viernes, agosto 20, 2004

Estados Unidos no lo está esperando a Ud. con los brazos abiertos

DESDE LAS ENTRAÑAS DEL MONSTRUO

Por César Fernando Zapata

DALLAS, Texas - Hay un tema del que casi nadie habla, cuando se trata el asunto de los inmigrantes en Estados Unidos.

Siempre se habla de los que se encumbraron. Los que "la hicieron". Los "mojados acaudalados", como mencionamos en otra columna.

Pero nunca se menciona a los que no "la hicieron". Los que se tuvieron que regresar por no haberse llenado de dólares.

Los que nunca encontraron "el sueño americano".

Estos casos son reales. Tanto, como esas historias del "mojado acaudalado" que tanto escuchamos en corridos o en los medios.

Por cada "Rey del Tomate", hay mil "Plebeyos del Tomate", aquellos que tras pasar sudores, esfuerzos, y partirse la espalda para triunfar en la pizca (o en la limpieza, en la construcción, etc.), debió regresarse a México -deportado o por su propia voluntad -sin un quinto.

A algunos les va hasta peor: Regresan heridos, con lesiones laborales productos de caídas, golpes, o simple desgastamiento físico.

Otros aún peor, vuelven con los tenis por delante, en una caja. Eso cuando no los entierran en fosas comunes en Texas o California, sin nadie que los reclame.

No a todos les va bien en Estados Unidos.

Recientemente hemos recibido muchos mensajes de lectores haciendo la misma pregunta: "Oiga, ¿cómo ve si yo me voy a Estados Unidos? ¿Cree que me va a ir bien?".

Son muchas cartas similares. Y casi todas estas justifican su deseo de venir a Estados Unidos con los mismos argumentos: "Yo soy licenciado de tal". O contador, o gerente, o artista. O incluso obreros, niñeras, albañiles, o vaya usted a saber qué.

Lo que en verdad me quieren decir, es: "Puedo contribuír con mi enorme conocimiento a la grandeza de Estados Unidos".

(Léase: "Seguramente los gringos están ansiosos de contratarme".)

Yo no podría responder cómo le iría a usted si se viniera a Estados Unidos. A duras penas puedo saber cómo me va a mí. (Y a veces ni eso.) Cada caso es distinto.

A todas esas personas que me escriben o me preguntan, lamentablemente, les respondo lo mismo. Una realidad absoluta, de la que todos los latinoamericanos debemos estar conscientes si queremos emigrar:

En Estados Unidos, NADIE lo está esperando a usted.

Es más, ni siquiera saben que existe. Ni les importa. Y aunque sepan que existe, de todas maneras no espere verlos ansiosos de que venga a este país.

Nunca lo esperarán con los brazos abiertos.

(A menos, claro, que usted tenga amigos o parientes acá, que le den la mano. Pero esos casos son muy especiales. Son la excepción, y a ésos no me refiero aquí.)

Suena duro, suena triste, suena desesperanzador, cierto. Pero es la realidad.

Un lector me criticó porque, a su parecer, al escribir una columna pasada sobre el costo de la vida en Estados Unidos, estaba "desbaratando las esperanzas" de muchos potenciales inmigrantes.

Lo lamento. Pero yo no escribí la realidad. Simplemente me limito a recitarla. Para que se conozca, para que no queden dudas.

Prefiero pecar de desesperanzador, a recitar maravillas (falsas) para incitar a más mexicanos a arriesgar su vida cruzando la frontera.

No me gustaría que culpa de esta columna, uno de esos "esperanzados" se muera en el desierto, añorando la vida idealizada que leyó aquí. Una vida que no tiene nada de fácil, ni de maravillosa.

No, prefiero decir la verdad. O dar el lado negativo, para que sepan a lo que se enfrenta uno por aca.

Tampoco me gusta que piensen que soy enemigo de la vida en este país. Estados Unidos no es el Gran Satán, ni el Enemigo Número 1 de Latinoamérica, ni una nación de delincuentes ni imperialistas, como algunos quieren decir. No todo es malo aca, hay muchas cosas buenas. Mucha gente maravillosa, amable, decente. No es el infierno que nos quieren pintar los izquierdistas.

De hecho, la vida es muy buena para millones de inmigrantes, quienes han logrado en Estados Unidos el progreso y bienestar que nunca hubieran encontrado en sus países. Y esto también es la realidad.

Pero siempre hay que esperar lo mejor, pero preparados para lo peor.

Hay que estar claros que el "American Dream" (o sueño americano) tiene un costo. Y un costo altísimo. Y no todos tenemos la misma madera, el mismo aguante, para pagarlo.

¿Que usted es profesionista? ¿Contador? ¿Licenciado, médico, diseñador, periodista? Magnífico. ¿Que ha cosechado premios, reconocimientos, nominaciones? Excelente.

Pero eso no le garantiza el éxito en Estados Unidos. Vaya, ni siquiera le garantiza un empleo aca, mucho menos una visa de trabajo ante su gobierno.

Acuérdese que, de venir, tendrá que competir con miles de otras personas con sus mismas credenciales (o mejores) por los puestos de empleos. Personas que estudiaron aca, que hablan inglés perfecto, que conocen el país. ¿Contadores? En Estados Unidos cada año egresan miles de ellos, extremadamente bien preparados. ¿Médicos? Igual. ¿Ingenieros? Ni se diga.

Un profesionista latinoamericano promedio siempre estará en total desventaja. Por donde se le vea (excepto, quizá, si es totalmente bilingüe).

Y si los profesionistas se las van a ver duras, imagínese cómo le puede ir a un inmigrante con estudios de primaria, sin hablar inglés ni conocer el país.

Ahora, esto no significa que a usted en particular le vaya a ir mal. ¿Quién sabe? A la mejor usted corre con suerte. A la mejor logra pasar la frontera fácil (con visa o sin ella). Quizá encuentre chamba rápido, a la mejor se halla con un jefe al que no le importe que usted no tenga papeles. Es hasta posible que este jefe lo quiera patrocinar para una residencia permanente.

A la mejor usted ya habla un inglés casi perfecto, y logra encumbrarse aún más que los propios gringos.

Es más, las personas que vienen a "doblar el lomo" tienen, en teoría, más oportunidades de empleo que alguien con título profesional. Porque abundan los trabajos de limpieza, de agricultura, de construcción. En cambio, las chambas de abogado, ingeniero, médico, aunque bien pagadas, son escasísimas y muy restringidas. Hay que sacar licencias, revalidar materias, y todo eso cuesta caro.

(Por eso no son pocos los profesionistas que terminan agarrando la escoba o se van a poner ladrillos. Para poder comer.)

En síntesis, le puede ir muy mal, pero todo puede suceder. Hay inmigrantes que han superado obstáculos enormes, peores que los que usted jamás pudiera encontrar. Y han triunfado.

A estos inmigrantes los admiramos. Pero los admiramos precisamente porque lo que hicieron es "admirable", no de todos los días. Como los santos, los veneramos precisamente porque el resto de los mortales nunca podremos ser como ellos.

En Estados Unidos hay 20 mil razones por las que usted puede triunfar. Un país que es la primera potencia mundial, con la economía más desarrollada en la historia del planeta. Donde hay innovación, donde se premia la perseverancia, el ingenio.

Pero al mismo tiempo, también hay otras 20 mil razones por las que usted puede fracasar (ó 30 mil, 40 mil, 80 mil, o más). Y esto hay que tomarlo muy en cuenta.

E-mail: cfzap@yahoo.com
www.cesarfernando.blogspot.com

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