lunes, abril 25, 2005

Los mitos del "Sueño Americano"

DESDE LAS ENTRAÑAS DEL MONSTRUO

Por César Fernando Zapata

DALLAS, Texas - Los mitos son lo que nos alimentan a experimentar, como seres huamnos. A avanzar. A progresar.
Pero una vez que logramos llegar a la añorada cima, nos damos cuenta de que el paisaje no se ve tan bonito como pensábamos desde allá abajo.
Lo mismo pasa con el espejismo de vivir y trabajar en Estados Unidos.
Desde nuestros pueblos en México y el resto de Latinoamérica el mito es alimentado por Hollywood y las series de TV. Pero como todos los expertos en opinión pública lo saben, nada es tan efectivo como el relato de uno de los nuestros, que lo ha vivido en carne propia. Como aquellos amigos de la infancia, que una vez se fueron "al norte", y ahora regresan vistiendo ropa de marca, zapatos lustrados y sombreros stetson.
Conduciendo sus "trocotas" de muchos colores, con llantas anchas y el estéreo CD tocando a todo volumen "La Puerta Negra" como para que todo el pueblo se entere.
¿Y qué decir de sus anécdotas de como es la vida "del otro lado"?: Que si ganan 20, 30, 50 dólares la hora. Que si todos allá tienen carro "del año". Que si van a un baile o concierto "de los Tigres" dos veces por semana.
¿Y qué decir de las gringotas?
"Viera compadre, qué viejonas! ¡Pero mujerones, compadre, gringotas todas!".
Y así por el estilo.
Por supuesto, tales relatos no pueden sino incitar el natural instinto de curiosidad de cualquiera. Y si a eso le agrega la crónica jodidez de muchos de nuestros pueblos en México, la decisión no tarda mucho en tomarse:
"Amá, apá, ya lo he pensado", dice el jovenzuelo, campesino en ciernes, a su humilde familia. "Me voy a ir al otro lado, como se fue Miguel. A hacer dólares. Vieran cuánta lana les voy a enviar".
Los mitos, desafortunadamente, son eso: Mitos. La realidad de Estados Unidos, sin caer en los argumentos manipulados de la izquierda anti-norteamericana, no es leche y miel. El país tiene sus oportunidades, pero también sus problemas. Y enormes.

Veamos algunos de los mitos:

Mito 1: En Estados Unidos, el trabajo abunda.
Falso. Claro, comparado con San Juan de las Tunas, hay más trabajo en Dallas o en Los Angeles. Pero igual uno encuentra oportunidades en Monterrey o Tijuana. Y también más problemas. Actualmente, a causa de la tan mencionada recesión, Estados Unidos apenas sí ha retomado un crecimiento que araña un enclenque 1 por ciento. Pero para esto, en los meses anteriores millones tuvieron que ser despedidos. Miles de negocios de todo tamaño ya se declararon en bancarrota. Y este remolino, causado por las grandes corporaciones, ha arrastrado también a negocios de servicios (restaurantes, hoteles, tiendas), o de mediano tamaño, que es donde nuestra gente se emplea con más frecuencia.

Mito 2: La bronca es pasar la frontera. Ya del otro lado todo es más fácil.
Falso. Lo fácil (relativamente) es pasar (digo, si uno no se muere en el desierto). A pesar de las cifras alarmantes y verdaderas de las muertes en la frontera que vemos en los noticieros, en número absolutos son más los que logran pasar que los que se mueren en el intento. No, el problema verdadero es llegar a un país extraño, sin saber dónde están las cosas, dónde pedir trabajo, a quién pedirselo. Sin hablar el idioma, sin un lugar donde quedarse. Si a eso se añade no tener dinero, o no conocer a nadie, el cuadro es desolador. No se puede entrar a una tienda y pedir chamba así nomás. Hay que presentar papeles. Y si no se tienen hay que comprarlos. Y si no sabe dónde comprarlos, debe saber que cuestan entre 200 y 500 dólares por un seguro social y una tarjeta de residencia "chuecas". La bronca es que comprarlos es delito federal, y se paga con cárcel, en caso de que lo agarren. Esas personas son candidatos casi seguros a deportación , ya que "la migra" hace rondines y tiene retenes en todas las carreteras desde California hasta Texas.

Mito 3: Yo tengo amigos allá que me van a ayudar en todo.
Verdadero (según el caso) y falso. Uno puede conocer mucha gente allá, pero si no es familiar, es difícil que lo ayuden a uno en todo. Para cosas tan simples, como encontrar trabajo, hay que tener auto (en muchas ciudades, las distancias no se recorren de otra manera). Y aunque uno tenga amigos, éstos tendrán que darle de comer, alojamiento, dinero, ropa y "ray" al trabajo todos los días, por lo menos hasta que junte unos 1, 000 dólares para comprarse un carrito e independizarse. Lo que puede durar de varias semanas a meses.

Mito 4: Voy a trabajar duro para comprarme mi casa y mi carro, y tener mucho dinero..
Difícil. No imposible. Hay quien lo ha logrado en un año. Hay quienes llevan años intentándolo, aún con papeles (aquí se incluye este humilde servidor). Ni siquiera muchos gringos lo han conseguido, a pesar de ser ciudadanos americanos. Uno debe contar con que por lo menos durante los primeros 12 meses la situación va a ser muy complicada, por no decir crítica. Pasando ese periodo, si el inmigrante logra aguantar, ya puede hablar de proyectos a futuro. Antes de eso, todo es apenas adaptarse, sobrevivir.

Mito 5: Estados Unidos ya es como México, con tanto paisano allá. No tengo ni qué aprender inglés.
Falso. Estados Unidos es un país distinto al de México, no importa que "nos hayan robado Texas y California". Eso fue hace más de siglo y medio. Y aunque el censo calcula una cifra de alrededor de 18 millones de mexicanos viviendo "en el otro lado", hay que tomar en cuenta de que Estados Unidos es una nación con más de 320 millones de habitantes. O sea, más de 300 millones viven, trabajan y hacen negocios en inglés. Si usted quiere esperarse a que todos ellos aprendan español, puede irse buscando una silla para sentarse.
Si alguien quiere de verdad progresar, debe aprender el idioma. No hacerlo causa bastantes problemas, hasta para situaciones tan sencillas como pedir una dirección por teléfono.

Mito 6: Toda la gente en "el otro lado" vive bien.
Falso. La mayoría vivimos de prestado. Todo está hipotecado, empeñado o financiado. Uno trabaja como burro para pagar las deudas. Es cierto, uno gana en dólares... pero también gasta en dólares. La imagen del gringo que llega a México gastando dólares sin ton ni son es inexacta: Casi todos estos turistas se echan en dos semanas lo que fueron juntando trabajosamente todo el año. Y regresan a trabajar para pagar la endedudada que se dieron por irse a "Méksiko".
La realidad es que el nivel de vida en Estados Unidos puede ser bueno, si uno sabe administrarse. La mayoría, desafortunadamente, no lo sabemos.

Mito 7: Voy a formar una familia allá, a buscar novia (o).
Si uno no tiene ni en qué caerse muerto, no se van a fijar en él ni las moscas. Para eso no necesita uno irse a Estados Unidos. Cuando uno consigue un empleo, las prioridades cambian, y uno trata de mantener la chamba (o las chambas, si consigue dos). O sea, uno trabaja -si le va bien- de 8 a 12 horas. Entre más trabaje, gana más dinero (acuérdese que pagan por hora). Con esto, se entiende que a veces ni tiempo queda para noviar. Y si se consigue un "part-time", o trabajo de medio tiempo, para tener más horas libres, le va peor porque no le va a alcanzar ni para pagar la renta. Mucho menos para andar de galán.

Mito 8 (para mujeres): Voy a tener mi bebé en Estados Unidos, para que el gobierno me mantenga y me dé papeles.
Falso. El gobierno de Estados Unidos no mantiene ni a los propios gringos. Hay ayudas, sí, pero limitadas, y sólo para quienes son ciudadanos americanos -y califiquen. Si su bebé nace allá, tendrá ciertos derechos. Pero ojo, los tendrá él, no su madre mexicana, la que sería indeseable si es indocumentada. Ha habido casos en que se ha deportado a los padres de un niño ciudadano americano, mientras que al niño sí se le permite quedarse, aunque por ley debe estar a cargo de un adulto. Como no hay otra opción, toda la familia sale.
La residencia o ciudadanía americana no se dá automáticamente por tener un bebé "del otro lado". Para ello, tendría que esperar a que el niño llegue a los 21 años y pida legalizar a su familia, como residentes. Pero para lograrlo, tendrá que comprobar que tiene el suficiente dinero para mantenerlos y que éstos no recurran a pedir ayuda del gobierno.

Mito 9: En Estados Unidos no quieren al mexicano, son racistas y anti-hispanos.
Indistinto. Como dijimos, Estados Unidos es un país de más de 300 millones de habitantes. Uno no puede echar en un mismo saco a tanta gente, con distintas actitudes y personalidades. Sí hay muchos anti-mexicanos, que nos acusan de todos los males habidos y por haber, pero en general la actitud hacia nuestros "paisanos" es indiferente. Nos tratan igual que a cualquiera. Si uno se comporta correctamente, nos tratan correctamente. Si uno viola una ley, nos meten a la cárcel. Más que racismo, hay un clasismo sutil: tanto tienes, tanto vales. Pero esto es igual en México (o peor). La diferencia es que en Estados Unidos, si uno es indio, pero con dinero, será Mr. Indio. En México, en cambio, uno nunca pasará de ser "ese pinch... indio".

Mito 10: Hay gringotas.
Verdadero.

No hay comentarios.:

Publicar un comentario