martes, abril 26, 2005

¿Conviene a México anexarse a Estados Unidos?

DESDE LAS ENTRAÑAS DEL MONSTRUO

Por César Fernando Zapata

DALLAS, Texas - Muy bien, lo admito, el titulito de esta columna pudo haber atragantado a más de uno que leen esta columna. Seguramente no faltaron quienes dejaran su café o su pan de dulce, se levantaran de la mesa indignados e hicieran pedazos el periódico. Eso si no es que ya tomaron el teléfono para reclamarle al editor por publicar estas "estupideces".
¿México, nuestro lindo y querido, anexado, unido, absorbido a Estados Unidos?
Bueno, reconozco que la idea se lee cataclísmica ya escrita. La peor pesadilla perredista, izquierdista, anti-yanqui.
Pero no es una pesadilla. Tampoco un paraíso. Es una idea, nada más. No mía, ni surgió ayer.
Aunque parezca mentira, esta idea ya es vieja. No estoy inventando el hilo negro. Me he topado con algunos sitios en internet que promueven esta propuesta (incluso hubo un partido político en Tijuana creado años atrás con el único propósito de lograr esta meta) abiertamente. La anexión forma parte de una corriente que viene desde hace tiempo, y que todos -absolutamente todos- los mexicanos la hemos pensado en algún momento de nuestra vida: en alguna conversación de café, en alguna discusión política en el aula, en algún programa de radio. Ya sea por estar a favor o en contra de ella. Temiéndola o deseándola.Se trata de una idea descabellada, me dirían. Espantosa. Irreal. Ilusa. Horrenda. Inimaginable.
Pero no, no lo es. Es una idea. Punto. No estamos aquí para promoverla o ridiculizarla, sino para discutirla. Como toda idea, tiene pros y contras, y cualquier persona inteligente, por lo menos, aceptaría discutirlos.¿Qué le pasaría a México si decide unirse a Estados Unidos? ¿Sería bueno para nuestro país? ¿Malo? Claro, en todo hay cosas buenas y malas, pero en este caso, ¿las cosas positivas superarían a las negativas?Como son de sobra conocidos los puntos en contra de esta idea, me permitiré analizar los puntos a favor, que quizá también los haya.
La principal crítica a la idea es que México termine siendo una colonia subyugada a Estados Unidos. Es una idea abstracta y confusa. ¿Qué significa 'subyugado'?
Según la Real Academia, 'subyugar' significa "Avasallar, sojuzgar, dominar poderosa o violentamente."
En la práctica, hay que reconocer que México ya está subyugado a Estados Unidos, aunque insistamos en negarlo. Y si no es al gobierno de Washington directamente, sí a las grandes corporaciones financieras (gringas). México vende el 80% de todo lo que produce a EEUU. ¿Qué más colonialismo se quiere?
Ahora bien, el término "colonia" es muy espinoso políticamente entre los americanos. Casi igual que "esclavismo", "fascismo" o "racismo". En caso de anexión, los primeros en negar rotundamente el colonialismo serían los propios norteamericanos. Porque no va con su filosofía política actual. Porque correrían el riesgo de ser tachados de retrógradas a nivel mundial. (Aún'más que ahora, lo que ya es decir bastante.)
¿Porqué? Porque los americanos se autonombran campeones de la justicia a nivel mundial. Se consideran el prototipo de la moralidad, del ejemplo civilizado.
Por eso, tener una colonia "ya no queda". Destruye esa imagen ideal que ellos tienen de sí mismos. Por esto, no se atreverían a convertir a México en una colonia, así tan descaradamente.
Tampoco sería un "estado libre asociado", como Puerto Rico. Tendría que inventarse un nuevo concepto, aunque el trato sería -al menos en teoría- de igual a igual.
O sea, se buscaría formar una especie de confederación, como la que tiene Rusia con las ex repúblicas soviéticas. Una Federación Norteamericana, o algo así, donde todos los miembros (quizá incluída Canadá) tuvieran voto y voz iguales, para contrarrestar el enorme peso de Estados Unidos.
Es decir, cada nación tendría sus propias leyes, sus himnos y banderas, pero al izar el lábaro tricolor o la "Old Glory" de las barras y estrellas, también se haga lo mismo con la bandera de la Federación, como se hace en Europa.
¿Qué pasaría, entonces? Los mexicanos tendríamos chance de fronteras abiertas. Viajar a buscar trabajo donde nos diera la gana, de los ríos Usumacinta y Suchiate "pa'arriba". Acceder al mercado laboral más grande del mundo.
De esta manera, cualquier mexicano que viva, digamos, en Cuernavaca, y que no encuentre chamba, pueda si quiere, irse a trabajar a Nueva Orleans, Louisiana, donde quizá le espere un empleo mejor pagado y con mayores perspectivas.
Cada país proveería lo que le sobra: Canadá, los recursos naturales, Estados Unidos el capital y nosotros la mano de obra (no solamente corporal, sino también intelectual, que la hay).
Y aunque no lo crean, hay miles de norteamericanos ansiosos por poder irse a México a vivir permanentemente, en su mayoría jubilados. Para ellos, México ofrece todo lo que Estados Unidos no tiene: clima agradable, ambiente relajado, cultura ancestral y una vida relativamente más barata. La mayoría de ellos ya decidieron que sus restos descansarán al sur de la frontera.
Un temor que se tiene en caso de una anexión es que el poderío militar norteamericano acabe controlando todo. Ver "marines" custodiando la frontera con Guatemala horrorizaría a más de uno, y es comprensible. Pero para evitar esto se buscaría una coordinación con los ejércitos de los tres países, como se hizo con la OTAN. Tanto Canadá, como México están tan interesados como Estados Unidos por evitar que se cuelen terroristas (un atentado en El Paso necesariamente afectaría a Ciudad Juárez). En este sentido, un tratado así tiene lógica. Defendería no solo a Estados Unidos, sino a toda Norteamérica.
Los opositores a todo esto dicen que Estados Unidos dice una cosa y hace otra. Tienen razón. Aseguran que Estados Unidos pudiera rechazar el término "colonia" por cuestiones retóricas, pero en la práctica, si se requiere, es capaz de cambiar de opinión, e invadir cualquier país en su beneficio, pisoteando sus leyes e instituciones. Incluso México.
Pudiera ser. La historia de Estados Unidos está llena de estos ejemplos. Pero los gringos nunca han "invadido" Dakota o Wyoming. Y nunca los "invadirían" porque SON Estados Unidos. Sería inútil y hasta estúpido. Por eso, un México "asociado" o "anexado" evitaría una invasión militar yanqui si antes elabora los mecanismos para hacerla inexistente, como por ejemplo, establecer un ejército común, federado. Es decir, ni a México le convendría enemistarse con la Casa Blanca, ni a Estados Unidos le convendría enemistarse con Los Pinos. Sería como si usted tomara un cuchillo y se obsesionara con la idea de enterrárselo en una mano: Sería autodestructivo.
Por otro lado, México no correría el riesgo de perder identidad cultural, como se teme. México tiene un poderío cultural tal, que le hace los mandados todo lo que Hollywood pueda recetarle. Es gracioso ver como, mientras los intelectuales en México se la pasan dando la voz de alarma del "peligro" que corre la identidad cultural mexicana ante la cercanía con los gringos, en Estados Unidos las tendencias mexicanas en la comida, música, costumbres y hasta el idioma español ya están arraigadas desde hace años, y todo mundo lo ve como algo natural.
Pero me dirán, "es que hay casos como Puerto Rico, que ya no quiere ser parte de Estados Unidos, porque se siente una colonia". En realidad, los puertorriqueños no quieren separarse de Estados Unidos. Ya han hecho varios plebiscitos para preguntarle a la población su sentir al respecto, y en todos ha ganado el estatus actual, de "estado libre asociado". Ni siquiera el anexarse como estado número 51 ha tenido tantos votos. Y la independencia ni se diga: casi nadie vota por ella.
¿Porqué? Porque a los puertorriqueños le conviene. Porque nacen con ciudadanía americana, tienen pasaporte gringo y pueden viajar a Estados Undos a trabajar, con todos los derechos de los anglosajones. Y además porque el gobierno americano da exenciones fiscales a las empresas que se instalen en Puerto Rico. Y porque no pagan impuestos federales. Y porque pueden votar por sus gobernantes. (Si se convirtieran en un nuevo estado, tendrían que pagar impuestos federales, lo que no les cae en gracia).
Otro mito: En un país anexado, los mexicanos vamos a ser "ciudadanos de segunda", pobres y sin las oportunidades de un gringo. Mi experiencia (poca o mucha) viviendo en Estados Unidos me ha dicho lo contrario. Uno es pobre por diversos factores fuera de nuestro control, pero no porque haya una oscura oficina de burócratas en Washington obsesionados con mantener a los mexicanos sojuzgados. Uno es ciudadano de segunda si así lo decide. De hecho, actualmente nuestra gente migrante en EEUU es pobre en buena medida porque no tiene los papeles para trabajar legal. Y muchos jovencitos terminan en trabajos menores debido a que carecen de oportunidades para becas o apoyos para estudiar una carrera. Todo esto cambiaría si se tienen las mismas oportunidades como ciudadanos americanos (o de una confederación mayor que incluya a EEUU y México).
Actualmente hay mexico-americanos (chicanos, hijos de mexicanos) que han destacado tanto o más que los anglosajones, porque supieron aprovechar las ventajas de ser ciudadano americano. ¿Que ha habido casos de discriminación? Por supuesto. Pero uno puede hacer dos cosas: o sentirse mal y deprimido por esto, o salir a la calle, sobreponerse y gritarlo a los cuatro vientos para hacerse víctima. A los medios gringos les encantan estas noticias del mexicano o el negro víctima del racismo de un anglo perverso. Un chicano me dijo una vez una frase que nunca se me ha olvidado, con respecto a Estados Unidos: "En este país, si estudias y nunca te callas la boca, llegarás muy lejos". Él lo sabía por experiencia. Nunca se calló la boca. Cuando alguien, aunque fuera un empleado de una tienda, mostraba el más mínimo deseo de discriminarlo, él de inmediato levantaba la voz y exigía ver a su supervisor. Hacía valer su fuerza como minoría étnica y ciudadano americano, en el país donde todos se jactan de igualdad. Y llegó muy lejos.
Hoy en día, el poder económico de los 18 millones de mexicanos que vivimos en Estados Unidos duplica el de los 100 millones que se quedaron al sur del Bravo. ¿Es esto una ventaja, o desventaja? ¿Sería aplicable en caso de una anexión, o asociación más completa con el Tío Sam?
Otro temor que se tiene es que, dandose el caso de la anexión, los gringos "se aprovechen" de México. O sea, que ellos saquen ventaja a costa nuestra. Pero la situación, hoy en día, ya es de por sí ventajosa para ellos. Ellos tienen el dinero. Tienen los recursos. Tienen el poderío militar. Y eso lo consiguieron en 200 años de historia. Nosotros nunca hemos tenido nada de eso, a pesar de tener 3 mil años. Solo nuestro orgullo nacional y patriótico (lo que no tendríamos porqué perder).
O sea, ya ahorita nosotros no tenemos ninguna ventaja. En cambio, como ciudadanos "Norteamericanos" (no necesariamente de "Estados Unidos" sino de esa parte Norteamericana llamada México) tendríamos todas las ventajas que esto implicaría, al igual que los Smith o los Jones. Al menos ante la ley.
Una propuesta así no sería simple. La posible anexión de México a Estados Unidos tendría primero que pasar sobre un obstáculo que nos parece increíble: la autorización del Congreso en Washington. Y aunque los mexicanos no lo creamos, allá la idea no sería tan bien recibida por todos. ¿Porqué? Muy sencillo. Pongamos el ejemplo de Puerto Rico: Si el día de mañana, los puertorriqueños votan en favor de convertirse en el estado 51, deberán ir al Congreso y solicitar oficialmente su ingreso como estado, lo que deberá votarse entre los legisladores. Y hay muchos que temen aceptar un estado donde se habla español y no inglés, ya que sentaría un precedente que agravaría el conflicto en otros estados donde ya se debate oficializar el inglés ante el fuerte embate del español (como en Texas y California). Es decir, si Estados Unidos acepta un estado hispano, ¿porqué no dos, o tres, o diez? Y esto no le caería muy bien a muchos. Además, Puerto Rico como estado de la Unión permitiría a sus ciudadanos votar en las elecciones federales (lo que no pueden hacer ahora, a menos que cambien su residencia a EEUU). Serían 3 millones de personas que de golpe se unirían al ya de por sí fuerte bloque de votantes hispanos, lo cual podría desequilibrar la balanza en las elecciones federales. Sería el inicio (oficial) de la hispanización del país.
Ahora, esto es Puerto Rico. 3 millones de habitantes. Un mar de distancia. Imagínense lo que ocurriría con México, con 100 millones de habitantes y 10 mil kilómetros de frontera común.
100 millones de nuevos votantes potenciales que podrían decidir entre un presidente anglo, republicano, demócrata... o hispano. 32 nuevos estados que podrían elegir congresistas y senadores (nos tocarían mínimo 64 escaños de un Senado de 164, o sea casi mayoría legislativa). Congresistas, senadores y votantes mexicanos que podrían decidir si autorizar o no el español como lengua co-oficial de la "Unión". Que podrían cambiar las políticas de Washington a su favor. Los candidatos deberían hacer campaña no solo en Winsconsin o Minnesota, sino también en Oaxaca y Sinaloa. Y el PRI, PAN o PRD podrían abrir comités locales en Los Angeles o San Antonio para lanzar candidatos, depende de cómo se estructure esto.Sería, en fin, el objetivo del actual gobierno foxista: "Borrar la frontera".
Y esta idea, claro, ha causado horror y espanto entre los políticos nacionalistas... americanos.(¡La pesadilla de un Tom Tancredo o un Pat Buchanan!)
No se me preocupen, nacionalistas mexicanos: Pueden dormir tranquilos. Como podemos ver, la idea de que México se anexe a Estados Unidos es un sueño guajiro. Y nunca será realidad precisamente porque los gringos serían los primeros en oponerse.
Aunque, como un lector norteamericano una vez opinó: "Yo creo que sería muy bueno que los Estados Unidos se anexaran a México ya... Antes de que México nos anexe a nosotros".

2 comentarios:

  1. Heey me encanto este articulo.. estaba discutiendo exactamente acerca de eso hoy y encontrar tu articulo tengo aun mas argumentos a favor, aunque toda la razon es un sueño guajiro

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  2. Hace poco abrí un blog,tengo pocos posts, pero dos de ellos abordan el tema de anexar México a Estados Unidos. Mmm, pensé, ingenuamente, que era una idea algo novedosa. Tu post me resultó muy nutritivo. No suena ingenuo ni tonto, y tiene muchos datos curiosos sobre el tema. Gracias por publicarlo. Yo estoy a favor de la anexión. Al igual que tú, sé que es una idea que no tiene lugar, utópica. Si en verdad existe ese Partido político que mencionas (lo buscaré), yo votaría por sus candidatos y proposiciones. Te invito a leer mi post, saludos. Anexar México a Estados Unidos

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