sábado, septiembre 25, 2004

Mexicanos discriminando paisanos: El racismo que faltaba

DESDE LAS ENTRAÑAS DEL MONSTRUO

Por César Fernando Zapata

DALLAS, Texas - En este espacio ya hemos comentado las formas más comunes de racismo contra los "paisanos" inmigrantes en Estados Unidos.

Por ejemplo, del gringo contra el hispano. O del chicano contra el hispano.

Hace semanas incluso mencionamos el racismo de otros latinoamericanos contra los inmigrantes mexicanos ("¿Mexicano yo? No me insultes")

Vaya, hasta hemos hablado del desprecio que hay entre los mismos paisanos: Hay inmigrantes mexicanos que no se quieren "mezclar" con la "plebe" (léase, el inmigrante profesionista contra el inmigrante campesino).

Como ven, a los paisanos nos llueve sobre mojado. Por todos lados nos tiran.
Pero no es todo. Aún nos falta una forma de racismo contra inmigrantes mexicanos en Estados Unidos.

De todas, quizá sea ésta la peor, porque es hipócrita y poco mencionada. Es como un tema tabú, del que pocos hablan.

Es más, muchos se niegan a aceptar siquiera que exista.

Se trata del racismo hacia los paisanos, de parte de... los mexicanos.

Los mexicanos de México, quiero decir. Los que se quedaron al sur del río Bravo. Los que nunca emigraron, ni emigrarán.

Los habitantes de la Ciudad de México, de Monterrey, de Guadalajara. O de Veracruz, Saltillo, Mérida, Aguascalientes o Tampico.

¿Que estoy loco? ¿Que cómo puedo yo siquiera pensar que los mexicanos sean racistas con sus "very important paisanos" en Estados Unidos?

Pues lo son. Si no todos, si algunos. Bastantitos, diría yo.

"Voy a irme a Estados Unidos", comentaba una vez Juan, un amigo, tras salir de la universidad. No tenía trabajo, y un tío en Chicago le había ofrecido darle la mano para irse allá.

El muchacho no lo dijo con entusiasmo. Ni siquiera con esperanza: No, en su voz había un tono de decepción, de lo inevitable. De "Pos ya ni modo".

Parecía que para él emigrar era como ser llevado por la leva, de soldado a Irak.

¿Cuál fue la reacción de los demás amigos? De risa. De burla. De carcajadas.

"¡Te vas a ir a la pizca!", decían, a coros. "¡Vas a andar corriendo de la migra!".

La anécdota puede parecer aislada. Tonterías de jovencitos. Pero usted se sorprendería al saber cuántos mexicanos de México piensan igual cuando se refieren a los "paisanos".

"Los norteamericanos tienen una imagen errónea de México, precisamente por culpa de los inmigrantes", razonaba Carlos, un profesionista mexicano cuando discutíamos el tema en un café. "Para ellos todos somos campesinos, que nos morimos por ir a Estados Unidos. No se imaginan que aca hay gente con estudios, urbanos, profesionistas. Como tú y como yo".

(O sea: No nos insulten confundiéndonos con ellos. No somos iguales.)

Usted dirá que no. Que son muchas las muestras de "solidaridad" de los mexicanos con "sus" paisanos.

Por ejemplo, cuando un migrante es sentenciado a muerte (claro, claro, siempre "injustamente") en Estados Unidos. O cuando se reporta otro abuso de la Migra, o cuando inmigrantes mueren asfixiados en un tráiler. ¿Qué ocurre? Los primeros en protestar son los mexicanos. En México.

Son los primeros en quemar banderas americanas, en enviar cartas a Derechos Humanos, en hablar en TV Azteca y Televisa contra el racismo contra los hispanos. Contra sus "hermanos".

Pero, ¿en verdad la gente en México hace todo ese merequetengue porque les nace? No sé. Lo dudo. Fuera de algunos cuantos, la mayoría lo hace porque es la moda. Porque es "políticamente correcto" aborrecer al gringo. Porque quieren salir en la tele. O porque José Manuel se los aconsejó.

Lo cierto es que a la mayor parte de los mexicanos en México les vale si otro paisano murió o no en Estados Unidos.

"Quién les manda, pa' qué se van allá", decía Olga, una joven en Tamaulipas. "Nada tienen qué andar haciendo por allá, si de verdad quisieran a México se quedarían aca a trabajar por el futuro del país".

"Pero no, la querían fácil. Y ya ven".

Y aunque no lo crea, son muchos los que piensan igual. Y no son locos, ni desquiciados, sino gentes comunes y corrientes. Quizá algún vecino suyo, algún pariente. Vaya, a la mejor hasta usted mismo lo ha pensado alguna vez.

Porque, ¿cuál es la imagen que tienen los mexicanos de los inmigrantes que se fueron? ¿En qué concepto tienen en México a los "paisanos"?

O son: a) "Macuarros con suerte" (porque ganan en dólares);o b) "Tájuaros creídos y arrogantes"; o c) "Rancheritos que se creen gringos", o d) "Fracasados que no lograron hacerla en México y debieron ir a otro país".

(Claro, esta imagen es muy distinta entre familiares del paisano. Esos que viven de las remesas que reciben, que se la pasan añorando al padre, al hijo, al hermano ausente. Y que quizá se vuelvan a juntar como. Pero para el resto de los mexicanos, los paisanos les son tan ajenos como los chechenos.)

Porque, si a usted le va más o menos bien en México, ¿a santos de qué va a irse a arriesgar la vida al emigrar a Estados Unidos? Ni loco.

Ya de entrada, esta actitud les impide a muchos mexicanos identificarse con el drama de los migrantes, por mucho que lo intenten.

Y no porque lo hagan con mala intención. Simplemente son vidas totalmente distintas, aunque sean "paisanos" suyos.

"Nosotros no venimos en burro, venimos en camionetas", comentaba un empresario de Monterrey de visita en Texas, a un diario en inglés años atrás, cuando le preguntaron sobre los inmigrantes mexicanos. "Nosotros venimos de vacaciones, a dejar dinero. Llegamos en avión, en camionetas, no en burro".

(Igual, léase: "No nos confundan, que no somos iguales").

Hay que aceptar una realidad. Para bien o para mal, el 90% de los migrantes mexicanos en Estados Unidos son así: Campesinos sin estudios. Gente de trabajo, que a la mejor sólo terminó la primaria. y a veces ni eso.

Gente humilde, casi todos indígenas o mestizos morenos. Que no saben usar palabras elegantes. Que champurrean el spanglish con los "haiga", los "ansina", los "mesmamente" y los "dendenantes".

Que gustan de andar de sombrero y botas. De bigote ancho, y cinturón pipeao'.

Ese es el mexicano en Estados Unidos. El paisano típico. Y es, para bien o para mal, la imagen que tantos norteamericanos tienen del país.

Precisamente, la imagen con la que odian ser confundidos los centro y sudamericanos.

Y muchos mexicanos.

E-mail: cfzap@yahoo.com

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