sábado, abril 23, 2005

La obesidad y los paisanos: Un problema "gordo"

DESDE LAS ENTRAÑAS DEL MONSTRUO

Por César Fernando Zapata

DALLAS, Texas - Tom es un amigo gringo con el que una vez iba saliendo del aeropuerto de la Ciudad de México.
Acabábamos de llegar de Estados Unidos, con la intención de hacer algunas tomas en video del Día de Muertos, y nos paramos a las afueras del aeropuerto para recoger un auto rentado.
Allí, en medio del bullicio de la calle, entre gente que entraba y salía de la terminal, Tom se paró de pronto. Volteó a un lado y a otro, y me miró sorprendido con sus ojillos azul-verdososos.
"There is no fat people!" (¡No hay gente gorda!), declaró impactado.
Yo me paré. Lo miré y de inmediato volteé a un lado de la calle: Vi gente caminando. Hombres, mujeres, niños. Ocupados en sus asuntos. Volteé para el otro lado, y vi algo similar. Chilangos por todos lados. Caminando. Ocupados.
Y delgados.
Debo confesar que tardé unos momentos en entender la intención de Tom. Y cuando me cayó el veinte, no pude menos que entender su sorpresa: Yo tampoco podía encontrar gente gorda (o pasada de peso). Claro, supongo que si le preguntábamos a alguna de esas personas, más de una nos diría que no, cómo creen, si estoy un poco pasado de peso, es más ya me voy aponer a dieta, claro.
Pero la cuestión es que ninguna de esas personas (cientos, quizá miles) que pasaban caminando en ese momento por la calle donde estábamos era verdaderamente gorda.
No como los gordos que vemos todos los días en Estados Unidos.
En México no hay gente gorda. O casi no.
No como en Texas, definitivamente. Caí en cuenta que por costumbre, tras varios años de vivir en Dallas, me había adaptado a ver personas gordas por todos lados. Y cuando digo gordas, me refiero a verdaderamente obesas.
No tengo nada contra la gente obesa (o "gruesa" como dicen delicadamente por aca). De hecho, puedo decir hasta con cierta pena que yo he pasado a "engrosar" (valga la expresión) las filas de estas huestes, luego de casi ocho años de la vida de hamburguesas, hot-dogs y cocina tex-mex que he llevado en Estados Unidos.
Por eso, no me sorprendió la reciente lista de una revista para hombres, que declaraba que Dallas era la tercera ciudad más gorda de Estados Unidos, apenas atrasito de Detroit y Houston (también en Texas).
Para colmo, otras dos ciudades texanas más, San Antonio, Fort Worth y Arlington, se habían colado entre los "Top Ten" de esta no tan orgullosa lista.
Los texanos son gordos. Más bien, no gordos: gordotes. Excesivamente pasados de kilos. O libras.
Podría parecer un tema gracioso, y hasta superficial para muchos. Pero no lo es. Estados Unidos se está convirtiendo en una nación de obesos. Y los texanos van ganando holgadamente, más que por una nariz, por una panza.
Y así como Tom se sorprendió ante la presencia de tanto mexicano delgado, es fácil ver la sorpresa de muchos paisanos cuando llegan por primera vez a Estados Unidos: "¡Pero que gente tan gorda hay aquí!", es la expresión más común.
Y es que no se trata de personas "chonchitas" como estamos acostumbrados a ver en México. No, los americanos obesos son verdaderamente gordos: Tallas enormes, que dan varias vueltas de grasa a sus cuerpos. Es fácil ver que estas pobres personas son miserables, no porque se sientan "feos" o aspiren sin fortuna a ser el prototipo de la belleza, sino porque en verdad se ve que sufren hasta para caminar. Resoplan, se mueven lento, se cansan.
Cuando llegan a una tienda, es un suplicio.Tienen que echar mano de los carritos eléctricos que se proveen para los ancianos. Y aún así batallan para entrar en los asientos: Sus costados se desparraman por los lados, añadiendo pena al suplicio que de por sí ya sufren.
Lo lamentable es que muchas de estas personas son jóvenes: Cuarentones, treintones, y hasta veinteañeros. La inmensa mayoría son mujeres, quienes sufren más que los hombres por su imagen.
Hay que aclarar que algunas personas son gordas por mal funcionamiento de sus cuerpos, no porque les encante comer. Pero los más son el resultado de años y años de vivir el "american way of life": Comer grasa, comida chatarra, vida sedentaria y uso excesivo de automóviles.
En síntesis, vivir en Texas.
¿Porqué los texanos son más gordos, en comparación a gente de ciudades más grandes que Houston y Dallas, como Los Ángeles y Nueva York? Supongo que tiene que ver con el estilo de vida. En Texas todo mundo come grasoso. Los platillos tex-mex son incluso más engordantes que la comida mexicana: Mucha tortilla de harina, mucho queso y carne procesada. Mucho refresco. Muchas hamburguesas y carnes rojas como el "bárbiquiu" y fajitas.
Pero sobre todo, mucha autopista, mucho "freeway", mucho automóvil. Y poco ejercicio.
Y es que es imposible la vida de otra manera en estas ciudades tan vastamente extendidas. La zona metropolitana de Dallas-Fort Worth, por ejemplo, es más grande que todo el estado de Rhode Island. Tan solo el puro aeropuerto internacional D-FW es más grande que la isla de Manhattan, completita.
¿Cómo va a vivir la gente en una ciudad con proporciones tan monstruosas? Trepada en su carro, claro. Y si se puede, comiendo en ellos.
Un joven visitante español contaba una vez que su primera impresión al visitar Arlington (la ciudad sede del equipo de béisbol Texas Rangers, ubicada en medio de Dallas y Fort Worth) fue decepcionante: "Puras autopistas, y autos...Mi padre y yo decidimos salir del hotel y tratar de conocer la ciudad a pie, pero fue imposible. No avanzamos mucho. A los pocos minutos se paró un conductor para preguntarnos si estábamos bien, cuál era nuestro problema. Pensaba que se nos había averiado el auto, o algo así. No podía creer que estábamos caminando por gusto."
Y es que en Texas nadie camina por gusto. No hay gente en la calle: Solo autos, autos, y más autos. A diferencia del resto del mundo, donde una ciudad se distingue por su movimiento de gente en las calles.
Es tal el shock de los visitantes con el estilo de vivir en Texas, que una vez la primera pregunta que hizo una turista rusa al llegar fue: "¿Dónde está toda la gente?" Apuntó a la calle y no vió a nadie en las aceras. La guía del tour, al escuchar su pregunta, se echó a reír y le respondió: "¿Que dónde está la gente? Adentro de sus autos, claro. Y de sus casas."
(O de restaurantes. Comiendo y engordando, claro).
"La comida en Estados Unidos es barata y fácil de conseguir. Por eso hay tanto gordo", declaraba un vendedor de hornos para hamburguesas (que promocionaba como "saludables"). No es raro: Cuando voy a un restaurante en México me cuesta acostumbrarme a las raciones que me sirven. Se me hacen minúsculas. Y el refresco es a cuenta gotas (¡y no hay rellenado de vasos gratis!), en esos vasitos que parecen de mole Doña María. Debo admitir que cuando regreso a Texas, lo primero que hago es suspirar con alivio al ir a un restaurante Denny's o IHOP. Me alegra ver el gargantuesco platote que me ponen delante: Por sólo $4.99, un desayuno de cuatro huevos revueltos, jamón, tocino y papa rayada, con pan tostado con mantequilla, espolvoreado con azúcar glass.
Ah, y claro, una coca en un vasote de medio litro, que la sonriente mesera rellena solícita a cada sorbo que le doy.
"Lo malo es que a mí me acostumbraron a nunca dejar nada en el plato", se lamenta mi cuate Chuy, cuando recuerda las bestiales comilonas a las que la gente de Texas se somete. De ahí la gordura.
Los hispanos (y en particular los inmigrantes mexicanos) tenemos un triste papel protagónico en esta tendencia. Según la Encuesta Nacional de Salud y Nutición de Estados Unidos (NHANES), casi dos de cada tres adultos de este país (el 64.5%) tienen sobrepeso, o son francamente obesos. Pero entre los hispanos el índice es de 73%.
Lo peor es que estos números tienden a "engordar" en el futuro, pues las generaciones jóvenes vienen peor: 23% de los adolescentes hispanos entre 6 y 19 años están pasados de peso, en comparación con el 15% de los niños que no son hispanos.
La cuestión es más de salud que de estética o de relajo. La gordura de nuestros "paisanos" es factor que determina la salud en general. Como muestra, el Centro para el Control de Enfermedades declaró en 2000 que los hispanos tenemos una incidencia de diabetes del 10.2%, comparado con apenas el 6.2% de la población total. Casi el doble.
Muchos factores han influído para que estos números "se inflen": Los niños ya no salen a jugar tanto como antes. Por ejemplo, a los chiquillos de nuestra generación (de los años setentas pa' atrás) nos encantaba jugar en el patio, en el parque o de plano en la calle: Deportes, correr o simplemente andar por ahí, brinque y brinque. Hoy en día, cuando mi hijo se reúne con sus amiguitos, lo primero que hacen es correr a aplastarse frente al Gamecube por horas. Si de repente se cansan los pulgares de tanto aniquilar robots y naves, salen a jugar unos cinco o diez minutos, antes de regresar de nuevo a pegar la nariz a la pantalla.
Por más que uno trata, no puede erradicar totalmente la tendencia. La presión de los medios, de la publicidad, y de los amigos arrastran a cualquier chiquillo a los videojuegos, a la vida sedentaria. Y como siempre, uno como inmigrante "ni tiempo tiene para andar llevando a los chiquillos a prácticas de futbol o natación".
(Dice la Academia Nacional de Ciencias que el 50% de los niños hispanos pasan 3 horas o más frente a la TV, comparado con apenas el 37% de los niños gringos.)
En síntesis, es un problema "gordo" el que tenemos los inmigrantes en Texas. Lo sabemos. Lo lamentamos. Sobre todo cada vez que vamos de vacaciones a México y vemos con horror y pena que lo primero que ven los viejos amigos y familiares en nosotros no es nuestra ropa "americana" (hecha en China, claro), ni los regalos que llevamos. Tampoco nos rinden la pelitesía que muchos esperan, por haber emigrado y "ganar en dólares".
No, la primera expresión que recibimos es: "¡¡Pero que gordote estás!! ¿¿Qué te pasó?? ¡Te hinchaste o qué!"
Claro, con nuestro orgullo de "Very Important Paisanos" hecho añicos, pulverizado en el piso, nosotros preferimos tapar el sol con nuestra voluminosidad, y sin hacer comentario alguno, respondemos como amerita:
"Yo bien, ¿y tú como has estado?"

1 comentario:

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