martes, mayo 24, 2005

¿Cuándo asumirán los políticos mexicanos su culpa por el problema de la emigración?


DESDE LAS ENTRAÑAS DEL MONSTRUO
Por César Fernando Zapata

DALLAS, Texas —Luz es una inmigrante mexicana que vive en Texas desde hace varios años. Muchos años.
Casi veinte de hecho, lo que, a sus cuarenta años, la hace casi más americana que mexicana.
Luz ya hizo su vida aca. Llegó en 1986, en plena amnistía, y logró sacar sus papeles.
Aca nacieron sus hijos, aca consiguió empleo (a pesar de no tener más que estudios de secundaria), y compró su casa y su auto.
Hoy, Luz es ciudadana americana, pero a pesar de que tiene una buena posición económica, no deja de añorar México.
"Es más", comentaba Luz una vez, mientras sonreía al encender un cigarro, "yo quisiera irme a vivir a México".
Extraña su gente, su ritmo de vida, su calor personal. Va cada rato que puede.
Pero ya más seria, y suspirando, Luz agrega un pequeño detalle: "... PERO siempre y cuando tuviera en México la casa, el trabajo y la estabilidad que tengo en Estados Unidos".
Si usted camina por cualquier calle, de cualquier barrio de cualquier ciudad de Estados Unidos donde vivan emigrantes mexicanos, y toca la puerta de cada casa, seguro que el 80 ó el 90 por ciento de estos habitantes le contarán una historia similar a la de Luz.
"Si allá tuviera lo que tengo aca, jamás me hubiera ido".
¿Porqué se vienen los emigrantes, entonces?
Por muchas razones. Principalmente, no porque quisieron, sino porque no tenían de otra.
El asunto de la inmigración en Estados Unidos está roto. Descompuesto.
No tiene ni pies ni cabeza, carece de toda lógica.
Por un lado los gringos te prohíben venir legalmente. Te ponen un montón de agentes vigilando la frontera, te ponen un montón de trabas para sacar una visa, y hasta sensores electrónicos hay en el de por sí mortal desierto y río Bravo.
PERO...
Por el otro lado, esos mismos gringos que te ponen un montón de trabas para venir, están ansiosos de CONTRATARTE si lograr colarte.
Es más, no dudo que haya algún funcionario o agente de la Migra (o incluso algún "Minuteman") que por la mañana se dedique a detener indocumentados en la frontera, y por la tarde, al llegar a su casa les pague a esos mismos indocumentados para que le corten el pasto, o le pinten la casa.
O compre frutas y verduras cosechadas por los indocumentados. O se vista con ropa fabricada por ellos.
Directa o indirectamente, todos les damos trabajo a los indocumentados.
Ahora, después de casi cuatro años de que el asunto de la reforma migratoria se había estancado en Estados Unidos (luego del ataque a las Torres Gemelas), parece que por fin, el asunto volvió a la mesa.
Para bien o para mal.
El Congreso de Estados Unidos aprobó la polémica ley Real ID, que hace más estricto el otorgamiento de licencias de conducir, pero propone la creación de una licencia especial para indocumentados.
Por otro lado los senadores Edward Kennedy (demócrata) y John McCain (republicano) dieron a conocer su propuesta de reforma migratoria, que contempla dar visas de trabajo a los indocumentados que ya están en Estados Unidos, y la creación de una visa especial para cualquier extranjero que tenga una oferta de trabajo aca.
No son las mejor propuestas. No son las ideales. No son perfectas. Es más, es posible que ni siquiera se aprueben.
Pero es algo. Un avance.
Todavía falta la propuesta del senador texano John Cornyn, y aún la del presidente George W. Bush.
El Congreso no ve con buenos ojos ninguna de estas propuestas. Más cuando se acerca la temporada de elecciones.
Si un representante o senador la apoya, tiene miedo de que lo saquen del puesto sus electores.
Así que va a estar difícil que se hagan ley. Por lo menos en los próximos meses o años.
Lo chistoso de todo, es la reacción mexicana.
Apenas se dieron a conocer las propuestas, de inmediato vinieron las reacciones del gobierno.
Las primeras fueron cautelosas. Después, el gobierno dio color, en voz del propio presidente Vicente Fox.
¿Cuál fue la reacción oficial? Criticar. Condenar. Reprobar.
Están incluso pensando qué medidas van a tomar para protestar contra la Real ID. Y hasta la propuesta de las nuevas visas de trabajo la ven con sospechas.
"(Los mexicanos) están haciendo trabajos que ni siquiera los negros quieren hacer allá en Estados Unidos", casi gritó el presidente, según El Universal.
De acuerdo. Hay que estar claro en una cosa: Los inmigrantes hacemos mucho por ambos países.
Somos importantes. Nuestras familias son importantes.
Pero creo que este asunto de la inmigración, de la reforma, de dar papeles, ya está muy viciado. Muy politizado.
Sí, ya sé que ha estado muy politizado desde hace años en Estados Unidos. Los políticos antiinmigrantes disfrutan vistiendo a los indocumentados de Judas ante sus electores. Y los agarran como piñatas
Todo para causar miedo, pavor... y ganarse votos de paso.
Éstos son políticos que si no hubieran inmigrantes, seguramente se les acabaría la chamba, porque no tienen agenda política que los sostenga. Sólo apelan a la ignorancia y el miedo del americano pobre y alarmado. O de los extremistas y racistas.
Pero de esa clase de politiquería no quería hablar ahora. No, ahora quiero hablar de cómo se ha politizado el asunto de la inmigración... pero en MÉXICO.
Aunque no lo crea, el gobierno de México también nos usa de piñata, para su beneficio.
Para los políticos mexicanos es muy fácil protestar, gritar, enviar cartas a Bush, y en fin, "elevar enérgicas protestas" cuando los gringos meten legislaciones que no le gustan a Los Pinos.
Es una buena táctica de desviar la atención.
No me malinterpreten: Yo creo que Estados Unidos debería tener mejores leyes para los inmigrantes. Que deberían legalizar a los indocumentados. Que deberían reconocer que se necesitan inmigrantes, decretando leyes más acordes con la necesidad económica de ambos países.
Con esto se acabaría el tráfico humano, los 'coyotajes', las muertes en la frontera, la explotación de inmigrantes.
PERO... el gobierno de México TAMBIÉN tiene culpa, y debería poner más de su parte para solucionar este problema.
Conseguir que Estados Unidos legalice los indocumentados, les dé papeles y haga más fácil trabajar para los extranjeros no soluciona el verdadero problema: Que en México no hay trabajos.
Peor: Esto sólo demuestra que el gobierno de México y la iniciativa privada mexicanas son incapaces de generar más empleos. Y que nunca cambiarán.
Es muy fácil acusar a los gringos de todo. Es muy fácil decirles qué "deben hacer". Es muy fácil "invitarlos" a que "cambien sus leyes".
Pero nosotros, ¿cuándo demonios vamos a "hacer lo que debemos hacer"? ¿A "cambiar NUESTRAS leyes"?
Por principio, no creo que debieran los gringos solucionar sólos un problema que también es nuestro. Los mexicanos nos vamos a Estados Unidos porque en México no hay trabajos. ÉSTE es el verdadero PROBLEMA.
Y para el gobierno mexicano es muy fácil echarle la pelota a otro país.
¿Que hay un millón más de pobres en México? No hay problema, señor diputado, señor senador. No se incomode en su curul en San Lázaro: Júntese a todos los amolados y mándelos para Estados Unidos. Al cabo allá les van a dar papeles.
Ah, y de paso esos paisanos van a mandar dólares a los que se quedaron en México, y así usted no va a tener que hacer nada.
Así, claro. Pueden pasar mil años, con Estados Unidos legalizando inmigrantes a cada rato, y los políticos del PRI, PAN y PRD igual, comodísimos sin aprobar ni reformas energéticas, fiscales ni nada.
Y mientras, México seguirá igual de amolado.
(Para aquellos que ya se aprestan a escribirme que la pobreza es culpa del neoliberalismo, de la apertura de mercados, de la globalización, les permito recordarles que países como China, Chile y España redujeron los pobres cuando los diputados y senadores comenzaron a reformar las leyes económicas. Y estimular la creación de más trabajos.)
Aplaudo las intenciones de algunos políticos americanos como Kennedy y McCain, por solucionar la situación de millones de indocumentados y sus familias.
Están tratando de encontrar una solución a los EFECTOS del problema.
Pero lo que de verdad quiero ver es que el gobierno mexicano haga algo para solucionar LAS CAUSAS.
Porque estoy seguro de que, como Luz, el 90 por ciento de estos 10 millones de mexicanos inmigrantes en Estados Unidos hubieran preferido tener esos trabajos bien pagados en México, y nunca haber tenido que dejar su país, ¿no cree usted?

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