar cheque lo puede hacer en los mini-supers de la esquina. Pero le cobran. Para identificarse puede sacar la matrícula consular mexicana. Pero no todos lo aceptan como documento oficial.
Además, quiéralo o no, uno está forzado a manejar en Estados Unidos. Fuera de ciudades que tienen metro o buenos sistemas de autobuses, como Nueva York, Chicago o San Francisco, el resto de la gente se traslada en auto. A todos lados. Las distancias son tan enormes, que es indispensable manejar. Para ir al trabajo. Para ir a hacer la compra de la semana. Para ir al médico. Para todo.
Y si un oficial de la Policía lo detiene por cometer una infracción, adivine qué es el primer documento que le va a pedir. No la matrícula consular. Exacto: La licencia de conducir. Y si no la tiene, multota que se va a llevar (como 200 dólares) Si reincide hasta el carro le pueden quitar, o mandarlo al bote.
Eso, sin mencionar las dificultades obvias, como hablar inglés. Aunque se rodee de "paisanos", siempre la sombra del inglés estará rondándole sobre la cabeza. Hasta para hablar por teléfono necesitará de perdido masticar el idioma.
A pesar de todos estos enormes obstáculos, es cierto, son muchos los que se avientan a emigrar. Muchos lo consiguen, pero otros muchos fracasan. Aunque llegan sanos y salvos a Estados Unidos, y comienzan a trabajar, muy pronto se dan cuenta que no "barren" con los dólares como les prometieron. Se dan cuenta que los trabajos son escasos (hay recesión, ¿recuerdan?), muy peleados y no muy bien pagados. Si bien le va, puede comenzar a ganar el salario mínimo, que son como $5.50 dólares la hora, que serían como $220 dólares a la semana (menos impuestos, lo que daría como $180 a la semana, neto).
O sea, como $720 dólares al mes.
Claro, me dirá, pocos en México ganan eso. Sí, pero hay que considerar que tiene que pagar renta. Si vive arrimado, calculo que le cobrarán entre 150 y 200 dólares al mes por el cuarto (o la cama, el catre o la cobija en el piso) donde se duerma. Eso si es una persona sola.
Si se quiere independizar, y rentar un apartamento, calculo que se gastará como $400-$500 dólares por un lugar de una recámara, más la luz.
Luego viene el asunto de la comida. Una comida básica en McDonald's o Burger King le cuesta como 5 dólares. Es lo más barato que hay, esos restaurantes son como los puestos de tacos en México. Calculemos que come en la calle, diariamente. Dos veces, comida y cena (sin desayuno). Serían como 10 dólares diarios. En una semana, serían como 50 dólares (5 días). Al mes, serían como $200 dólares (o sea cuatro semanas).
Ahora, si hace la compra cada semana en el supermercado, podría ahorrar. Una persona se gastaría un promedio de $30-$40 dólares a la semana, si compra lo indispensable (huevos, leche, tortillas, frijoles, aceite, etc.). Eso sin contar el gas o la electricidad que gasta en la cocina.
Hay un ahorro, cierto, pero pocos "paisanos" van de compra al súper. La mayoría son hombres de rancho, que vienen a trabajar en la construcción, como techeros, albañiles o jardineros. Pocos tienen el gusto (o conocimiento) de andar cocinando.
Eso sin contar gasolina (unos $20-$30 dólares a la semana), luz (como $100-$200 dólares al mes, por un departamento), ropa (uno no va a andar encuerado), zapatos, y todos los etcéteras que se imagine.
Ah, y eso que todavía no hemos sumado lo que tiene que enviar a la familia. Mínimo 200 dólares al mes (y ya es una cantidad muy amolada).
Con todo, dejamos fuera los gastos "extra" en que los hombres solos siempre incurren: Ya saben, alguna cervecita, alguna salidita a un baile, algún cigarrito. Uno tiene sus tentaciones, pues.
¿Ya sumó? ¿Ya se dio cuenta que los números no cuadran?
Pasar la frontera no es el mayor éxito de un inmigrante. Es conseguir chamba. Mantenerla, Sobrevivir. Competir con otros 5 millones de inmigrantes que están esperando que lo corran a uno para ocupar su puesto. Comer poco. Gastar poco. Ahorrar mucho. Trabajar mucho. No irse de parranda. No malgastar. No tener "casa chica" (porque es un caminito seguro a la quiebra). Todos esos son los retos que los "paisanos" deben superar antes de lograr el éxito en Estados Unidos.
Y eso nunca nos lo dicen los "coyotes".

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