viernes, junio 25, 2004

Los mexicanos: ¿Musulmanes encubiertos?

DESDE LAS ENTRAÑAS DEL MONSTRUO
Por César Fernando Zapata

DALLAS, Texas - Se dice que los mexicanos no podemos ser iguales que los gringos o los europeos. Porque aunque compartimos valores, nunca vamos a ser iguales a ellos.

Vamos, ni siquiera seremos hermanos. Cuando mucho, primos (¿no hay quienes les dicen a los norteamericanos 'los primos del norte'?). A los españoles también los tratamos como primos, pues enfatizamos nuestras diferencias.

En cambio, consideramos "hermanos" a los centroamericanos (aunque los despreciemos como pobretones), a los venezolanos, colombianos, peruanos, argentinos (los hermanos "guapos"), cubanos y hasta brasileños.

¿Porqué? Porque compartimos muchas similitudes. Un pasado relacionado. Muchas características raciales y culturales. Pero sobre todo, el idioma y la religión. (Excepto los brasileños, claro, aunque el portugués es lo más parecido al español que hay).

O sea, somos muy parecidos. O al menos eso nos gusta pensar.

Sin embargo, al conocer a gente de todo Latinoamérica aca en Texas, me he dado cuenta de que en realidad los mexicanos somos bastante diferentes a nuestros "hermanos". Y claro, totalmente opuestos a nuestros "primos".

Uno solo tiene que reunirse en una mesa para comer con algunos sudamericanos para darse cuenta del contraste.

Los venezolanos son hablantinos a más no poder. Tienen un ritmo caribeño que se les sale hasta por el acento.

Los colombianos son excesivamente amables. Se hablan de usted hasta entre niños.

¿Los cubanos? Olvídese. Son otra raza. Con lo gritones, confianzudos y extrovertidos que son, se nos hacen tan raros como los españoles.

Y al revés: A gente de esas nacionalidades se les hacen extraños, chistosos y hasta desesperantes los modos de nosotros los mexicanos: Tan respetuosos, solemnes y cuidadosos de las formas.

Por ejemplo, les exaspera la manera tan "dócil" que tenemos de hablar, con el "mande usted", "está en su casa" y todo lo demás.

Decía Alan Riding, el autor del libro "Vecinos distantes" que aunque los españoles se habían apoderado de los cuerpos de los mexicanos, los indios se habían apoderado de nuestras mentes. Y en muchos sentidos, pareciera que como cultura somos más parecidos a los asiáticos que a los europeos. E incluso que a nuestros propios "hermanos" latinoamericanos.

Me gustaba pensar que los mexicanos tenemos más en común con los japoneses. Según sé, allá también se da mucha importancia a las formas, a la etiqueta. Hay mucho respeto (evidente y vedado) hacia la autoridad. Japón es una sociedad piramidal, cerrada, donde solo los nativos conocen lo intrincado de sus códigos sociales.

Además, Japón me encanta. Quizá no estaba siendo imparcial. En mis sueños calenturientos veía muchas similitudes entre los samurais y los caballeros águila. Entre el "Mikado" (Emperador, hijo del Sol), y el Gran Tlatoani azteca.

Pero alguien me sugirió que estaba equivocado. "No, los mexicanos no se parecen mucho a los japoneses. Cuando mucho, se parecen más a los árabes", me dijeron.

"¿A los árabes? ¿Musulmanes? Para nada. Somos totalmente distintos. Qué te pasa", respondí.

"¿Porqué?"

"Pues porque mira", enumeré, "los países musulmanes son sociedades cerradas, antidemocráticas, piramidales. Hay mucho atraso social con respecto a los países avanzados, muchos dogmas. Un grupillo de personas controlan todo. Las mujeres están supeditadas casi en todo al hombre, y de pilón la religiosidad impregna toda la vida", explique.

"¿Y? ¿No es así en México?", fue la respuesta impávida.

Eso me hizo pensar. Y si uno se quita las ideas preconcebidas, se da cuenta de que sí, los mexicanos (ojo, no los latinoamericanos) tenemos mucho de musulmanes. Aunque no nos guste admitirlo.

Casi todo, de hecho, excepto la religión.

Veamos:

1 - Ambos (musulmanes y mexicanos) somos culturas donde importan mucho las formas, los códigos sociales. Los extranjeros generalmente tienen muchos problemas para entender todo el mecanismo que se mueve debajo de nuestros gestos, palabras, ceremonias. Y nunca aunque un foráneo viva muchos años entre nosotros, nunca los acaba de entender.

Aquél que no siga las formas es considerado impertinente, y le fruncimos el ceño. Por lo menos.

2 - Somos sociedades donde se da más importancia al grupo (familia, clan, sociedad) que al individuo. Contrario totalmente a la mentalidad europea y americana, más egoísta. Esta actitud comunitaria se extiende a las asociaciones y partidos políticos (le decimos "disciplina de partido"). El individuo no cuenta tanto como los principios grupales (o religiosos).

En una palabra, somos dogmáticos.

3 - Somos sociedades que les damos mucha importancia a la tradición, a las costumbres. Si así siempre se hizo, así siempre se hará. Y nadie debe atreverse a cambiarlo, porque atentaría contra nuestra identidad, idiosincracia, y todo lo que nos hace ser "nosotros". (El que lo haga lo acusan de ser antiislámico -o antimexicano-, y de aliarse con ideologías extranjerizantes, que "envenenan nuestra forma de ser").

Como dijimos, somos una sociedad dogmática, que niega serlo.

4 - Somos sociedades donde el papel del hombre es el centro de la decisiones. Pero al mismo tiempo, somos contradictorios, pues por un lado enaltecemos la figura materna casi a niveles divinos, y por el otro maltratamos a nuestras esposas, o simplemente no le damos el lugar que se merece como "un igual".

Como en el Islam, donde repiten una y otra vez que el Corán garantiza los derechos de la mujer (en el papel, aunque en la práctica sea otra cosa), los mexicanos nos enorgullecemos de la igualdad femenina ante la constitución, el voto de la mujer, las profesionistas en aumento... pero sin dejar de ser machistas. ("¡Ya llegué vieja! Dame de comer pero ya!".)

5 - Es cierto, en lo que difieren la sociedad islámica de la mexicana es en la poligamia, el tener varias esposas. Pero ni falta que nos hace: En ningún pueblo o colonia falta un Don Juan Pipirisnáis que tiene una "vieja" en cada barrio (con chiquillos y todo). Y no lo reprobamos, al contrario: Lo celebramos. Por "macho". Y no pocos quisiéramos ser como él.

En el Islam la infidelidad es un pecado capital, mientras que para los mexicanos es un símbolo de "hombría". Hasta allí estriban las diferencias. En la práctica, hay poligamia de facto.

6 - Somos sociedades que tenemos como base ideológica el ultranacionalismo, y como agenda política el desprecio total a lo que huela a norteamericano y liberal (o libertino). Pero al mismo tiempo imitamos la moda, los estilos, el sistema de vida del Gran Satán, sin ver por eso ninguna contradicción.

7 - En México, es cierto, no hay religión de estado. Pero en la práctica la religión impregna todos los aspectos de la sociedad, y ay de aquél que se atreva a despreciar en público los símbolos sagrados. Estos símbolos pueden ser religiosos, pero también políticos, históricos y sociales. Pobre de aquél que se atreva a insinuar alguna palabra contra los personajes que representan estos símbolos, los "héroes patrios". Casi casi los elevamos al nivel de profetas, sin cuestionar sus defectos humanos. (A muchos ya se nos ha olvidado que de hecho lo fueron, de tanto que nos machacan su "heroicidad" en las escuelas). Si uno de atreve a insultarlos, o poner en duda su "santidad", ya se puede esperar una 'intifada' ideológica en su contra. Solo que en vez de sentenciarlo a muerte, se burlarán de él, le cerrarán los medios, lo dejarán sin chamba o de perdido le dejarán de hablar los amigos.

8 - Como muchos extremistas adoran a Osama bin Laden por haber atacado a Estados Unidos en su propio suelo, aún hay muchos mexicanos que adoramos la figura de Pancho Villa, por haber atacado el pueblo de Columbus, Nuevo México. E igual que a bin Laden, a Villa nunca lo atraparon (a pesar de haber mandado 10 mil soldados a buscarlo, a mando del general John Pershing).

De hecho, algunos chicanos extremistas de California le dicen a bin Laden "El Pancho Villa islámico". (???? ¿Honor o burla? ¿Y de quién hacia quién?).

Aclaro, no tenemos nada contra los islámicos. Hay gente decente, respetuosa y amable entre ellos. A los que nos referimos son a los extremistas. Y de esos hay muchos. Incluso entre los mexicanos, sin ser musulmanes.

Pensando así, no hay muchas dudas de que los extremistas islámicos y los mexicanos no son tan distintos. De hecho, los mexicanos somos musulmanes casi en todo, menos en la religión.

Nos parecemos más a ellos que a los gringos, eso sí. Y no habrá pocos que se enorgullezcan de ello.

(Eso sí, no creo que hayan muchos por allí dispuestos a ponerse una bomba en la panza para volarla en un mall de Harlingen. No creo que nuestra militancia llegue a tanto).

Por supuesto, esto no es un estudio sesudo de un sociólogo o antropólogo, experto en culturas comparadas. Cualquier estudioso me puede rebatir mis análisis como poco científicos, superficiales, fofos y hasta amarillistas. Pero vale, como la opinión de cualquier hijo de vecino.

Se basa es observación directa, no en experimentos. Como la opinión de usted, o de cualquiera.

Además, ¿no es el islam la religión con mayor crecimiento en los últimos años en México? Dicen que en Chiapas tienen hasta mezquitas y centros educativos ya, financiados por Arabia Saudita. Dicen que están repletos de familias mayas, cuyos miembros están cambiando sus nombres de José a Mohammad.

(Y pa' acabarla parece que son misioneros ESPAÑOLES los que están promoviendo la religión de Aláh en Chiapas.)

En fin, esa es mi idea. Y contra lo que puedan pensar los lectores, lo más curioso de todo no es que esté errado... sino que no lo esté. "Ma'asalaama".

E-mail: cfzap@lycos.com
6/11/04


6 comentarios:

  1. Anónimo11:57 p.m.

    Estoy totalmente de acuerdo con este artìculo me ha parecido interesante y divertido. No es justo que los musulmanes carguen con esa mala fama, si los mexicanos tambien lo tenemos en vivo y en directo.

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  2. Anónimo12:58 p.m.

    los mexicanos son una raza de cholos e indios que son pitufos i todos tienen la misma cara de perro
    los unicos que son de dinero los que son decendensia europea los que salen en las telenovelas la minoria los demas son indios macatos

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  3. Ay caramba!
    Eso de los musulmanes mexicanos ya suena "peligroso" (ja ja ja, claro si se junta lo peor de cada parte). Y ni que decir de esos Mexico-Musulmanes-Maras (en el sureste de México ya estan presentes esas agrupaciones delictuosas)No quisiera que los "Mexico-Musulmanes-Marasalvatruchas" nos declararan una "Yihad" contra los honestos y civilizados buenos mexicanos. Quiza eso de una "barda en el sur" sea la solucion ;) ja ja ja

    A propósito del desafortunado comentario anterior, es verdad, las series de TV en México tienen más blancos que las series de TV Americanas. La atelevision en México solo presenta caras bonitas y personas "blancas", todas las telenovelas son así. Los rasgos nativos indígenas solo se observan en personajes como la servidumbre, el jardinero, el ladron, el pobre, el fregado....en las famosas telenovelas siempre es asì...la supremacía blanca ("aria"???) en México esta bien impuesta, al menos en la TV. Los no tan "arios" son despreciados en este cada vez mas podrido País llamado México, en cada rincon hay escoria.

    "Pobre México, tan maldito y tan lejos de Dios..."

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  4. Anónimo12:51 p.m.

    Dios os libre a los mexicanos de pareceros a los musulmanes, no, no, para nada, (quizá en algún aspecto como los españoles hace años, pero No en los más importantes), el que ha afirmado eso puede conocer muy bien a los mexicanos pero, desde luego, desconoce totalmente a los musulmanes.

    Los españoles éramos hace años como vosotros, las continuas guerras, la tradición católica (de aceptar lo que tenemos) que tanto mal ha hecho al desarrollo de nuestras economías, los mismos valores en cuanto familia, visión del mundo , etc, etc...

    Pero los musulmanes NO son así, la diferencia entre ellos y nosotros (españoles y mexicanos) es que el corán a diferencia de la biblia regula TODOS los aspectos de la vida, no sólo el religioso, si no también el administrativo, el civil y el penal, y claro, eso para una sociedad de hace 1400 años estaba muy bien, incluso era algo práctico y avanzado, pero en nuestros días es un lastre que les impide y lo que es peor les va a impedir en un futuro evolucionar siempre y cuando no abandonen su religión (cosa imposible).

    Por ejemplo algo tan aceptado en nuestros países como es la teoría de la evolución de las especies de Darwin NO es aceptada en los países musulmanes porque según ellos contradice al corán, este es sólo un pequeño ejemplo de los miles que hay que puede dar a entender hasta qué punto su religión les condiciona.

    La diferencia está en que los musulmanes no podrán evolucionar, a no ser que dejen de serlo cosa imposible a día de hoy, y los mexicanos SÍ podéis evolucionar de la misma forma que lo hizo España.

    Por cierto, aquí en España se os considera Hermanos No primos. Lamento y me avergüenzo de que sean españoles los misioneros que enseñan la religión de alá en México, espero que no se convierta mucha gente, no saben donde se meten. Lo digo con conocimiento de causa.


    saludos

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  5. Anónimo11:27 p.m.

    No, los mexicanos no son como los musulmanes brincos dieramos bueno hablo de los que en verdad obedecen la sunna, yo soy mexicana y musulmana asi que te digo nada que ver...

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  6. LA religion nunca ha atrasado nada, deberia de dejar de emplear la leyenda negra para decir que la religion catolica es atraso es de mal gusto.

    Solo como referencia el libro "La iglesia construyo la civilizacion de thomas wood jr"

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