viernes, septiembre 03, 2004

Señor Legislador: ¿Quiere vacaciones rapiditas? Véngase de "gira de trabajo" a EU

DESDE LAS ENTRAÑAS DEL MONSTRUO

Por César Fernando Zapata

DALLAS, Texas - Como inmigrante mexicano en Estados Unidos, aún no he logrado encontrar respuesta a una pregunta que siempre me he hecho:

¿A qué diablos vienen tantas comisiones de senadores, diputados y funcionarios de gira aca?
Me acordé porque el otro día un lector me pidió que mencionara algo sobre el tema del voto de mexicanos en el extranjero (A lo cual estoy de acuerdo).

Lo primero que se me vino a la mente fueron los montones de "giras de trabajo" que han venido haciendo legisladores con ese pretexto. A Texas, a California, a Chicago, a Nueva York.

Giras con "reuniones de trabajo" con la comunidad mexicana, que siempre llevan pomposos títulos y hasta ahora, no han servido de mucho.

Eso sí, los diputados o senadores llegan en avión (que ellos no pagan). Traen un séquito de asistentes (a quienes ellos no pagan). El Consulado se encarga de trasladarlos del tingo al tango en camionetas diplomáticas (casi siempre suburbans, como típicos políticos. Y claro, que ellos no pagan).

Los diputados o senadores de tal o cual comisión se pasan dos o tres días en comidas (en hoteles lujosos, por supuesto, que tampoco pagan). Luego se van a platicar con los "líderes" de la comunidad (o que al menos ellos así se autonombran), y claro, ante una suculenta cena o almuerzo (las cuales tampoco pagan).
Si estos legisladores no pagan por estos viajecitos, ¿entonces quién, se preguntara usted? Pos usted. El contribuyente, ¿quien más?

¿Y para qué sirve todo esto? Sepa. Yo no sé. ¿Usted sí sabe?

Yo he visto este asunto de primera mano porque me ha tocado cubrir inumerables "giras", "reuniones", "almuerzos", "juntas" y "conferencias", "de trabajo" de esas comisiones de legisladores aca en Texas.

¿Y sabe que? Son todas iguales: Los legisladores llegan en manada, de traje y corbata (o en guayabera). Siempre está el cónsul, funcionarios del consulado, y bastantes líderes de tal o cual organización de inmigrantes.

Nunca falta el grupo de mariachis. Los discursos. Los infaltables saludos a todo el mundo. El lenguaje florido ("porque los inmigrantes son una fuerza y un valor para ambos países, que sirven para coadyudar los esfuerzos de bla-bla-bla"). Se entregan llaves de la ciudad, hay carnitas, tamales, salsas, tacos y todo lo que se les ocurra.

¿Los motivos de las giras? Siempre el mismo: "Conocer -de cerca- en sentir de la comunidad de inmigrantes en Estados Unidos, sobre tal o cual tema de importancia nacional para ambos países".

????

Yo no soy experto ni político. Nunca he trabajado haciendo boletines para ninguna dependencia. Por eso no sé descifrar ese idioma tan florido y oscuro de los políticos. Así que no podría responderle qué significa todo eso.

A la mejor peco de ignorante, pero para mí todos esos políticos solo vienen de paseo. De shopping. A gastar la lana que no es de ellos. A darse unas vacaciones rapiditas a costa del erario.
Porque, ¿quién demonios les cree que van a resolver los temas de "importancia nacional para ambos países" en una gira de tres días? Y de pilón, tomándose almuerzo tras almuerzo "de trabajo".

Y vaya que cuestan caritas esas "giras". Según una revisión rapidita al sitio de internet del Congreso, para junio del 2004, se gastaron (en miles de pesos) $19,633.2 por concepto de viáticos y pasajes de avión en 95 viajes nacionales y 54 internacionales "de carácter legislativo". Eso en el Senado.

En la Cámara de Diputados no dicen cuánto gastaron, pero tan solo de septiembre de 2003 a julio de 2004, se hicieron 227 viajes al extranjero. De ellos, 17 fueron a Washington, 2 ó 3 a Chicago, 2 ó 3 a Nueva York, además de otros a San Antonio, Los Ángeles... ¡y Las Vegas!
Dirán, bueno es que los legisladores tienen que trabajar. Conocer "de primera mano" el "sentir de ustedes, los inmigrantes".

Claro, claro. La cosa es que nosotros, "los inmigrantes", ni fumamos esas reuniones.
Yo voy porque tengo que cubrirlas, pero si no me mandan ni me paro por allí. Y así piensa el 99 por ciento de los "inmigrantes".

Los que van a esas reuniones ("de trabajo" , claro) son los mismos de siempre: Líderes locales, políticos en ciernes, y uno que otro quejoso. Algunos líderes "hispanos" sí ayudan a la gente, hay que aclararlo. Pero no todos. No la mayoría. Esos sólo quieren salir en la foto, y "amarrar palancas" para cuando elijan diputado a otro "Rey del Tomate".

Cuando ocurre algo, algún escándalo binacional como una golpiza a inmigrantes, o una deportación masiva, no falta alguna "comisión" que decida "investigar" el caso.

Y, claro, para ello amerita... ¡Un gira!

A mí, como inmigrante, esas giras no me han beneficiado. No sé, no he visto cambios. Y a usted en México, seguramente tampoco. A lo mejor peco de ignorante, repito.

Si los legisladores quieren de verdad "conocer de primera mano el sentir" de los inmigrantes, no tienen mas que llamar al Consulado. Se supone que ellos tienen información. Ya están aquí, ¿no? Conocen la comunidad. Trabajan con ella.

Si quieren platicar directamente con los inmigrantes, tienen teléfonos. Hay emails. Hay faxes. Vaya, hasta hay pláticas por la camarita esa de la computadora, ¿no? Los consulados quizá puedan arreglar esas reuniones, y seguramente saldría muchísimo más barato que traer a diez, quince legisladores en avión, alojarlos en hoteles lujosos, y traerlos en restaurantes y pasearlos por toda la ciudad en Suburban. Como si fueran ganadores de la lotería.

(Que, viéndolo bien, en muchos sentidos sí lo son, de hecho).

Ahora, si de verdad quieren conocer "el sentir" de nosotros, los que estamos "acá", "de primera mano"... pues hay maneras.

Por principio, lo que deberían hacer es preparar a su familia y decirles que no los van a ver en dos o tres años. Despedirse de su esposa, sus hijos, y dejar su casa, su ciudad, quizá para siempre.

Luego, pasarse la frontera a pata. A salto de mata. Bajo el sol. A la brava.

O contratar a un "pollero" (a la mejor si se destina una partida fija del presupuesto para gastos "de pollero", y lo someten a licitación, les podrían hacer un descuento).

Que se pasen la frontera nadando. Que crucen el desierto escondiéndose de La Migra, y cuidándose de víboras y alacranes. Que sufran de sed y cansancio.

Cuando lleguen acá (los que logren zafárseles a la Migra, claro) que se partan el lomo trabajando en lo que haya (si lo encuentran).

Que se paren en las esquinas cada mañana a ver quién los contrata. Que sufran por no tener seguro social. Que no les den licencia de manejo. Y que cuando viajen a México de regreso no les digan a los aduanales que son legisladores, para que los traten igual que a todos.

Es así, y no con giras lujosas en avión, o almuerzos en un hotel de cinco estrellas, como los legisladores conocerán, por fin, "el verdadero sentir de los inmigrantes mexicanos".

Y será "de primera mano". Se los aseguro.

E-mail: cfzap@yahoo.com
www.cesarfernando.blogspot.com

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