lunes, abril 18, 2005

Estados Unidos: ¿Patio trasero de México?

DESDE LAS ENTRAÑAS DEL MONSTRUO

Por CÉSAR FERNANDO ZAPATA

DALLAS, Texas - ¿Metería la pata el ex embajador mexicano en la ONU, Adolfo Aguilar Zínser, al decir que "México es el patio trasero de Estados Unidos"?
Muchos lo defienden. Dicen que solo dijo la verdad. Quizá.
(La bronca es que esa opinión no fue muy diplomática que digamos... y eso es precisamente para lo que se suponía que el gobierno mexicano lo había contratado: Ser "diplomático".)
Yo creo que se equivocó. Muchos mexicanos no estarán de acuerdo conmigo. Aguilar Zínser no dijo la verdad: dijo solo UNA verdad. Y como en todo tema complejo, este asunto tiene muchas "verdades", dependiendo de cuántos datos ofrezca uno para basar sus opiniones. O cuántos datos esconda.
Si no, pregúntenle a un norteamericano cualquiera.
No, no me refiero a los políticos. Los políticos americanos, al igual que los mexicanos, son otra casta. Están alejados de la gente. Ya ven: Oficialmente, los políticos en Washington censuraron la declaración, al igual los políticos en México. Collin Powell dijo que todo era mentira. Fox censuró igual. Y todos amigos como siempre.
Pero todos sabemos que la gente piensa otra cosa.
En México, si alguien le pregunta a una persona en la calle qué piensa del asunto, no lo dudará: "Aguilar Zínser estuvo en lo cierto: México sí es el patio trasero de Estados Unidos".
Ajá. ¿Caso cerrado? Nope.
Lo más chistoso de todo este embrollo, es que si repetimos el experimento, pero en una calle de Estados Unidos, la respuesta será al revés: "No, México no es el patio trasero de Estados Unidos. NOSOTROS somos el patio trasero de México".
Aunque suene increíble, el norteamericano promedio tiene ese concepto de la relación de su país con México. Basta darse una vueltecita por un barrio de trabajadores (donde muchos han sido despedidos porque la planta donde laboraban se mudó a México). O por cualquier foros de internet en Yahoo, MSN o Google, donde se discuten temas de inmigración: "Fox debe ponerse a trabajar para sacar a su país de la pobreza, y dejar de enviarnos a sus campesinos", exigía, palabras más, palabras menos, un "gringo". "Ya estamos hartos de que los mexicanos nos envíen a sus pobres para que les resolvamos su vida", se quejaba una mujer. "Ese #@**^& país (México) nunca ha podido salir del *&@%$ hoyo en que se encuentra. Ahora tratan de hacerlo a expensas de nosotros, los contribuyentes americanos", denunciaba otra persona.
(Todo traducido a la carrera y con mis no tan completos conocimientos del ingles, conste).
Porque, ¿qué es un patio trasero, sino donde aventamos los cachivaches que no queremos? Lo que nos sobra. Para lo que no tenemos sitio en la casa. Lo que no queremos que las visitas vean.
Muchos inmigrantes mexicanos se sienten exactamente así: Como los cachivaches que México expulsó. La mayoría no emigraron por gusto, para "ver mundo"... No, salieron como tapón de sidra, expulsados por una situación insostenible. Porque necesitaban ganar más. O de perdido, hallar una chamba mas o menos decente.
Y sí, durante muchos años, los gobiernos del PRI trataban de tapar el asunto. No aceptarlo. Negarlo. Como si no existieran esos "cachivaches". (A menos que se tratara de recibir las remesas, claro).
Los norteamericanos se dieron cuenta de esto. Y no les gusta.
No es por casualidad que las organizaciones antiinmigrantes han florecido como hongos. La inmigración masiva de mexicanos está poniendo los pelos de punta a muchos norteamericanos. Y aunque en público no lo acepten (no es "políticamente correcto"), en privado sí les horroriza ver tanto paisano en la calle, en su cuadra, en sus barrios.
En realidad la gente en Estados Unidos tiene una doble moral: Por un lado les encanta pagar poco a los jardineros y a las niñeras. O comprar frutas y verduras baratas (gracias al trabajo de los inmigrantes). Pero cuando se dan cuenta que esto lo reciben a cambio de la inmigración, pegan el brinco. No cociben que la "América" de sus padres y sus abuelos -blanca, anglosajona y protestante- vaya a dejar de existir, para volverse un "sucio país tercermundista igual que México", como lo escribió otro forista en internet.
"Lo único que (los mexicanos) hacen es tener hijos, recibir prestaciones sociales gratis, no pagar impuestos y quitarle el trabajo a un ciudadano americano", comentaba Bill, un anciano jubilado al que conocimos el otro día. "Y todo con la complicidad del gobierno de Estados Unidos que se hace de la vista gorda porque le conviene. ¡Ya basta!".
"Lo que debemos hacer es invadir México y deportarlos a todos (los inmigrantes). Derrocar su corrupto gobierno y administrarlo", sugería otro forista (anónimo, como casi todos).
Otro fue más directo: "Nuke Mexico!" (Nuke, como en Bomba Nuclear. O sea, "bombardeemos México con bombas nucleares").
(Repito, todos estos comentarios los puede encontrar en cualquier foro de internet. No me los inventé. Solo los "traduje" a mi leal y saber entender).
??????
O sea, por un lado, tenemos a los mexicanos diciendo que Estados Unidos es el origen, causa y circunstancia de todos los males del país ("Es que parece que no entiendes", me criticaba un amigo por no creer sus argumentos: "Estamos jodidos por culpa de los gringos, porque nos quitaron la mitad del territorio, porque controlan la economía, si no fuera por ellos quizá seríamos potencia mundial", etc., etc., etc.).
Pero al mismo tiempo, hay muchos americanos que se la pasan culpando a México de la recesión, de la falta de empleos, de la seguridad, del terrorismo, de la quiebra de los hospitales, de la sobrepoblación en las autopistas, de la delincuencia, de lo pésimo que está la educación en las escuelas, y en fin, de todos y cada uno de los pecados que puso Dios en la Tierra.
No lo han dicho con esas palabras, pero una gran parte de la población norteamericana sí piensa que México considera a Estados Unidos su "patio trasero".
"Es muy fácil para el gobierno mexicano usar a Estados Unidos como válvula de escape a su olla de presión social", explicaba otro forista, que parecía ser experto en temas sociales. "En vez de crear empleos, permiten que los pobres salgan y no se conviertan en un fardo social. Y además de todo sacan su dinero del país al enviar dólares a casa".
Y por supuesto, eran muchos los escritos que se quejaban de que las empresas despedían a trabajadores y preferían cambiar sus operaciones a México (por los salarios más bajos). Acusan al Tratado de Libre Comercio de aniquilar los empleos de la clase trabajadora americana.
(Lo más gracioso es que de eso mismo se quejan los grupos mexicanos de globalofóbicos -¿así se escribe? Sepa- que a cada momento protestan contra el TLC y el posible ALCA. Para ellos, son los gringos los que acaban con la industria mexicana... para beneficiar -¡claro!- a los trabajadores norteamericanos).
Yo no soy ningún experto en temas económicos. Solo se me hace gracioso que las mismas preocupaciones ocurran a ambos lados de la frontera. Ambos países tenemos los mismos temores (perder empleos, la crisis económica), pero lo que cambian son los culpables. Y nos la pasamos apuntándonos con el dedo acusador entre nosotros.
A la mejor, si Aguilar Zínser hubiera ido a un barrio de trabajadores en cualquier ciudad norteamericana, a hablar con esas familias y pedirles su opinión sobre México, quizá no se hubiera ido de lengua.
"¿Qué pasará si deportamos a todos los inmigrantes y México deja de recibir el dinero de las remesas?" , sugería otro internauta. "La economía de México se derrumbaría."
Humildemente, yo respondería a esa pregunta con otra: "¿Y qué pasaría si todos los mexicanos salieran de Estados Unidos y dejaran tirados los trabajos en la jardinería, en la construcción, en los hoteles?".
Como se ve, hay de patios traseros a patios traseros, ¿no cree usted?

1 comentario:

  1. Somos dependientes, lo que deberia hacer es integrarnos pero bueno sueño guajiro

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