sábado, julio 10, 2004

Sorry, yo no spekeo español, ni english. Spanglish, for plis

DESDE LAS ENTRAÑAS DEL MONSTRUO
Por César Fernando Zapata

DALLAS, Texas - Debo confesar que cada vez más, desde que vivo en Estados Unidos, se me está "olvidando" el español.

El pequeño gran problema es que... no sé inglés.

Por ello, frecuentemente debo echar mano de mi tabla de salvación: El spanglish.

(O espanglés, como le quieran llamar.)
Frecuentemente, en una conversación cualquiera, el cerebro como que se me atora. La idea que tengo en la cabeza no quiere salirme por la boca, se queda pegada en la lengua y no sale. La idea la tengo clara, pero no recuerdo la palabra asociada con ella.

En ese momento es cuando de improviso salta su equivalente en inglés. Y la digo.

Es entonces cuando me doy cuenta de que hablo spanglish.

Antes, cuando recién acababa de llegar aquí, como nuevo inmigrante, me horrorizaba al escuchar a la gente hablar.

Aquí no se subían en sus camionetas, sino en sus trocas.

No cuidaban su jardín, sino su yarda.

No echaban llave a sus puertas, sino que las laqueaban.

No aspiraban sus alfombras, sino que vacunaban sus carpetas.

Si les dejaba mensaje por teléfono no me devolvían la llamada, sino que me foneaban pa' atrás.

Fue una lucha constante con Cesarito, mi hijo, al principio. Cuando entró a la escuela me decía: "Dad, ¿no vamos a ir pa' atrás en la troca de mi tío"?

Si en ese momento estábamos en México de vacaciones, o había amigos mexicanos de visita, me miraban con los ojotes pelones, y una mueca entre horror y burla.

"No, César", corregía a mi hijo, tratando de no mirar a mis indignados paisanos. "Se dice: 'Papá, no vamos a regresar en la camioneta de mi tío?' ".

"Ah, okey. Sorry, dad", respondía confundido.

"O hablas bien español, o hablas bien inglés. Pero nunca los mixees, Eso no es náis. ¿okey?", le recomendaba.

Tardaba unos segundos antes de darme cuenta de lo que acababa de decir...

Claro, para entonces mis amigos mexicanos ya estaban en el suelo, retorcidos de la risa. Y ya podía esperar que durante el resto del día no me bajaran de pocho, entregado, malinchista y hasta de agente de la CIA.

Todo ello me preocupaba, sinceramente. Sentía que estaba fallado de una manera muy seria a mis raíces, a mi idiosincracia. A mi mexicanismo.

Pero eso era antes. Hoy las cosas son distintas.

Poco a poco me di cuenta de que el spanglish no es un complot bien urdido desde el Capitolio para lavarnos el cerebro a los hispanos. No, el spanglish es una herramienta, que los inmigrantes usamos para vivir diariamente en Estados Unidos.

No es un esfuerzo consciente, es espontáneo. Nadie lo usa porque le guste, ni porque sea 'chic': Lo usan y ya. Sin remordimientos ni presunciones.

Las palabras (en inglés o español, o champurreadas) no queman, no causan llagas. Son eso: Palabras. Son herramientas, instrumentos para usarse. Las usan porque están allí, porque están a la mano, porque después de estar hablando inglés con un amigo gringo, o escuchar radio, o televisión cambiamos de pronto al español de la familia y el cerebro no tiene tiempo de meter reversa. Y por eso de repente se nos salen los 'laqueados', los 'carpetas'.

Los hispanos en Estados Unidos dicen troca de la misma manera que un veracruzano dice sayar por resbalar. Dicen yarda como los peruanos dicen palta en vez de aguacate. Dicen te llamo pa' atrás como un español diría 'vosotros' en vez de 'ustedes', o un cubano diría gaveta por cajón, o espejuelos por anteojos.

¿Que es un dialecto? Claro. ¿Una jerga local? Es obvio. ¿Que no es un idioma "literario", "culto"? Por supuesto. Nadie lo ha diseñado para eso. No nació por decreto de algún filólogo ni un presidente de la república. Nunca ha tenido aspiraciones de crear un Quijote o un Shakespeare

(Aunque uno nunca sabe qué ocurra en el futuro. Por ejemplo, el profesor mexicano Ilán Stavans ya hasta tradujo el Quijote al spanglish. Las inmortales primeras líneas inician así: "In un placete de La Mancha of which nombre no quiero remembrearme, vivía, not so long ago, uno de esos gentlemen who always tienen una lanza in the rack, una buckler antigua, a skinny caballo y un grayhound para el chase.")

Pero el spanglish no es exclusivo de gente inculta (como muchos dizque "cultos" nos repiten como merolicos). No solamente lo hablan los limpiaoficinas, ni los jardineros, ni las niñeras, o los obreros (y aunque así fuera, ¿qué tendría de malo? ).

Tampoco es la lengua exclusiva de los malinchistas. El spanglish surge en cambio de manera automática, un reflejo intelectual del cerebro. Un reflejo del cual ni el más experto académico de la lengua se podría escapar, en caso de que se encontrase en las mismas circunstancias de los inmigrantes.

Es un acto espontáneo, no surge por decreto.

¿Que es una mezcla, sin lógica? Quizá. Pero está naciendo, está en formación.

Y este tipo de parto no tiene nada de malo, ni de ilegítimo. Así nació el español, ¿no?

Porque, ¿qué es el español, sino latín (y ni siquiera latín culto, el que hablaban Séneca o Cicerón, sino el vulgar, el de la calle, el de la plebe) mezclado con las lenguas de los celtas, iberos, judíos, griegos y hasta árabes?

El inglés, por su parte, tampoco es "puro", ni de buena familia. Es un idioma resultante de la mezcla de las lenguas de los pueblos anglos, sajones, romanos, normandos, germánicos, godos, vikingos y vaya usted a saber cuántos más.

¿Que el spanglish es impuro? Claro que lo es. De hecho, todos los idiomas lo son. Ninguno es 100% puro. Todos son mezclas de dos o más idiomas anteriores. Y esas mezclas son siempre de palabras mal escuchadas, mal escritas y mal utilizadas, pero que terminan entrando al vocabulario "oficial". Como si siempre hubieran estado allí.

El temor de los puristas es que el español termine arrasado por el inglés (o peor, por su hijo bastardo, el spanglish). Pero están equivocados: El spanglish no es el resultado de la invasión del inglés, ni viceversa. Es una fusión más o menos equilibrada de ambas lenguas. Ninguna de las dos predomina. Y las dos se deforman en el proceso.

El spanglish tampoco será el verdugo del español, el que lo entierre. El español, como el inglés, son lenguas milenarias, internacionales, "cultas". No van a desaparecer, al contrario. Según expertos, cada año desaparece un promedio de 25 lenguas y dialectos, y mientras el español y el inglés se fortalecen cada día más. Son lenguas que tienen su futuro asegurado.

Por eso precisamente se crean nuevas lenguas, mezclas de ellas. Porque la influencia de estos "súper idiomas" es tanta, que influencian a otras, y crean derivados.

De hecho, el emninente linguista Steven Fischer ha predicho que, dentro de 300 años, los únicos idiomas que sobrevivirán, serán solamente 3: el chino, el inglés... y el español.

Claro, habrá otros idiomas importantes, como el francés, el alemán, el ruso y el hindú. Pero quedarán relegados a un ámbito regional, dice él. Secundario.

Hoy en día por ejemplo ya hemos visto como ha bajado el número de hablantes e influencia de estos idiomas. Ni el alemán ni el francés tienen la misma difusión de hace cincuenta, cien años. Y no se necesita ser un experto lingüista para saberlo.

Por lo tanto, según Fischer, los únicos lenguajes verdaderamente internacionales, las lenguas "francas" del siglo 23, serán chino, inglés y español.

O sus mezclas. El chinglish (hijo del chino e inglés) ya está dando sus pininos dentro del gigante asiático, como el spanglish. Y seguro es cuestión de tiempo para que nazca un tercero: la mezcla de chino con español. (¿Cómo se llamará? ¿Chiñol? ¿Chinish? ¿Espachino?)

Mientras, ocurrirán hecho increíbles. Por ejemplo, Fischer dice que el español acabará "tragándose" al portugués. De hecho, para él, la existencia del portuñol (la mezcla de español con portugués que todos desprecian, pero que millones hablan en Sudamérica) es el primer paso.

¿Que estos cambios están mal? ¿Que estas mezclas idiomáticas son producto de gente inculta, ignorante, floja? ¿Que no debería ser así? Quizá. Pero así es. Es una realidad. Ha ocurrido desde siempre, a lo largo de toda la historia. Ocurre en estos momentos, y seguirá ocurriendo en el futuro. Mientras la humanidad exista.

Hay que estar claros en una cosa: Estos cambios no los hace la clase privilegiada, la clase culta y cosmopolita. No los hacen los expertos políglotas, que dominan dos o tres idiomas a la perfección. Ni los profesores universitarios, ni los presidentes, o los militares tendrán influencia directa en este proceso. No: Será un cambio global que dirigen desde ya las masas, el pueblo.

La pípol.

Por mucho que les pese a los izquierdistas, el spanglish es un movimiento proletario, que se da desde las bases, entre gente del pueblo: Trabajadores, estudiantes, amas de casa, obreros. No viene desde arriba. No lo dicta el Pentágono ni la CIA.

Uno puede acusar al spanglish de ser muchas cosas: Mezcla, dialecto inculto, burdo, malinchista... Lo que nunca es ni será es una imposición ideológica desde la Casa Blanca.

(Aunque George Bush -o Jorge Arbusto, como también se autonombra- sea el primer presidente americano que promueve abierta, aunque involutariamente, la causa del spanglish. Como todo texano).

Aclaro que mi postura siempre ha sido tratar de hablar bien. Conocer bien un idioma (ya sea el propio o el ajeno) es indispensable. Seguir las reglas de ortografía, de sintáxis, es algo básico en esta profesión de periodista, por ejemplo, y lo debería ser en todas.

Pero soy más tolerante respecto al spanglish. Entiendo ahora que no todo mundo es como yo quiero, ni tienen porqué serlo. Las cosas no funcionan así, excepto en las dictaduras.

De todas formas, para qué preocuparnos. Si usted no habla spanglish, si lo aborrece, nunca lo hablará. Y no le afectará. Y si usted ya lo habla, es porque no le molesta.

Tampoco tenemos qué preocuparnos porque en el futuro este dialecto desplace al español. No ocurrirá. Pero dado el remoto caso de que así suceda, ¿de qué nos preocupamos? Para entonces, nosotros vamos ya a estar muertos y enterrados.

En dado caso, el "problema" sería para nuestros tataranietos.

Y ni así, porque ellos ni cuenta se darán de que hablan "mal" una versión "degenerada" de un idioma bellísimo. Para ellos siempre habrá sido así.

Igual que nosotros, hoy en día, ni cuenta nos damos de que hablamos una "mala" versión "degenerada" de un idioma bellísimo, como lo fue el latín. Que en paz descanse.

E-mail: cfzap@yahoo.com

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