sábado, marzo 12, 2005

Cri-Cri, Parchís y el Chapulín Colorado ya no son 'cool' para los hijos de inmigrantes

DESDE LAS ENTRAÑAS DEL MONSTRUO

Por César Fernando Zapata

DALLAS, Texas — Como todo adulto, añoro mi niñez. Y como todo padre, busco por todos los medios imponerles a mis hijos la música, las películas, y los programas de TV que me hicieron feliz de niño.

Por ejemplo, no pasa día sin que recete a Cesarito una dosis de Cri-Cri, Parchís, o las películas de Walt Disney. De La Sirenita, pa' trás.

(Vaya, hasta he cometido la atrocidad de poner música de Timbiriche. No tengo perdón.)

Ahora, por vez primera, me he enfrentado a eso que se llamó en los sesentas "La Brecha Generacional"... Pero no desde el lado de los hijos, sino del lado de los padres.

Yo creo que todos hemos pasado por ahí. Un día estamos peleándonos con nuestros padres porque son "pasados de moda", y cuando acordamos ya son nuestros hijos los que nos ven como a marcianos, por lo "anticuados" que nos vemos.

La bronca es que, a nosotros los inmigrantes, el shock es doble: No estamos enfrentándonos a una generación solamente, sino a toda una cultura nueva y distinta. A un idioma extraño. A un país nuevo.

Si usted se siente desfasado en el Siglo XXI, por lo menos está en México. Nosotros en cambio, aparte nos sentimos fuera del lugar, y nuestros hijos nos ven como sordos porque no sabemos bien inglés, ni estamos "enterados" de cómo se mueven las cosas en este país.

No como ellos.

Cesarito, por ejemplo, escucha la música de Parchís y Walt Disney y bosteza. A él le gusta bailar, pero prefiere el hip-hop. A nosotros los padres mexicanos nos horroriza eso: Música de pandilleros, de barrio, de drogadictos, de negros...

Seguro los adultos de los cincuentas se escandalizaban igual con Elvis Presley. Y mire ahora, qué anticuadito se ve.

A mi hijo, a sus nueve años, le encanta el rap. Quiere que lo inscribamos en unas clases de hip-hop. Le encanta que lo peinemos con los pelos parados, usando montones de gel. Y ya está pensando en a ver cómo le hace para aprender a pararse de cabeza y girar como trompo, para impresionar a sus "buddies" con el pasito de rap.

No le gustan los Aristogatos, ni El Libro de la Selva. Le aburre La Montaña Embrujada, y el Chapulín Colorado se le hace 'stupid'.

En cambio le encantan las películas de Jim Carrey, le fascina Eddie Murphy, y no cree que haya alguien más cool que Will Smith.

El otro día, estábamos viendo la película Showtime, la comedia ésa de policías donde salen Eddie Murphy de compañero payaso de Robert de Niro. Cesarito me preguntó quién era éste último actor.

"Es un actor. De mis tiempos", le respondí distraído. Claro, Cesarito nunca vio Taxi Driver, ni escuchó hablar de El Padrino. Aún no.

Movió la cabeza: "Ese actor debe estar muy emocionado", dijo.

"¿Porqué?", pregunté extrañado.

"Pues imagínate: ¡Poder actuar en una película con un actor tan famoso como Eddie Murphy!"

Como quiera que sea, cuando podemos le rentamos películas en español. O presionamos la opción en español en los DVD que sacamos. Y a él no le gusta.

"No es cool", repite como siempre. "Ponlo en inglés".

O sea, español equivale a "idioma de papá y mamá. De viejos. No de niños y jóvenes".

El otro día, en un arranque de terquedad, saqué del baúl (o del ropero, mejor dicho) un cassette de Cri-Cri. Una antigualla.

Cesarito pataleó, chilló, y gritó... pero tuvo que sentarse a escucharlo. Por lo menos la mitad. (Mil perdones, es lo MÁS que pude. Y fue toda una faena).

Para ser justo, no fui despiadadamente cruel. No le puse las canciones entrañables para mí, como "Los Perritos", "Bombón I" o "El Chorrito". No, capaz que se va de la casa.

Para dorarle la píldora, hice una concesión: Primero le puse una canción "familiar": "El Ratón Vaquero".

"Escucha", le dije, al momento en que llegaban las estrofas en ingles:

El cuarto se llenó con la inconfundible voz de Cri-Cri:

"What the heck is this house / for a manly Cowboy Mouse? / Hello you! Let me out / and don't catch me like a trout."

Ahora sí, pensé. Lo tengo. Le he atrapado por lo menos su atención.

Cesarito me miró extrañado. Peló los ojos.

Yo relumbraba, triunfante. Iba a decirle: "Ya ves como MIS canciones de MIS tiempos (o de un poquito antes, claro) también eran 'cool' ". Pero él me paró en seco.

"Dad" , me dijo, con tono de conmiseración. "¿Quién es este? ¿Porqué habla inglés TAN MAL?"

"¿Cómo mal?", casi brinco. ¡Sacrilegio! ¡Blasfemia!

Cesarito ni se inmutó.

"Sí. Mira, dice 'Jelooooo'. ¿Qué es eso? Debe ser 'Jelllouuuuu' ".

Estaba derrotado. Mi mirada lo dejaba ver. Pero Cesarito no paraba de reírse, y todavía rasgaba en la herida supurante.

"Y luego dice 'Guat de jek'... My Gosh! ¿¿Qué es eso?? Se dice 'Jwat dd jeeeck'. ¡Ese señor no sabe!".

Ya mejor ni dije nada. Quité mi cassette y lo arrumbé. Quizá con Eric, el bebé... En uno o dos años. A la mejor.

"Mejor pon música de Shrek, o Hillary Duff", pidió Cesarito, totalmente desinteresado.

No todo está perdido. El otro día le leí un cuento de Mortadelo y Filemón y quedó encantado. Es una edición de 1978, amarillenta y usada, pero quedó fascinado. Se tiró al piso en carcajadas. A pesar de que fuera un cuento viejo, a pesar de que fuera en español.

También le encanta Bugs Bunny: con su ironía y sagacidad, es el prototipo del ser 'cool' por excelencia. Y está redescubriendo Batman, y los X-Men, gracias a las nuevas películas y caricaturas.

A nivel universitario, los hijos de inmigrantes mexicanos desde Texas hasta California, están haciendo suyos a Pedro Infante, María Félix, la Vírgen de Guadalupe, Siqueiros, Rivera, Cuauhtémoc, la música de Mariachi y hasta a El Santo. Y muchos gringos también.

Hay esperanza.

De todas maneras, las brechas generacionales existen, sí. Pero además, nosotros los padres inmigrantes debemos enfrentar las brechas culturales.

Y éstas son, generalmente, más difíciles de superar.

Aunque, pensándolo bien, ¿para qué superarlas? La mezcla de culturas siempre ha ocurrido a lo largo de la historia. Y seguirá ocurriendo.

Estos niños son el mejor ejemplo, la mezcla de dos mundos. Llámeles como quiera: 'chicanitos', 'pochitos', 'malinchistas'.

Pero eso no afecta un hecho incuestionable: Ellos son el futuro.

Y nosotros, como dice el dicho, somos leyenda.

cfzap@yahoo.com
www.cesarfernando.blogspot.com

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