sábado, abril 16, 2005

México: ¿Futuro país anti-inmigrante?

DESDE LAS ENTRAÑAS DEL MONSTRUO

Por César Fernando Zapata

DALLAS, Texas — Los mexicanos tenemos un "asunto pendiente" con Estados Unidos. Que se debe resolver YA.
O al menos eso es lo que a nosotros nos gusta pensar.
No, el asunto ése no tiene nada qué ver con la mitad de nuestro territorio, que perdimos en la guerra con los gringos el siglo XIX. Aunque muchos digan otra cosa, ese es tema zanjado, a pesar nuestro hace 150 años.
No, el "asunto pendiente" al que me refiero es, por supuesto, el de la inmigración.
En esto, creo, estamos de acuerdo casi todos los mexicanos, y muchos latinoamericanos: Estados Unidos y México "deberían" llegar a un acuerdo migratorio. Quizá como el Programa Bracero de la Segunda Guerra Mundial. Quizá alguna amnistía. Cualquier cosa, algo. Pero ya.
No sólo para regularizar a los millones de mexicanos indocumentados que ya viven en Estados Unidos con sus familias desde hace años, sino para permitir la libre entrada de trabajadores según se requieran.
¿Está usted de acuerdo? Como mexicano, supongo que totalmente, ¿verdad? Okey.
La bronca es que muchos norteamericanos NO lo ven de la misma manera. No ven esto como usted y como yo, sino que tienen una idea totalmente opuesta a nuestras opiniones.
Para un sector importante en Estados Unidos, los mexicanos no somos indispensables, ni necesarios. Es más, somos más molestia que beneficio.
Aún peor: Según este grupo de americanos antiinmigrantes (que puede ser numerosos o no, eso es lo de menos porque de todas maneras hacen mucho ruido y los escuchan, porque votan), todos los males que sufre Estados Unidos como nación son "por culpa de los inmigrantes". Léase, por "culpa de los mexicanos" (a fin de cuentas, somos el 60-70% de TODOS los inmigrantes de este país).
O sea, mexicanos y americanos tenemos perspectivas distintas del problema de la inmigración. Unos estamos a favor, otros en contra.
¿Deberían los americanos cambiar su perspectiva? Según nosotros, los mexicanos, claro que sí. Deben ser un país "abierto a los inmigrantes". Los inmigrantes traemos beneficios. Traemos fuerza laboral. Pagamos impuestos (aunque muchos digan lo contrario).
Enriquecemos, en fin, este nuestro país adoptivo.
Estoy totalmente de acuerdo.
Sin embargo, permítanme por una vez hacerla de abogado del Diablo.
Para aquellos mexicanos (de ambos lados de la frontera) que furibundamente acusan a los americanos de ser "intolerantes", "racistas", "anti-mexicanos" y "miopes" por no querer a los inmigrantes, les quiero hacer una pregunta:
¿Seríamos los mexicanos tan TOLERANTES hacia los inmigrantes... si esos inmigrantes llegaran de pronto, en masa y de sopetón, a México?
¿A NUESTRO país?
Es sólo una preguntita, no se sulfure. Acuérdese que soy reportero: Mi trabajo consiste en hacer preguntas. Sobre todo, las preguntas incómodas, que nadie quiere o se atreve a preguntar.
Como ésta.
(Ya sé, ya sé: es un trabajo "ingrato y despreciable": Pero ALGUIEN lo tiene qué hacer, ¿no?)
¿Los mexicanos seríamos abiertos y tolerantes en caso de que los papeles se invirtieran? ¿Que nosotros viéramos que de pronto nuestras ciudades se llenan de extranjeros? ¿De gringos, por ejemplo?
Yo sé lo que algunos están pensando ahorita, al imaginarse el escenario de miles o millones de gringos llegando a México. Están pensando en Ajijic. Están pensando en San Miguel de Allende. Están pensando en otros pueblitos turísticos y soñolientos similares, que "despertaron" al llegar los jubilados americanos con sus dólares. Muchos de estos lugares se revitalizaron, los recién llegados crearon empleos, y reactivaron sus economías.
Pero antes de que se emocione, y grite "¡SIIII, QUE VENGAN!" a coro, y haga "la ola" desde su butaca, y sus pupilas se conviertan en símbolo de dólares ($$), péreme tantito.
Déjeme aclarar:
No me refiero a que lleguen a México "ESOS" gringos. No, me refiero a gringos de rancho. Pobres. Sin trabajo. Sin educación de primaria.
Que lleguen no en casas móviles, no en avión, con sus bolsillos llenos. No: gringos pobres, que pasen el Río Bravo a nado, o que crucen el desierto de Sonora a pata y lleguen medio muertos.
Como nosotros los mexicanos, llegamos a Estados Unidos hoy.
Que sean gringos que lleguen a México a cortar pasto, que lleguen a trabajar en el campo, o de albañiles.
Y que sean sólo hombres solteros. Que se paren en las esquinas esperando empleo (aunque no molesten a nadie).
¿Los toleraríamos? ¿Los aceptaríamos en el DF, en Monterrey, en Guadalajara, en Veracruz, en Yucatán?
Gringos inmigrantes, acuérdese. Trabajadores, no profesionistas.
Que hablen sólo inglés. Que no hablen nada en español. Que no sean católicos, sino protestantes. Que se junten en departamentos en ciertos barrios donde sólo vivan ellos, donde les pongan tiendas para gringos, con productos y comida gringos y nombres gringos. Totalmente apartados del resto de la sociedad.
Que traigan a sus esposas, que tengan hijos aquí a los que llamen John, Michael o Roger, aunque nazcan "mexicanos". Que les enseñen inglés, no español, y que les inculquen su religión, sus costumbres y sus perspectivas del mundo, aunque no tengan nada qué ver con las del resto de los mexicanos.
Y que con el tiempo, ese grupito de inmigrantes gringos vaya creciendo, y creciendo, hasta que comience a exigir que las escuelas federales y estatales enseñen clases en inglés a sus hijos, y que les enseñen la historia, la bandera y el "orgullo americano".
Y que protesten y acusen al gobierno de racista si les decimos que no, que se integren al resto de los mexicanos.
¿Cómo sería el asunto? ¿Podríamos los mexicanos soportar esa inmigración masiva? ¿Recibiríamos a los gringos con los brazos abiertos, como nosotros exigimos que nos traten aquí en Estados Unidos?
¿O los rechazaríamos, los despreciaríamos y le exigiríamos al gobierno que los saque del país y los devuelva a Estados Unidos? Como está pasando, precisamente, con los inmigrantes mexicanos aquí?
¿Nos uniríamos todos de manera solidaria con estos inmigrantes? ¿O en cambio nos organizaríamos en grupos como el Minuteman Project, para bloquear nuestra frontera norte y evitar que entren los americanos?
¿Fantasioso? ¿Exagerado? ¿Sueño guajiro? A la mejor.
Pero acuérdese del caso de España: Desde siempre, los españoles habían sido emigrantes. Nadie quería irse a vivir a España, tan pobre y atrasada.
En España, durante los cincuentas y sesentas no había trabajos. Los campesinos casi se morían de hambre. Mejor se iban a México o a Argentina.
De hecho, en esa época, España era un país mucho más pobre y amolado que México (el cual entonces ya por sí era un país pobre y amolado).
Para darnos una idea de qué tan amolada estaba España, baste saber que en 1958, el ingreso promedio por persona de México era de 284 dólares al año, mientras que los españoles ganaban apenas 180 dólares, según estadísticas de la ONU de aquellos años.
Pero España creció. Se desarrolló. En apenas una generación el ingreso per cápita de los españoles se multiplicó cientos de veces: En el 2000 el PIB de España era de 18 mil dólares, mientras que el de México era la mitad: 9 mil 100 dólares.
Una diferencia abismal.
España se convirtió en un país de Primer Mundo. Casi de la noche a la mañana.
¿Quién en 1958 lo hubiera creído? Nadie. Era impensable que España se volviera rica y próspera. Sueño guajiro. Exagerado. En los cincuentas decir eso era como platicar un cuento de ciencia-ficción.
Pero pasó. Y una España rica se vio de pronto lidiando con un fenómeno que le era totalmente ajeno: Pasó de ser país de emigrantes, a país de inmigrantes. Y hasta hoy no lo ha podido superar.
No habían leyes adecuadas, no había infraestructura ni un plan de nación para aceptar y absorber a tanta gente.
Peor, pese al "milagro económico", el desempleo español es uno de los más altos de Europa. Con esto, cualquier extranjero que llegara era visto como un "roba-empleos" por los ciudadanos nativos.
El resultado fue que los españoles se volvieron intolerantes y anti-inmigrantes. Echan pestes de los latinoamericanos (a quienes admiraban y envidiaban por su nivel de vida en 1960, y que ahora llaman "sudacas"), los europeos del este, pero sobre todo de los "moros": árabes de África del Norte.
Quién lo hubiera pensado en 1960.
¿Qué pasará en el futuro? ¿Qué tal si la economía de México de pronto despega? ¿Si nos volvemos de Primer Mundo, como le pasó a España?
O puede pasar lo opuesto: ¿Qué pasaría si la economía de Estados Unidos es la que se colapsa?
¿O si, Dios no lo quiera, un ataque terrorista nuclear destruye medio Texas? ¿O un ataque biológico acaba con California, con millones de damnificados, infectados o contagiados?
¿Qué pasaría si de pronto millones de norteamericanos salen corriendo despavoridos hacia la frontera sur, como ocurrió en la película "El Día Después de Mañana"?
¿Probable? No. ¿Posible? Remotamente, quizá. Pero sí.
¿Los mexicanos estaremos preparados para cumplir lo que les exigimos hoy en día a los americanos? ¿Aceptaría México a millones de inmigrantes con los brazos abiertos? ¿Los cobijaría, los toleraría, respetaría sus costumbres, su cultura, su lengua?
¿O seguiríamos el ejemplo de España?
El mundo da muchas vueltas. Los que están arriba ahora, pueden estar abajo mañana, y viceversa.
Ojalá no seamos pro-inmigrantes y tolerantes de dientes pa' fuera, con otros, y sólo cuando nos conviene.
Y ojalá no exijamos hipócritamente a otros lo que, quizá, nosotros nunca estemos dispuestos a dar.

1 comentario:

  1. alazapa2:17 a.m.

    No me sorprende la ausencia de comentarios en esta entrada. Los mexicanos somos muy delicados cuando nos hechan en cara que no somos "buenos anfitriones". Nunca lo seremos.

    Es bastante irónico como hay gente ingenua que dice "aqui tratamos muy bien a los extranjeros". Claaaro... a los turistas, a sus dólares venganse para aca...

    La realidad es que Mexico es un país en conflicto permanente desde su formación. Conflicto que ha sido aprovechado por extranjeros para robarnos tierras... o simplemente para burlarse de los mexicanos.

    El asunto de la migración, trato de verlo objetivamente. Es lógico que los estadounidenses tengan miedo y vean su cultura amenazada. Pero, ¿eso me causa remordimiento? para nada. Nos robaron más de medio país, así que por más que entienda sus argumentos no gastare palabras en defenderles.

    "We're taking our land BACK" - Como dijeran los chicanos.

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