martes, abril 12, 2005

El paisano feo

DESDE LAS ENTRAÑAS DEL MONSTRUO

Por César Fernando Zapata

Todos los hemos visto, en alguna u otra ocasión. En aeropuertos, en estaciones de autobuses, en los cruces fronterizos con Estados Unidos.
Son mexicanos como nosotros. Son "paisanos". La única diferencia con los mexicanos "de México", es que estos "paisanos" viven y trabajan en Estados Unidos.
Y se comportan como amos del mundo.
Son fáciles de identificar, una vez que abren la boca: Son prepotentes, quieren cesar a todo el mundo que se les cruza delante y se la pasan quejándose de porqué México no se parece más a Estados Unidos.
En los cincuentas, un libro causó sensación en Estados Unidos. Se titula "The Ugly American" ("El americano feo"), y relata las actitudes negativas que los estadounidenses tienen cuando salen al extranjero: Se vuelven criticones, si viajan se quejan en voz alta y de manera grosera si se dan cuenta de que las cañerías del agua no se parecen a las de Chicago o Los Ángeles.
Ese estereotipo ha calado tanto entre los norteamericanos, que cualquiera de ellos que se comporte así es de inmediato indentificado como un "americano feo". Hasta sus propios compatriotas huyen de ellos, por sus actitudes cerradas e intransigentes respecto a lo que les es ajeno.
Desafortunadamente, y a pesar de lo mucho que a nosotros los mexicanos nos gusta criticar a los gringos, también tenemos nuestra versión de estos "amercianos feos". Llamémosles "los paisanos feos".
"Llegan con aires de prepotentes, nos gritan y nos insultan", recordaba un agente aduanal mexicano en la frontera con Matamoros, mientras platicaba sobre sus experiencias con los "paisanos feos". "Se ofenden si les queremos revisar el equipaje, no aceptan pagar impuestos, y de plano son molestos".
- Hay que recordar que muchos agentes aduanales han abusado de ellos- le mencioné al agente.
"De acuerdo, han habido casos de corrupción", concedió. "Pero muchas veces los propios visitantes connacionales se comportan muy mal con los agentes, sin motivo".
Mencionó que es común ver al típico paisano que quiere pasar aparatos electrónicos sin pagar tarifas. Que quiere pasarse de listo escondiendo artículos prohibidos, y se ofende cuando se los descubren. Peor, hay quienes se portan insorportables cuando les piden una revisión rutinaria al equipaje, aún cuando les haya tocado luz roja en el semáforo aduanal.
Por supuesto, las actitudes prepotentes de los paisanos contribuyen a poner de malas al agente aduanal, y aumenta el riesgo de confiscación.
Muchos recurren a las quejas del Módulo Paisano, aún cuando no haya un motivo verdadero de denuncia. Sólo por fastidiar.
La actitud negativa del "paisano feo" no termina al cruzar la frontera, más bien apenas comienza.
Una vez en México se la pasan criticando de todo, desde los hoteles hasta los postes de luz. Le comentan a quien esté a su alcance las maravillas de la vida en Estados Unidos, y menosprecian cualquier logro en México por considerarlo "del Tercer Mundo".
Es decir, ellos, con su vida en Estados Unidos, ya pertenecen al "Primer Mundo", y prefieren olvidar que alguna vez vivieron en México.
Presumen de sus dólares, de su ropa "americana", de sus botas, sus sombreros Stetson y de su "troca" del año. Todo esto crea una cortina de humo, una imagen que estas personas tratan de crearse de sí mismas, que a veces no corresponde con la realidad.
Nunca dicen que en Estados Unidos trabajan al aire libre, en empleos duros y peligrosos. Que quizá no les paguen el salario justo. Que a la mejor no tienen más dinero que el que traen en la bolsa (el cual juntaron todo el año, comiendo sólo papitas y refresco), ni de que la famosa "troca" está arrendada.
No se trata de magnates, ni portentos financieros del primer mundo. A la mejor algunos de ellos hasta duermen en el suelo.
Ah, pero eso sí: Cuando llegan a México se convierten, y tratan de presumir a todo el mundo lo que no tiene. Además de que critican a más no poder.
A veces una actitud crítica puede tener sus fundamentos. Las diferencias entre lo que se puede ver en México y lo que hay en Estados Unidos pueden ser abismales, sobre todo en infraestructura, en burocratismo y en formas de ver la vida. Pero estos inmigrantes no aceptan las diferencias, al contrario: las consideran un insulto a su buen gusto, y fastidian a todo el que los escucha.
Obviamente, esta actitud ofende a cualquier mexicano que los oye.
Aunque muchos "paisanos" inmigrantes se indignen, hay que aclarar que básicamente no hay diferencia entre los mexicanos "de México" y los de "Estados Unidos", no importa cuánto tiempo hayan vivido en el otro lado. Las actitudes que adoptan de perdonavidas, de "yo-soy-mejor-que-tú-porque-vivo-en-Estados-Unidos-y-gano-en-dólares" denotan una baja, muy baja autoestima, y una falta de educación.
Lo peor es que parece que no se dan cuenta de que su imagen ante los demás, en vez de agrandarse, como lo buscan, termina yéndose por los suelos. A los antipáticos nadie los aguanta, ni aún cuando traigan dólares.

2 comentarios:

  1. Anónimo3:26 p.m.

    si, es verdad despues de vivir algun tiempo en aquel maravilloso pais,. no es que te olvides que alguna vez viviste en mexico, si no que te das cuenta de lo conformista del mexicano que vive en mexico, que facil es decir que esto es el tercer mundo en lugar de esforsarte por dejar de serlo y ser MEJOR

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  2. Anónimo3:27 p.m.

    mi nombre es Ernesto Sanchez, no lo puse en mi comentario por erro

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