domingo, septiembre 12, 2004

"¡¿Mexicano yo?! ¡No me insultes!"

DESDE LAS ENTRAÑAS DEL MONSTRUO

Por César Fernando Zapata

DALLAS, Texas - Para los mexicanos que emigramos a Estados Unidos, el racismo contra nosotros es un tema candente.

Peor lo es cuando nos damos cuenta de una realidad: No solamente los gringos son racistas hacia los mexicanos. ¡También los demás latinoamericanos!

"¿Mexicano yo?", preguntaba con horror un amigo sudamericano cuando alguien lo confundió una vez. "¡Para nada!".

Día a día, a lo largo y ancho de Estados Unidos, cada vez son más los sudamericanos a quienes erróneamente los toman por mexicanos. Y día a día cada vez son más los sudamericanos que se indignan por esto.

Claro, hay latinoamericanos a quienes no les importa. Lo toman a gracia, a broma. Algunos hasta como cumplido. Pero para muchos otros, hay que decirlo, el que los llamen mexicanos equivale a que les recuerden el 10 de mayo.

Algunos incluso prefieren que se la mienten antes de que los confundan con mexicanos.

¿Porqué, se preguntará usted? No sé, con certeza. Mi teoría es que en Estados Unidos, ser "mexicano" equivale a ser lo peor.

¿Qué significa ser "Mexican"? ¿Qué imágenes se vienen a la mente de la persona promedio en Estados Unidos, cuando les mencionan la palabra?

Generalmente: Bandoleros. O conserjes. Mucamas de hotel. O jardineros.

Todo mundo está de acuerdo en que esos oficios no tienen nada de denigrantes. Son trabajos honestos y necesarios.

Sí, pero nadie admitirá que le gustaría hacerlos. Porque están en el escalón más bajo de la economía.

"Mexicano" también equivale, para muchos, a narcotraficante. A asesino. A guerrillero con un calcetín en la cabeza.

Sin embargo, el significado más famoso y socorrido para el término "mexicano" es: Ilegal. Indocumentado. "Espalda mojada".

¿Es usted mexicano, y vive en Estados Unidos? Ah, pues de inmediato lo catalogan como que llegó cruzando el desierto, solamente para vivir de las ayudas del gobierno americano, sin pagar impuestos y a tener montones de hijos.

De borracho, flojo, sucio y carga fiscal nunca lo bajarán. Tampoco de machista y golpeador de mujeres. En serio.

Hay excepciones, claro. No toda la gente es así. Uno de mexicano puede conocer norteamericanos (güeros o negros) y hacerse amigos entrañables. De persona a persona.

Pero de grupo a grupo, las cosas son distintas. Las personas comprenden, aceptan. Tienen la mente abierta. Las masas, en cambio, son intolerantes y pre-juzgan sin lógica.

Para las masas, por lo tanto, la sentencia ya está dictada: "Mexicano" es ser lo peor. Punto.
(Por cierto, ¿no fue Salma Hayek a la que le dijeron, cuando recién llegaba a Hollywood, que le convenía más decir que era árabe que mexicana? Eso lo contó en una entrevista. Aparentemente ser árabe era mejor visto que mexicana.)

Por eso, no nos extrañe que peruanos, venezolanos, colombianos, argentinos y en general cualquier latinoamericano en Estados Unidos se pasen buena parte de su vida aclarando a todo el mundo que NO son mexicanos. Sin mucho éxito, hay que agregar.

Porque, ¿cómo diablos quieren que un anglosajón que no tiene ni idea de lo que es un latinoamericano, sepa la diferencia? ¡A todos nos ven iguales!

Algo parecido ocurre al revés: A ver, ponga a un mexicano o a un peruano a distinguir entre un norteamericano y un australiano. O entre un inglés y un escocés. Seguramente a un texano le caerá como patada en el hígado que lo llame "yanqui", pero no tiene mas que aguantar. O pasarse la vida aclarando las diferencias.

(Un neozelandéz que viajó a México comentó una vez: "Cuando llegué aquí, todo mundo me tomaba por gringo. Yo le explicaba que no somos gringos, sino neozelandeses, muy diferentes. Pero después de explicar cientos de veces, me cansé. Ahora mejor me callo y me conformo con ser un 'gringo' más".)

En esto de las confusiones, a quienes menos les cae en gracia que los tomen por mexicanos es a los españoles. En general, ellos abominan hasta de de ser confundidos por "latinoamericanos".
Ello equivale -para muchos de ellos- a "tercermundista". "Retrasado". "Incivilizado".

"Nosotros no somos Latinos, sino españoles", explicaba un agregado diplomático español, en una reunión en Washington, cuando los políticos norteamericanos cometieron el "error" de creerlos "Latins".

"Somos europeos, para más señas", explicó el español.Otro español se quejaba en un foro de la costumbre hollywoodesca de contratar actores mexicanos (o peor, ¡chicanos!) en el papel de españoles, sobre todo en películas históricas. Como "Amistad" de Steven Spielberg. E insistía que eran "obvios" los ragos más que indígenas de más de un marino "español" (como si Steven Spielberg o su audiencia fueran expertos en antropología comparada).

Pero a pesar de todos los esfuerzos de los latinoamericanos y españoles por "desmexicanizarse", no tienen mucho éxito. Como un historiador americano dijo una vez: Los hispanos de Nuevo México se la pasan clamando ser descendientes de españoles, no de mexicanos... aunque en la práctica nadie es capaz de diferenciarlos.

¿Qué pasará en el futuro con los "Mexicans"? ¿Seguiremos siendo considerados lo peor?
Hace algunos meses, visité el museo de las Culturas de San Antonio, Texas. Allí hay exhibiciones permanentes del legado histórico que varias razas de todo el mundo han dejado en Texas.

Es un museo muy moderno y amplio. Encontramos objetos de los pioneros irlandeses, ropa de los ingleses, vasijas y utensilios de los negros, y hasta fotos y relatos de los libaneses.

Había exhibiciones hasta de emigrantes polacos y rusos.

Pero por más que buscaba, no hallaba la exhibición de los mexicanos. ¿Cómo es posible, me decía? El colmo del racismo.

Iba a irme, cuando al girar en un pasillo, me fui de espaldas: Había una sección -completita- dedicada a los mexicanos, a los Mexican-Americans (chicanos), o Tejanos, así con j, como ellos se denominan. Había de todo y hasta más, mucho más de lo que otras razas y nacionalidades tenían en sus secciones.

Pero fue la primera imagen la que se me quedó grabada: Unos tejanos profesionistas, en un estudio de arquitectos del Texas del siglo XXI, vestidos como profesionales, jóvenes, yuppies. Manejando computadoras y diseñando edificios.

Junto a ellos, habían fotos amarillentas de los siglos XX y XIX: Emigrantes de sombrero, descalzos. Morenos, con bigote, bajitos y con rasgos indígenas. Algunos de Vaqueros (los primeros cowboys verdaderos), otros en la pizca, o de braceros.

De allí las imágenes saltaban hasta las guerras mundiales, Vietnam y al estudio de arquitectos del 2004, donde los Tejanos de hoy en día diseñan los edificios del futuro.

Sonreí. La palabra es la misma: Mexicanos. Pero la imagen está cambiando. Con cada niño hijo de inmigrantes que sale de la escuela, que se gradúa, que va a la universidad, es un cambio favorable.

Es un cambio Poco a poco. Muy lentamente. Pero ái la llevamos.

E-mail: cfzap@yahoo.com

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