sábado, abril 23, 2005

Inmigrantes mexicanos: ¿Los más "cochinones" de EU?

DESDE LAS ENTRAÑAS DEL MONSTRUO

Por César Fernando Zapata

DALLAS, Texas - La señora Gloria Cervantes estaba una vez en México, de vacaciones, cuando se dio cuenta de una agradable sorpresa.
No había basura.
"Todo estaba muy limpio", comenta jovial la Sra. Cervantes, mientras recuerda la anécdota.
Como broma, agregó: "Se nos ocurrió que México ahora está muy limpio, porque casi todos los mexicanos estamos en Estados Unidos".
Broma cruel, pero tiene algo de cierto. Como lo comprueba la Sra. Cervantes, residente en Dallas, cuando visita un barrio "hispano" de "este lado".
Lo que reluce de inmediato no es la música (grupera) a todo volumen. Ni las "trocotas".
No, tristemente lo que más resalta es la basura. El descuido de las viviendas. El desaseo.
La gota que derramó el vaso de la paciencia de la Sra. Cervantes ocurrió en septiembre pasado, cuando participaba en una marcha en pro de dar amnistía migratoria a los mexicanos. Allí, un grupo de norteamericanos insultaron a los participantes, acusándolos de ser "mexicanos cochinos".
"Eso me dio mucho coraje", recuerda Cervantes. Y decidió hacer algo al respecto.
Juntó amigos, vecinos. Pidió ayuda a negocios de su barrio. Y echó a andar su organización, la Unión por la Dignidad Latina.
A pesar del rimbombante nombre, el objetivo principal de este grupo no es hacer grilla, ni invadir predios. No, la misión es sencilla: Mantener limpios los barrios mexicanos de Dallas.
O convencer a la gente que no los ensucie.
Casi nada.
¿El nombre de la campaña? "No Manches".
"O sea, que no se manche la ciudad. Y de paso, que no se manche la fama de todos nosotros como comuidad", explicó.
Aunque suene sencillo, quizá sea una labor titánica.
Lo primero que ha hecho la Sra. Cervantes, es convencer a una imprenta para que imprima 2 mil folletos trípticos, donde informa a la gente (en español, y con caricaturas) que no debe tirar la basura en la calle. Que mantenga limpio el jardín de su casa. Que dé mantenimiento a su vivienda, a su patio.
Esos folletos los va a repartir en barrios como Oak Cliff, East Dallas y West Dallas, donde se congrega la mayoría de los "paisanos"... Y casualmente los barrios donde más suciedad se ve.
¿Somos cochinos los mexicanos? Yo creo que no. O al menos no todos.
La bronca es que uno se lleva otra impresión cuando visita los barrios "latinos" en las ciudades de Estados Unidos: latas, botes, botellas rotas, ropa sucia... Porquería y media.
Y a nadie parece importarles.
"No creo que la limpieza sea una virtud genética de tal o cual pueblo. No hay razas más limpias que otras", comentaba el cónsul de México en Dallas, Carlos García de Alba, durante la reciente ceremonia en la que la Sra. Cervantes dio a conocer su proyecto al público. "Es cuestión de cultura, de educación, de principios... Los hijos de padres 'cochinones' seguirán siendo 'cochinones'".
¿A qué se debe que haya mexicanos 'cochinones'? Según el cónsul, la culpa la pueden tener los programas de estudio de las escuelas, que eliminaron la materia de civismo años atrás.
"Como que perdimos algo en el camino. Nos 'desconchinflamos' ", resalta.
Sin embargo, insistió que los mexicanos le ponemos más atención a la limpieza personal. A diferencia de los anglosajones, quienes se esfuerzan más por la limpieza del entorno.
La labor de "No Manches" es muy buena. Es excelente. Es un buen programa, que ya hacía falta, y aplaudimos la iniciativa y el apoyo que ha mostrado la Sra. Cervantes. Deberían haber más personas como ella en otras ciudades de Estados Unidos con gran población mexicana.
PERO...
Por otro lado, y ya poniéndonos quisquillosos, no podemos más que decir una cosa:
¡QUE VERGÜENZA!
¿A qué grado hemos llegado los mexicanos inmigrantes, que nos tengan que decir con folletos que sigamos reglas TAN SENCILLAS como no tirar basura?
Pero el asunto no termina aquí.
La campaña "No Manches" no solamente intenta inculcarnos el mantener limpia nuestra comunidad (algo que deberíamos haber traído desde niños), sino que nos da otros consejos, como : "No tires balazos al aire. No tomes cerveza en la vía pública, sobre todo en los parques públicos, ni enfrente de niños y familias. No pongas tu estéreo a todo volumen, porque molestas al vecino..." Y por el estilo.
Y esto sí que es lamentable.
"Siempre lo repito, y lo voy a reiterar:", dijo por su parte la Dra. Elba García, una inmigrante del DF que ahora es concejal del Distrito I en Dallas, compuesto en su mayoría por población mexicana "Las quejas que recibimos todos los días en estos barrios siempre son las mismas: Basura. Ruido. Beber en vía pública. Animales sueltos, sin correa. Balazos al aire."
"Y creo que hay que cambiar. Es algo que todos podemos hacer".
Reiteramos, esto ocurre no solo en Dallas, sino en muchas ciudades de Estados Unidos con gran población mexicana: los mismos problemas, las mismas broncas. Parece crónico.
¿Tan mal andamos?
Por supuesto, también hay gringos cochinos. Y negros.
Además, no todos los inmigrantes mexicanos somos así. Hay muchos de nosotros que tratamos de cuidar el ambiente, de no ensuciarlo. Hombres, mujeres, niños y familias inmigrantes, día a día, ponen un enorme esfuerzo, tiempo y trabajo en mantener limpias sus casas, sus patios, sus calles. Respetan la ley, y cuidan su comunidad. Esto también es cierto.
Pero, como maldición, lo que siempre resalta son los prietitos del arroz: La gente a la que le "vale" cortar su pasto o tirar la basura en el bote. La que deja botellas rotas de cerveza en la calle. La que no le importa hacer sus escandalosos pachangones (pistola incluída) frente a niños.
Lo curioso es que, mientras tanto, muchos andamos exigiendo a los cuatro vientos que nos den reconocimiento como una comunidad valiosa. Queremos que los norteamericanos nos tomen en serio, que no nos vean como una raza de segunda categoría. Que nos reconozcan nuestra contribución a la riqueza de este país.
Pero ni siquiera nos esforzamos por tirar la basura donde se debe.
No es cosa de leyes locales. No es cosa de costumbres "gringas". No es cosa de ser pobres, o ricos. Es simple sentido común. De ser gente limpia o no serlo.
Vamos, ya no digamos que lo hacemos por cumplir con la ley. Ultimadamente, eso sería hasta secundario. De perdido que lo hiciéramos por dignidad propia, por educar a nuestros hijos con costumbres sanas y valores.
"Al final, este problema es una autoagresión", comentaba el cónsul García de Alba. "Contra nosotros, y contra el ambiente en que estamos".
Por supuesto.
Lo irónico de todo, es que somos nosotros los mexicanos e hispanos, los que mantenemos limpias y bonitas muchas de las casas y los barrios de este país: En las colonias más cuidadas, los jardineros son mexicanos. Los barrenderos, los pintores. Y los que remozan y dan mantenimiento a los edificios, para que estén presentables y bonitos.
¿Y cómo tenemos nuestras casas? Nada más imagínese.
Ojalá esto cambie. Pero por lo pronto, agradecemos el esfuerzo de personas como la Sra. Cervantes, que dan mucho de su tiempo en favor de mejorar nuestra comunidad inmigrante. O de perdido, de dejarla presentable.
Esperamos que logremos cambiar. Porque si no, el siguiente paso sería que los gringos, los negros o los asiáticos tengan que iniciar una campaña para hacernos "comprender" la importancia de la limpieza. Que nos digan "Sé limpio. Pórtate bien. Suénate la nariz".
En una palabra: "Civilízate".
Y eso sí que sería en verdad vergonzoso.

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