viernes, abril 08, 2005

Si usted es de ojos castos, no lea esta fucking (pinche) columna

DESDE LAS ENTRAÑAS DEL MONSTRUO

Por César Fernando Zapata

DALLAS, Texas — Antes que nada, si usted es de oídos (y ojos) castos, no lea esta columna.
Si usted es un editor, y su periódico es puritano o tiene miedo a la censura, mejor no publique esta columna. Búsquese otra de archivo, váyase a www.cesarfernando.blogspot.com y baje cualquier otra más "light". Quítese de broncas. Cuide su chamba.
Conste. Ahí les va.
Nosotros los hispanos, y sobre todo los mexicanos, siempre nos sentimos como acomplejados por los logros de nuestros vecinos norteamericanos.
Que si porque en Estados Unidos son más ricos, más poderosos, viven mejor, tienen mejores chambas, son más guapos... qué se yo. Siempre habrá algo qué envidiarles.
Alguien por ahí, sin embargo, se vanaglorió la otra vez de que había algo en que nosotros los latinos les ganábamos.
¿Qué será, pensé emocionado? ¿Calidad de vida? No... ¿Moralidad? Pos ya no tanto... ¿Limpieza de drogas? Váyase a cualquier escuela del DF y verá que no... ¿Menos violencia? Pregúntele al Mochaorejas.
No, respondió mi interlocutor: Nosotros les ganamos a los gringos... ¡En número de maldiciones!
Confieso que la teoría me sonó tonta. Pero ya analizándolo bien, me di cuenta de que no anda tan errada.
Por ejemplo, un norteamericano, que aprende español, se sintió apabullado al intentar poner en práctica sus conocimientos del idioma. Quiso entender las albureadas y peladeces de un taller mecánico en Baja California... y salió trasquilado.
"Los mexicanos tienen una enorme variedad de slang", se quejaba, entre divertido y sorprendido. "Tanta, que quizá nunca la llegue a aprender".
¿Cuántas maldiciones tiene el español? ¿Cuántas tendrá el inglés?
Por principio, es casi imposible enumerar TODAS las maldiciones de cada idioma. Cada país tiene los propios, y hasta en cada ciudad o barrio habrá alguna que no se conoce en todos lados.
Por eso, preferí atenerme a las maldiciones más convencionales... y más groseras. Las censurables.
Las "imperdonables" de los censores.
En Estados Unidos, hay siete palabras "prohibidas" para los locutores de radio y TV. Estas son: Shit (mierda), Piss (Orines, orinar), Fuck (coger, joder), Cunt (Vagina), Cocksucker (chupaverga, pero se puede traducir como idiota, estúpido), Motherfucker (Hijo de la Jodida, de Puta), Tits (tetas). Y ya.
A estas se le agregarían Fucking (jodido o chingado), Shitty (de mierda), Hell (Infierno, que debido a su origen puritano, es una palabrotototota), Asshole (literalmente, "hoyo de culo", pero se traduciría como pendejo)... Y ya.
Es todo. Aunque no lo crea.
Todas las demás maldiciones, las hacen combinando estas palabras entre sí, o con otras. Pero básicamente son todas.
Si compara usted esta lista con las que usan todos los días los pelaos mexicanos, o cualquier veracruzano de Alvarado, los pobres gringos se quedan cortos (o, mejor dicho, y acorde con el espíritu de este tema, se quedan pendejos).
Los hispanos tenemos todo un buffet de maldiciones que usamos dependiendo la persona, la ocasión y qué tan enojados estamos. Por ejemplo, si usted saca de sus casillas a un gringo, sólo le dirá que está "Pissed off". Y ya.
En cambio, nosotros podemos estar encanijados, encabronados, encuolados, emputados, cagados, que nos lleva la que nos trajo, enhuevados, enchilados... y montones de etcétera.
Si un gringo está enojado, y quiere maldecir a todo lo que se le para enfrente, no saldrá de Fucking... (Jodido, chingado). Que si Fucking esto, Fucking aquello.
Pero si nosotros estamso enojados... ¡Ah, cuidado! Tenemos una maldición para cada cosa
Podemos decir por ejemplo que una cosa ess pinche, maldito, cabrona, puta, chingada, madreada, pedorra, desmadrada, jodida, de culo... Y si aún nos queda energía y enojo, le agregamos al final "De mierda".
Y si de verdad estamos encabronadísimos, le decimos "De tu madre".
Si un gringo se enoja con alguien, le dirá que es un Asshole. Si de verdad lo hace enojar será un Fucking Asshole. Y le puede agregar Son of a Bitch (Hijo de Perra). Pero si ese pobre diablo nos enoja a nosotros, pobre: Además de todo le decimos que es un hijo de su pinche / puta / jodida / chingada / rechingada / rechingadísima madre.
Y también, de pilón, le agregamos De Mierda. Pa que amacize.
Hablando de madres, para nosotros es la palabra más sagrada, pero también el peor insulto que podemos agregar. Los gringos también lo usan (dicen Fuck your Mother, o Chinga a tu Madre). Pero nosotros tenemos toda una florida tradición pelada, heredada de España, que nos permite mentarle la progenitora a nuestros enemigos de manera increíble.
No solo mandamos a alguien a Chingar a su Madre. También la insultamos a ella (sin deberla ni temerla). Así, a las pobres madrecitas les escupimos, nos cagamos, las chingamos, las maldecimos. Y si está muerta, no por eso se salva: "Ah, entonces me cago en su calaca".
Lo dicho. Al menos en cuanto a insultos, los hispanos (al igual que otros países latinos, como los italianos y los portugueses) les llevamos mucha ventaja a los anglosajones. Cualquier gringo que venga a mentarnos la madre se quedará "pendejo".
Ahora viene la pinche pregunta: ¿Esto qué significa? ¿Qué de bueno trae ser mas malhablados? ¿Es más "cultura"? ¿Nos hace mejores? ¿Más capaces, más cultos que ellos?
¿O será que nos deja en evidencia con más traumas y resentimientos?
Le dije que no leyera... Ahora ya ni modo, aguántese.

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