viernes, febrero 11, 2005

En Estados Unidos no hay 'fresas'...¿Sino puros 'nacos'?

DESDE LAS ENTRAÑAS DEL MONSTRUO

Por César Fernando Zapata

DALLAS, Texas — Javiercito vino a Texas hace meses con su mamá. De "shopping".
Javiercito tiene dieciocho años. Está en una de las mejores universidades privadas de México (muchos dicen que es la mejor), que tiene sucursales en todo el país.

Sí, esa.

Su familia no es de dinero, pero viven bien. Han hecho un esfuerzo por pagarle a Javiercito la mejor educación, y como está en la mejor universidad, el joven debe estar a la altura de las circunstancias

Por eso vinieron de compras a Texas. Para que Javiercito se vistiera con lo último de la moda primermundista.

Como ustedes ya habrán supuesto, Javiercito es "fresa". O al menos así se ve él. Y se encarga de que así lo veamos todos los que lo conocemos.

No tengo nada contra los "fresas". De hecho, me divertían cuando joven. La cosa es que, después de todo este tiempo aquí en Estados Unidos, prácticamente me había olvidado de su existencia.
Porque, aunque usted no lo crea, en Estados Unidos NO HAY FRESAS.

En serio. No los hay. O no los he visto.

Claro, hay gente rica. Gente "bien". Y gente multimillonaria.
También hay sangrones. También hay arrogantes y creídos. Pero a éstos les dicen así, tal cual: Arrogants. No fresas.

No, ser fresa no es igual a ser rico. Puede ser usted de dinero, y no ser fresa. (Ahí tiene a Huicho Domínguez).

Ser fresa es un estado de ánimo, una actitud. Casi una especie aparte.

No es ser arrogante, creído, rico o sangrón: No, es todo eso junto y más. Al menos en el concepto mexicano -tipo Pirruris- del término.

(Me refiero a los fresas de verdad, a los pesados, no a fresitas "light" como ciertas niñas, que a pesar de su fresez -o quizá por eso mismo -caen bien. Conste.)

Javiercito es un fresa de cepa. Auténtico. Por principio, habla como Popeye, articulando las palabras por un lado de la boca. Como si tuviera papas atoradas. Su tonadita me remontó a mi juventud, y me acordé de pronto que los "fresas" seguían existiendo en México.

Como dije, los había olvidado, porque en Estados Unidos no los hay.

Los gringos son muy prácticos. La gente rica y millonaria que he conocido no es fresa. Tener dinero -a diferencia de en México- no los hace una especie aparte. Los gringos millonarios no tratan de enfatizar esas diferencias usando un acento y actitudes "propias", para nada: Son ricos y ya. Pero se comportan como cualquiera.

Las niñas ricas generalmente comentarán, hablarán y harán chistes como cualquiera. Con el mismo acento y tono de todos.

Pero no Javiercito. Él a toda costa necesitaba un ajuar a tono con sus compañeros. Por eso, todas sus compras se enfocaron a enfatizar a toda costa su fresez.

Cuando Javiercito y familia partieron, me quedé pensando. ¿Porqué no hay fresas en Estados Unidos?

Después de un análisis concienzudo, llegué a otra conclusión sorprendente:

En Estados Unidos no hay fresas porque... es un país ¡DE NACOS!

No, no me burlo. Es cierto. Como comentábamos en una columna pasada, los europeos se la pasan criticando el provincianismo y "burdos modales" de los americanos. Su falta de refinamiento. ¿Qué es eso sino una crítica a la naquez?

Por ejemplo, ¿qué habrá más naco que un tipo viejo, vestido con shorts, chanclas, camisas floreadas, sombrero de caza, tomando fotos en Cancún?

Bueno, ESO es un gringo típico.

Lo increíble (para muchos en todo el mundo) es que los americanos asumen su naquez con dignidad, y hasta con altivez. O sea, les vale.

Pueden vestir lo que les dé la gana, y no les importa lo que digan. Pueden traer un calcetín de un color y el otro de otro, y ni en cuenta. (No todos lo hacen seguido, claro, pero hay muchos que sí.)

Y no les importa.

Hay casos particulares, como los llamados "rednecks" (rancherotes), y los "hillibillies" (montañeces), que son objeto de burlas y chistes, pero no son exactamente nacos.

Nosotros los inmigrantes mexicanos lo sentimos en carne propia cuando vamos a México. El concepto que se tiene allá de nosotros es que todos somos nacos.

Y claro, con nuestras cadenotas, hebillotas, sombrerotes, bototas, y trocotas, quizá no demos otra imagen, a ojos de los "cosmopolitas y cultos" latinoamericanos del sur.

Además, nos gusta la música grupera, ¿no? ¿Qué más naco puede haber que eso, a ojos de los fresas entendidos?

Lo importante es que nos vale. Como todo buen naco.

Vamos, si hasta el propio presidente de Estados Unidos es acusado de naco. Con sus bototas con el escudo presidencial grabado, sus modales burdos y falta de arranques intelectuales, George W. Bush es el prototipo del presidente "Cowboy Texano". Y naco.

(Igual Fox, pero esa es otra historia).

Javiercito llegó y compró. Se regresó a México fascinado con la ropa que había comprado. Entre más gringa, mejor (aunque hecha en china, claro).

Ahora sí podría estar a la altura de sus amigos fresas. Y seguro lo envidiarían allá en la escuela.

Esto es lo más gracioso de todo: Los fresas mexicanos se la pasan imitando todas las últimas modas americanas. Ellos quisieran fundirse en uno con los gringos, clonarse con ellos. Ser idénticos en la ropa, los modos, los gustos.

En una palabra, imitar en todo a un pueblo que quizá sea el más naco del mundo. Y sin darse cuenta.

(PD: Por cierto, para los malosos que ya se estén haciendo preguntas, les aclaro: Sí, yo vivo en Estados Unidos. Y por eso también me considero naco. ¿Y qué?)

E-mail: cfzap@yahoo.

1 comentario:

  1. Anónimo8:46 p.m.

    man esta atode madre tu comentario no aguantabamos la risa mi esposa y yo todo eso es verdad yo tambien piensi eso aqui a todos le vale madre cuando quieras mandarme un e mail a uvaldo69@yahoo.com nos vemos

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